miércoles, 31 de diciembre de 2025

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES Y PERSONAJES


QUINTA RAZÓN

5.- Un Pintor: EDUARDO MORILLAS   ( II )

    De otros artistas melillenses tuvimos noticias, unos nos agradaban más, otros, no tanto. Por poner algunos, recuerdo haber contemplado obras de su íntimo amigo y desgraciadamente desaparecido en plena juventud, especialmente acuarelas,  de Victorio Manchón; de nuestra vecina y compañera de juegos Norita Montes, de Melibeo, de Colmeiro, de Arrumi Ben Yusef, de Carlos Rodríguez Iglesias, de Miguel Delgado...; pero para nosotros el pintor de Melilla, no porque fuera o no el mejor de todos, es Eduardo Morillas.

    Es inimaginable el número de hogares melillenses que tienen en sus paredes obras suyas. Si nos fijamos en sus muestras al público, en sus exposiciones, tanto colectivas como individuales, dos tercios de las mismas fueron en nuestra ciudad. Su producción ha sido tan amplia que no hubo en Melilla sala donde no lucieran sus obras; desde aquellos primeros salones de la Sección Femenina de la calle O´Donnell, junto a la glorieta del monumento a los Héroes de España con la estatua del legionario con el león, hasta la moderna Casa de la Cultura “Federico García Lorca”, ubicada en el noble edificio del antiguo colegio de monjas de “El Buen Consejo”, pasando por la Escuela Municipal de Arte, de la que fue alumno y profesor con el paso de los años, así como el más notable impulsor de la nueva Escuela Municipal de Enseñanzas Artísticas del Tesorillo; por la del Casino Militar, luego convertida en la del Centro Cultural de los Ejércitos, por la de la Delegación de Cultura y la de Información y Turismo, situada en la pequeña fachada lateral del Ayuntamiento, la que da al puerto y hasta en la misma Rosaleda del Parque Hernández.


           De Eduardo Morillas se puede decir, como si de cantante hondo se tratara, que tocó todos los palos, porque siempre fue un inquieto investigador del color y de la forma, de aquellos que no aguardaron que viniese su musa para inspirar su excelente obra; sino que sudaron y transpiraron hasta lo indecible en la soledad de su estudio en una permanente búsqueda.

     La témpera como preludio de sus posteriores acuarelas, más exigentes, la dominó desde muy joven; en el óleo se movió usando por igual el pincel  como la espátula, consiguiendo la misma fuerza y siempre con un sello muy personal; se atrevió con el óleo sobre cartón y en única tonalidad de color sobre este material poco noble realizó sus Caprichos en su homenaje al insigne Goya; investigó con sus ensoñaciones conseguidas a través de sus manchas, en las que el agua y el variado color de las acuarelas, en juegos atrevidos, llegaron a conformar un mundo maravilloso; en la acuarela se movió como pez en el agua; uso el óleo sobre el papel con atrevimiento y caminó con el mismo paso seguro por el mural compuesto por teselas para construir hermosos mosaicos y por el mismo cartel.


          Y de su temática qué se puede decir que no despierte también nuestra admiración. Ningún rincón del puerto y de Melilla la Vieja escapó a su paleta, fue nuestro pintor urbano. Es capaz de captar maravillosamente el aire y el clima de la ciudad de la Concha, San Sebastián, y de otras poblaciones del norte peninsular, acompañándole casi siempre esos factores comunes de cielos y mares o ríos en sus variadas vertientes, entre los grises del norte y la luz del sur. Es también el pintor de Marruecos, de sus rincones, de su tipismo, de sus gentes y de sus costumbres.


NUESTRAS CRIATURAS


CAPÍTULO DE NUESTROS NAVIDALES, ÚLTIMO DE MOMENTO

343   .-   NAVIDAL QUE SIRVIÓ DE BASE PARA OTRO PRESENTADO HACE DÍAS PERO REALIZADO CON LÁPICES DE COLORES Y EN OTRO TAMAÑO. EN ESTA OCASIÓN SÓLO SE EMPLEÓ EL PUNTA FINA.

                                    
                                             El Viso del Alcor, 31 de Diciembre de 2025

martes, 30 de diciembre de 2025

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES Y PERSONAJES

 
QUINTA RAZÓN

5.-   Un pintor: EDUARDO MORILLAS


Hablar de pintores de Melilla es absolutamente necesario hacerlo de Eduardo Morillas, porque en la ciudad nuestra han existido muchos que se han dedicado a esta noble tarea artística y con producciones para todos los gustos, pero el pintor melillense, el más representativo, el profeta en su tierra, ha sido y es, sin ningún género de dudas, nuestro querido amigo Eduardo.

Algunos años mayor que nosotros, pocos, ya que nació en 1932 y nosotros en el año que finalizó la contienda civil, siempre fue un referente destacado y especial para nuestras aficiones pictóricas, a la que también nos vimos atados desde muy niños; pues como él decía coincidimos y crecimos con lápices de colores en nuestras manos y manchando papeles a todas horas.


           Para nosotros Eduardo Morillas, además del amigo grande, fue el profesor joven, el que nos adentró en el color, en el dibujo como soporte de éste, en el atrevimiento y la osadía de la creación sobre un papel blanco, especialmente en el uso de la témpera, no tan exigente como la acuarela y sin tantas pretensiones.

Recuerdo con verdadera y sincera fruición aquellas tardes en que bajo sus certeras indicaciones, después de sus inicios, que despertaban nuestra admiración, nos atrevíamos a ejecutar aquellos murales que luego colocaríamos en los tablones o en las paredes de los salones de la Falange, en la sede que había al final de la calle General Mola, que luego se convirtió en el local de los sindicatos o que lo era también por entonces y junto al lugar en que se levantó el nuevo Instituto de la ciudad, cuyo proyecto tuvo que respetar para bien o para mal, aquel monumental pino o abeto más que centenario.


            Ya vivía por nuestro barrio, habiendo dejado su domicilio de nacimiento del Real y alternaba su verdadera afición, la pintura, con el trabajo en la empresa familiar que dirigía su padre. Los polos de Morillas eran los mejores del mundo para la chiquillería de la ciudad; aquellos de variados sabores que adquiríamos en los carritos que se paseaban por todas las calles en demanda de una clientela que nunca faltaba o en la misma fábrica, que en tal categoría la teníamos, de la calle Marina, nada más salir del Parque Hernández.

           Morillas, al que raramente llamábamos por su nombre, nos introdujo también en el arte de la rotulación, invitándonos siempre a la creación de diferentes modelos de letras para realizar los títulos de cada uno de los apartados que conformaban el gran mural, desde la Editorial hasta sus diferentes sesiones, como culturales, deportivas, históricas, de pasatiempos, humor, etc.; así como de la caligrafía de los textos, que debían tener el mismo cuido y pulcritud que todo lo anterior. Le gustaba la obra bien hecha, por muy insignificante que fuera y siempre tenía la palabra adecuada para corregirte y para animarte a continuar en el trabajo; sin olvidar nunca, casi obsesivamente, la incitación a todos los chavales que trabajábamos con él, convertido en uno más, al vuelo libre, a la libertad, a que se creara sin timidez, con osadía y atrevimiento.

Todo esto, lógicamente, contribuyó a que sintiéramos una gran admiración hacia él, hacia lo que hacía, sirviéndonos siempre como modelo, en especial, por su maravillosa entrega en esta tarea artística; ya que parecía nunca descansar, porque la pintura era lo que realmente más le gustaba.

NUESTRAS CRIATURAS


CAPÍTULO DE NUESTROS NAVIDALES, PENÚLTIMO DEL AÑO

342   .-   OTRO NAVIDAL REALIZADO CON PUNTA FINA DE COLOR NEGRO Y CON SOMBRAS MUY AGRADABLES DE PUNTITOS. CON LA VIRGEN MARÍA Y UN SONRIENTE JESÚS. Y CON NUESTROS SINCEROS DESEOS DE AMOR Y DE PAZ.

                                                El Viso del Alcor, 30 de Diciembre de 2025 
     

lunes, 29 de diciembre de 2025

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES Y PERSONAJES


CUARTA RAZÓN

4.- Una fiesta: LA DEL 8 DE SEPTIEMBRE   ( VII )

        Algunas veces, aún siendo niños, asistíamos al desencajonamiento de los toros en el interior de la plaza unos días antes de las corridas. Nos embobábamos al ver salir de aquellos cajones que trasladaban a los toros desde las dehesas esas moles con sus enormes cornamentas. Cegados y aturdidos por la semioscuridad y por el viaje bajaban la rampa sin la fiereza que luego demostrarían en el ruedo. Una vez todos en la arena, siempre observados curiosamente por los aficionados que allí se  reunían y atentamente por los hombres del toreo, soltaban a los mansos que eran los encargados de introducirlos en los chiqueros con su maestría habitual y bajo la dirección del mayoral de turno, que acostumbrado a este trabajo y siempre muy admirado por los chicos, se movía entre ellos, siempre vigilante y atento, como Perico por su casa.

                    
        Pasaban las mulillas ricamente enjaezadas con el sonoro tintineo de sus cascabeles, los escuálidos caballos que tendrían que soportar el peso de sus aparejos y el del picador, completamente ajenos a cuál podía ser su cruel destino; los coches lujosos de los toreros con sus cuadrillas que despertaban admiración y curiosidad a su paso por las calles que los llevaban desde el hotel a la plaza y una muchedumbre alegre y vociferante, portadora de variadas viandas, para gozar de una tarde de toros. Al terminar el espectáculo se repetía todo con algunas novedades. Si los toreros triunfaban, los veíamos salir a hombros de la plaza y los llevaban hasta el hotel, que no solía estar lejos, con mucha juventud y no pocos aficionados tras sus pasos. Las voces y conversaciones de expectativas del antes eran ahora de halago o de crítica. La riada humana cambiaba su dirección y así nosotros pasábamos la tarde distraídamente, ya que no eran horas para otras cuestiones.


        Pasaban los días de fiesta en un abrir y cerrar de ojos, volando llegaba el día 8 de septiembre, el día de la Virgen de la Victoria, y los marineros de la Compañía de Mar, la que estaba asentada junto a la Puerta y el túnel de la Marina, frente a la dársena pesquera, en andas la llevaban al puerto, posándola en una embarcación extraordinariamente engalanada, al igual que la mayoría de los barcos, cuyas banderitas se mecían por el viento y por el suave movimiento del mar, conformándose una procesión que recorría las aguas del puerto entre cánticos de la Salve, piropos y alabanzas a la Virgen, sonidos de sirenas de las embarcaciones y el estruendo de los innumerables cohetes que jalonaban el cielo durante todo el recorrido marítimo y siempre ante la curiosa mirada de los melillenses que veían el cortejo desde los distintos muelles, gritando y aplaudiendo a su excelsa Patrona, lo mismo que los cientos de afortunados que enfervorizados, abarrotando las numerosas embarcaciones, la acompañaban por la aguas tranquilas de nuestro puerto.


        Y como todo lo que comienza tiene su fin, nuestras fiestas no iban a ser una excepción de regla alguna. Llegaba el domingo y en su noche, con alarmante puntualidad, se cerraba el periodo festivo, rompiéndose el cielo con el ruido, la luz y el color de los fuegos artificiales, que siempre tuvieron en nuestra ciudad un sabor extraordinario y una magnífica variedad y duración.

   La fiesta terminaba y las vacaciones daban sus últimas bocanadas, tan sólo había que poner buena cara al mal tiempo y saber esperar hasta el año siguiente. De tal manera que el que no se conformaba era porque no quería.

  A mí me encantaban casi todas las fiestas, como a cualquiera, pero como las de septiembre de mi ciudad, ninguna.

NUESTRAS CRIATURAS


CAPÍTULO DE NUESTROS NAVIDALES

341   .-    DE NUESTRAS MÁS ANTIGUAS FELICITACIONES LA DE HOY, REALIZADA SOBRE CARTULINA NEGRA CON TÉMPERA. MARÍA CON SU PEQUEÑO HIJO EN BRAZOS. SEGURO QUE LEJOS DE SU NACIMIENTO Y POR QUÉ NO PENSAR EN SU ESTANCIA YA EN EGIPTO.


                                                El Viso del Alcor, 29 de Diciembre de 2025

domingo, 28 de diciembre de 2025

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES Y PERSONAJES


CUARTA RAZÓN

4.- Una fiesta: LA DEL 8 DE SEPTIEMBRE   ( VI )

El ir solo constituía otro tipo de historias. En principio no todos llevábamos los mismos cuartos; existiendo los afortunados hijos de Eva que tenían para gastar casi sin miramiento y estábamos otros, que andábamos siempre con lo justo. Además, que a la hora de gastar también existía la diferencia; desde aquellos que el desembolso lo hacían todo de un tirón, como si las fiestas se fueran a acabar en un segundo, hasta encontrar en el otro extremo, a los que hasta volvían a casa con el mismo dinero con el que habían salido, porque eran de la cofradía del puño y no gastaban nada, disfrutando sólo con el ver. La mayoría nos movíamos con mucho tiento, alargando en ocasiones y acortando en otras. Y cuando la pasta se acababa a disfrutar como aquel del puño con el contemplar, con el ir de un lugar a otro sin rumbo fijo ni obligación alguna, el ver como de animadas estaban las casetas, por ejemplo; ya que con el simple hecho de estar en nuestra feria nos producía goce. Así hasta que el cansancio lógico de tanto paseo estéril, las horas que se nos echaban encima y el aburrimiento de no ser protagonista en ninguna de las atracciones nos devolvían a casa con un cierto pesar y con la alegría por contraste, de que mañana sería otro día y también de fiesta.

    Aún no se acababa ésta para nosotros, pues nos quedaba casi el rito del café o té con churros para los mayores y estos últimos para nosotros, que nos encantaba degustarlos con mucho azúcar. Con el paso de los años nos aficionamos también al té, igualmente muy azucarado y con el agradable aroma de la hierbabuena. Desde el amplio ventanal de la planta baja de nuestra casa, convertido en excelente mirador, con la persiana medio bajada y sin luz interior, que nos bastaba con la de las guirnaldas encendidas de la calle, nos distraíamos con el trasiego de gentes que entraban y salían del ferial en animada conversación; aunque con muestras evidentes de cansancio, en especial cuando iban acompañados de menores, que se reflejaban en los rostros y en los andares principalmente, al abandonarlo. Al tiempo que oíamos a las orquestas de la Caseta Municipal y las interpretaciones de los famosos que actuaban en la misma, entremezclándose estos sonidos con las múltiples canciones e interpretes que sonaban en cada uno de los bares y cafetines de nuestra zona. Al igual que nuestro olfato recogía olores fuertes de la carne asada de los pinchos morunos, del aceite frito y refrito de los churros, de las especias que nunca faltaban y veíamos una constante humareda que se elevaba hacia las alturas en determinados rincones de cada caseta, creando una especie de neblina características de estos días.

    Por vivir cerca de la nueva plaza de toros, de la Mezquita del Toreo, como llamaban a nuestro coso, otro espectáculo para nosotros era el que se formaba en su torno en las corridas y novilladas que se celebraban con motivo de las fiestas de la ciudad 

NUESTRAS CRIATURAS


CAPÍTULO DE NUESTROS NAVIDALES 

340   .-   OTRO NAVIDAL DIFERENTE A LOS DEMÁS, PUES TIENE DOS PARTES, UNA PRIMERA EN LA QUE DOS PEQUEÑOS ESPERAN ALEGRES ALGÚN IMPORTANTE ACONTECIMIENTO POR SUS SONRISAS Y ACOMPAÑADOS POR SUS MASCOTAS,
UN PERRITO, UN MININO Y UN RATOCILLO, Y OTRA, ENMARCANDO A ESTOS PERSONAJES CON LOS RELIEVES O SILUETAS DE JOSÉ, MARÍA Y EL NIÑO JESUS.

                                                  
    
                                
El Viso del Alcor, 28 de Diciembre de 2025

sábado, 27 de diciembre de 2025

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES Y PERSONAJES


CUARTA RAZÓN

4.-   Una fiesta:  LA DEL OCHO DE SEPTIEMBRE  ( V )

        Cuánto disfrutábamos con los gigantes y cabezudos cuando recorrían las calles golpeándonos con una vejiga hinchada y sujeta por un delgado palito. Recuerdo a los enanitos, lógicamente pequeños, y a Blancanieves y al Príncipe enormes, a Caperucita Roja y al Lobo Feroz, a los tres Cerditos y a la Bruja, haciéndonos correr a los chicos, algunos de los cuales hasta se atrevían a golpear por detrás sus enormes cabezotas que sonaban a hueco. De los grandes llamaba nuestra atención aquella especie de ventanita con una gasa por delante que tenían a la altura de su cintura, por donde si te fijabas con atención, veías un par de ojos, los de la persona que soportaba todo aquel armatoste de cartón y telas.

        Otro entretenimiento de aquellos días era la suelta de Globos, que solía hacerse en la plaza de España y de la que se podía disfrutar tanto en aquel lugar como desde cualquier rincón de nuestra ciudad, porque ascendían y se movían en el cielo, según la dirección del viento, hasta que se hacían pequeñísimos, como puntitos blancos, conforme se alejaban de nuestra vista. Algunos, al inclinarse, corrían peor suerte y se incendiaban ante la sorpresa y tristeza de los pequeños. Representaban personajes infantiles y eran de papel, contando con una base que era un aro, que sujetaba en su centro un pequeño recipiente que contenía un tejido empapado en un líquido que al arder, con débil pero suficiente llama, calentaba el aire del interior haciéndolo más ligero que el de fuera, por lo que ascendía.

        Subidos en una escalera, los empleados municipales que se encargaban de esta tarea, cogiéndolos con mucho cuidado por su parte superior, pues el material era de una fragilidad extrema, procedían a su hinchado. Poco a poco veíamos como aquel papel plano iba tomando forma y aparecía dibujado por ambas caras el personaje a que representaba, subiendo con lentitud hacia el cielo cuando lo soltaban ante el griterío y los aplausos de la chiquillería congregada en sus alrededores; formándose con el paso del tiempo y con las sucesivas suelta un auténtico desfile de globos de distintos tamaños según la altura que iban tomando y que se convertían en la lejanía como en las pequitas blancas que le salían al firmamento en estos días de fiesta.

 Después de la velada infantil y antes de que se hiciera muy tarde, había que darse una vuelta por las atracciones, de las que disfrutábamos directamente en razón de los cuartos que llevábamos, que siempre nos parecían escasos y que administrábamos cada cual como mejor sabía o creía entender, pues éramos chicos de todas las clases y maneras de ser.

 Cuando íbamos acompañados de mayores mandaban ellos y nuestro oficio consistía sólo y exclusivamente en pedir y pedir sin límites y en disfrutar. Contra cuya actitud aquellos más sabios ponían un tope que casi siempre no era comprendido por nosotros, que pensábamos que éramos los más desafortunados y que el dinero se podía hacer por la noche en cada casa con la facilidad con que se podían fabricar las ruedas de los churros. Acabándose por lo regular en una rabieta con la que raramente se conseguía algo positivo y con el enfado de los mayores, así como con la pertinente amenaza de que era la última vez que nos llevaban a la feria y que afortunadamente nunca cumplían.


NUESTRAS CRIATURAS

 
CAPÍTULO DE NUESTROS NAVIDALES

339   .-   OTRO NAVIDAL PARA FELICITAR A LOS NUESTROS CON EL PRINCIPAL PROTAGONISTA DE LA MAYOR HISTORIA QUE CAMBIÓ EL MUNDO, LA DE UN NIÑO QUE NACIÓ EN BELÉN. REALIZADO CON ROTULADORES DE COLORES, MUY INFANTIL, Y TRATÁNDOSE DE LOS QUE SE TRATA, CON MUCHO CARIÑO.



                                                El Viso del Alcor, 27 de Diciembre de 2025

viernes, 26 de diciembre de 2025

NUESTRAS CRIATURAS


CAPÍTULO DE NUESTROS NAVIDALES TAN PROPIOS DE ESTE MES

338   .-   SIMPÁTICO NAVIDAL EN EL QUE SE PUEDE VER LA ALEGRÍA DEL NIÑO CON LA LLEGADA DE LOS TRES MAGOS DE ORIENTE, QUE GUIADOS POR LA ESTRELLA LES LLEVARON HASTA BELÉN, LOS QUE MANIFIESTAN EN SUS ROSTROS LA ALEGRÍA DEL MOMENTO.


                                                 El Viso del Alcor, 26 de Diciembre de 2025

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, LUGARES Y PERSONAJES


CUARTA RAZÓN

Una fiesta: LA DEL OCHO DE SEPTIEMBRE   (IV )

Y he dejado para el final los preparativos de la Caseta Municipal instalada en el Parque Hernández, con la construcción de su enorme portada en la entrada que daba a nuestra calle, entre las dos pérgolas que había a la izquierda y con un cerramiento que abarcaba casi una cuarta parte del mismo, pues llegaba hasta el paseo central que lo cruzaba. Recuerdo que el gran escenario lo montaban en las proximidades o delante de los “Patos”, con grandes altavoces en los laterales y las luces de colores arriba y por delante. Aprovechaban la pista para el baile y en su alrededor colocaban los palcos con muchas sillas. Las luces multicolores adornaban el paseo que iba desde la entrada hasta la pista.


        Si todo este capítulo de preparativos constituía una auténtica gozada para nosotros, qué se puede decir de las mismas fiestas. Ya en la víspera se ponía a prueba toda su escenificación real, se encendía el alumbrado por unos momentos, se probaban los aparatos de música de todas las casetas y atracciones, por lo que el sonido y los ruidos se multiplicaban. La impaciencia de última hora, el capítulo de los últimos toques se dejaba ver por cualquier rincón del ferial y cuando llegábamos a casa nos costaba infinito coger el sueño.

 Muchas alcancías se rompían aquella noche para comprobar cuáles eran los ahorros y los posibles con los que se contaba, en parte, para pasarlo bien.


        El sueño que nos había costado enorme esfuerzo conciliarlo se nos rompía sin acritud, dando un salto de la cama cuando oíamos los sones, en el silencio de la mañana, de la diana floreada que la banda municipal interpretaba por diferentes rincones cercanos al recinto ferial de nuestra ciudad en el obligado pasacalles matutino que pregonaba el comienzo de las fiestas, que era anunciado también por una retahíla de cohetes que rompían la quietud propia de aquella hora temprana y servían al mismo tiempo de despertador a los más dormilones.

 Las fiestas de septiembre habían comenzado de verdad un año más.

 En el atardecer, después del calentón climático de todo el día, la calzada era regada y el agua al ponerse en contacto con ella desprendía un olor característico a tierra mojada difícil de definir con palabras; algo así como la misma sensación que teníamos cuando en el verano caían aquellos goterones de lluvia que pertenecían a las tormentas propias de esta estación.

 Había que prepararse para la función infantil de la Caseta Municipal, ya que algunos días se celebraban por la tarde veladas para los pequeños; en donde, por supuesto, no podían faltar tres cosas: los juegos y concursos para la inquieta y ruidosa chiquillería, los magos que nos dejaban boquiabierto con sus trucos y los payasos que nos hacía brotar sonoras carcajadas; aunque a veces estos últimos ejercían de todo.

    Todos los de la pandilla, en grupo y de punta en blanco, con nuestras mejores galas, con multitud de pequeños de la ciudad, pasábamos jornadas inolvidables en aquellas veladas y en especial cuando en cualquiera de los juegos, como en el de las sillas, de la escoba o las cintas, por poner algunos, conseguías algún premio. El tiempo volaba y sin apenas darnos cuenta, la noche se echaba encima y pronto nos veíamos en la calle, para que fueran los mayores los que ocuparan la Caseta y en donde todas las noches había una orquesta para el baile y la intervención de famosos de la canción, a los cuales oíamos o escuchábamos, según nos gustasen menos o más, desde la ventana de nuestra casa.

jueves, 25 de diciembre de 2025

NUESTRAS CRIATURAS


CAPÍTULO DE NUESTROS NAVIDALES

337  .-   OTRO NAVIDAL PARA NOSOTROS ESPECIAL, EL QUE SE REALIZÓ PARA EL AÑO PASADO, EL 2024, CENTRADO EN JOSÉ, PREOCUPADO POR LA SITUACIÓN QUE VIVIÓ, POR SUS DUDAS ANTE EL EMBARAZO DE SU DESPOSADA. UNA MARÍA QUE ACEPTANDO SER MADRE DE DIOS, SABE DE SU RESPONSABILIDAD Y DE SU IMAGINADO SUFRIMIENTO Y UN NIÑO FELIZ QUE PARECE NO CONOCER CON SU SANA SONRISA LAS PREOCUPACIONES  DE SUS PADRES.

 

                                                    El Viso del Alcor, 25 de Diciembre de 2025
 

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES Y PERSONAJES


RAZÓN CUARTA

4.- Una fiesta: LA DEL 8 DE SEPTIEMBRE   ( III )

Cada cuestión tenía su tiempo. Por ejemplo, en las casetas más trabajadas, cuando los muros estaban levantados y repellados, llegaban los pintores, los profesionales y los artistas. Estos últimos convertían las paredes en ingeniosos frescos, con motivos festivos alusivos a sus moradores, llenos de humor y de sátira, que se convertían en efímeras obras de arte.

 Cada día los ociosos como nosotros, pues estábamos de vacaciones y aún no teníamos edad para participar en dichas tareas, nos veíamos sorprendidos por estos dibujos tan atrevidos y llenos de gracia y de coloridos.

 Conforme avanzaba el tiempo la actividad se multiplicaba, el personal aumentaba y se acumulaba el trasiego de los objetos más variados. Camiones de reparto depositaban a la puerta de cada caseta sillas y mesas, neveras y congeladores con la publicidad de diferentes bebidas, mientras que los farolillos, banderitas, flores y globos, todos de papel, improvisaban techos. Lo distintos objetos de restauración llegaban a todos los rincones, las cajas con centenares de vasos, platos y bandejas; los servilleteros de propaganda se amontonaban encima de los mostradores...

 Y cuando se acercaban las vísperas de las fiestas llegaban las cajas de las bebidas, que se iban amontonando en cualquier rincón de las casetas destinado para tal fin. Nada se improvisaba, aunque sí era normal que siempre a última hora se detectase alguna falta que podía ser hasta importante, que originaba el enfado de algunos, pero que tenían inmediatamente solución.

                           

Otro capítulo importante era el de hacer el seguimiento a las atracciones, pues en función del número de éstas, así como de sus novedades, se valoraba la calidad de las fiestas. De ahí nuestro peregrinaje en la niñez, sin que lo supieran nuestros mayores, al puerto, a la zona donde todavía no se había levantado la estación marítima o a la cercana a la lonja, donde se subastaba el pescado, para ver y comprobar in situ si había llegado tal o cual atracción, en cualquier barco grande o pequeño, ya que la mayoría de ellas venían desde la Península y por este medio de transporte. ¡Qué competencia existía entre los peques para ser portadores de estas noticias! Menuda alegría comportaba el señalar ante los amigos de juego que ya había llegado el Látigo, las Volanderas o la Noria gigante y que no te lo habían contado, sino que las habías visto tú con tus propios ojos en el puerto. O aquel año y no por mar, sino por tierra, que llegó el Luping Star, atracción que era como un enorme zapato y que en su movimiento circular se colocaba bocabajo, siendo igual de divertido para los osados que se atrevían a montarse en él como para los que presenciábamos sus evoluciones.

                                                                                                         

    Existían atracciones que no podían fallar, además de las ya mencionadas, como los Caballitos que subían y bajaban, los Coches de choque, la Ola, la Casa de los espejos en donde te acortaban o alargaban, te engordaban o adelgazaban hasta lo imposible, los Teatrillos con marionetas de hilos, las diferentes tómbolas entre las que destacaba la del Cubo, las casetas de los adivinadores, los aparatos que servían para comprobar la fuerza golpeando con un mazo un resorte que hacía subir una pieza metálica para hacer sonar una especie de timbre o campana grande, las casetas de tiro con escopetas de aire comprimido que disparaban perdigones para romper cintas de colores de serpentinas o palillos de dientes o las que lanzaban tapones como proyectil sobre botellitas de licores que obtenías como premio si las tirabas y que siempre teníamos intención de coleccionarlas y nunca lo hacíamos; escopetas que tenían tan desajustadas las miras que si acertabas era por coincidencia o intuición o porque de tanto tirar descubrías cuáles eran sus desviaciones y apuntabas a otro lugar cercano para acertar. Sin olvidar los puestos de golosinas, los de algodón que te dejaban las manos y los alrededores de la boca pegajosos y los de turrón o de cocos que no podían faltar.


miércoles, 24 de diciembre de 2025

NUESTRAS CRIATURAS


CAPÍTULO DE NUESTROS NAVIDALES EN ESTE MES DEL NACIMIENTO DE JESÚS

336   .-   OTRO NAVIDAL CON LA PRESENCIA DE MARÍA, JESÚS Y JOSÉ, MÁS LOS TRES MAGOS DE ORIENTE, REALIZADO CON LÁPICES DE COLORES PARA NUESTRA FELICITACIÓN DEL PASADO AÑO 2024, DONDE LA SIMETRÍA JUEGA UN PAPEL RELEVANTE.

 
                                                El Viso del Alcor, 24 de Diciembre de 2025

martes, 23 de diciembre de 2025

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES Y PERSONAJES


RAZÓN CUARTA

4.- Una fiesta: LA DEL 8 DE SEPTIEMBRE   ( II )

El estío se nos acababa igual que las vacaciones y lo hacían con estas hermosas fiestas; disfrutando desde muy corta edad no sólo de ellas, sino de todos los encantos de su preparación. Un día cualquiera de agosto aparecían los empleados municipales para marcar con cal en el suelo los espacios que iban a ocupar las casetas de todo tipo, de las que hablaré con mas detalles en el transcurso de este apartado, los lugares donde se instalarían los postes que soportarían las guirnaldas de luces, la ubicación de los puestos de tiro, de las atracciones, de las tómbolas...Los juegos nuestros se interrumpían y seguíamos con verdadera curiosidad su trabajo. Ya faltaban menos días.


        En la plaza de España se instalaban los cacharritos, en tanto que nuestra calle albergaba las casetas, los bares y los cafetines, a excepción de la caseta municipal, que siempre se ubicó en la zona del Parque Hernández más próxima a nuestra casa, la de los “Patos”. Con el paso de los años y dentro del parque también fueron instalándose grandes casetas, principalmente destinadas a la tropa y a los diferentes ejércitos de la ciudad, llegándose a ocupar el mismo casi en su totalidad.

                                                  Calle Teniente C
oronel Seguí
    La marcha de nuestra vida se alteraba, o mejor escrito, se veía envuelta en su seguimiento con la más absoluta normalidad. Con el terreno ya marcado, comenzaban a llegar a nuestra calle, empezando por la parte más cercana a la plaza de España, donde se instalaban las casetas de mayor ambiente, las de los estudiantes, entre las que destacaba la titulada como “La Casa de la Troya” y de otras asociaciones igual de animadas en estas fiestas, toda clase de materiales para su construcción. Los ladrillos, la arena, el cemento y otros empezaban a ocupar la calzada, el tráfico se ralentizaba o se hacía exclusivo para estos menesteres; los muretes y tapiales de cerramiento, respondiendo a diseños variados y artísticos, se iban levantando a un buen ritmo, mientras que en su interior se trabajaba en los mostradores y en la ejecución de los servicios y pequeño local de almacenamiento. Estas eran las casetas de mampostería, que eran la mayoría y que se levantaban en las dos aceras, llegando cuando la feria era excelente, casi a la esquina de la agencia Minerva, que era donde se bifurcaba nuestra calle tomando la dirección hacía el puesto de Socorro y el puente que conocíamos como del Mineral. Luego venían los bares, separados y cubiertos por toldos, soportados por una estructura de palos en principio y metálico con el paso de los años. Dando paso finalmente a los que llamábamos cafetines, donde entraban en su construcción unos nuevos elementos de uso como era el de las ramas de palmeras y las celosías de madera.

   Los palos de la luz se iban levantando de tramo en tramo y a una altura considerable para nuestra observación se tiraban alambres que luego soportarían las guirnaldas con distintos dibujos cada año. El paisaje comenzaba a alterarse en las alturas y cuando mirabas hacia el final o principio de la calle, según el lugar en que hicieras este ejercicio visual, un auténtico puente elevado o techo original y diferente, que cuando contaba con la multitud de bombillas multicolores y éstas se encendían, daba cobijo a los paseantes. Era como una clase práctica de perspectiva, donde en la lejanía estas guirnaldas parecían hacerse más pequeñas y tendían a encontrarse.


NUESTRAS CRIATURAS


CAPÍTULO DE NUESTROS NAVIDALES

335   .-   CAMBIANDO LOS ROTULADORES POR LOS LÁPICES DE COLORES, HOY PRESENTAMOS UNA ADORACIÓN DE LOS REYES MAGOS A JESÚS CON LA PRESENCIA DE SU MADRE, MARÍA, Y SU ESPOSO JOSÉ. NAVIDAL DE FELICITACIÓN A LOS NUESTROS EN EL AÑO 2O22.

                                                El Viso del Alcor, 23 de Diciembre de 2025

lunes, 22 de diciembre de 2025

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES Y PERSONAJES


CUARTA RAZÓN

 4.- Una fiesta: LA DEL OCHO DE SEPTIEMBRE  ( I )


         Muchas son las fiestas que de manera periódica y casi fijas en el tiempo se repiten año tras año y para gusto y disgusto de todos y cada uno de los habitantes de nuestra ciudad, que por no ser una excepción en esto, pueden abarcar aspectos religiosos, como la Natividad de Nuestro Señor y la Epifanía en tiempos de Navidad, su pasión, muerte y resurrección en torno a la Semana Santa, el culto a los Santos, con muchos de estos elevados a la categoría superior en este orden, ya que cuentan con el privilegio de tener días propios en el calendario anual o a los difuntos, a los que no olvidamos nunca, conformándolos con oraciones, misas, fotos en blanco y negro para guardar la simbología del luto y flores o la exclusividad de patronazgo de una más de las versiones de la madre de Jesús, nuestra Virgen de la Victoria, entre otras.

 Aspectos profanos como el del triunfo efímero de lo carnal, con los disfraces, cánticos y críticas inherentes al Carnaval, que no dejan de tener matices o relación con el más allá y con la preocupación del género humano por lo trascendente o por el qué va a ocurrir cuando se nos acabe la cuerda en esta vida; como las inventadas por los Grandes Almacenes, o si no creadas, sí fortalecidas e impulsadas con recuerdo para todos los parientes; como las que recuerdan en número determinados de años, efemérides de acontecimientos señalados para la ciudad o a hijos ilustres de la villa; como las deportivas, culturales, sociales, escolares y del Trabajo, en el que curiosamente no es día hábil laboralmente hablando, por señalar a algunas.

 Fiestas para todas las edades, sin distinción de sexo; otras específicas de cada religión, culto o creencia; populares en su mayoría, más o menos brillantes, celebradas en recintos cerrados o al aire libre, con el cielo como techo o en la compañía del mar; del agrado de muchos y el desencanto de otros, con preferencias de unas y rechazo de algunas, con entregas y olvidos, con duración variada, con grandes movilizaciones o escaso seguimiento, con derroches casi todas y con una innumerable cantidad de características que harían interminable su relación y que llegaría a superar el número de ellas mismas.

 Pues bien, yo entre nómina tan amplia me quedo con las fiestas de septiembre de mi ciudad y que giran en torno al 8 de dicho mes, festividad de la Virgen de la Victoria, nuestra Patrona. Entre otras razones, porque nací y crecí en el lugar donde se instalaba el ferial en esos días, teniendo una cantidad tal de vivencias que cerrando mis ojos y haciendo volar mi imaginación, retrocediendo en el tiempo, me cuesta muy poco ver la multitud de luces de colores que en repetidos dibujos jalonaban el paseo, el olor de la tierra mojada por el riego del camión rojo de los servicios municipales, el oír el sonido de los reclamos de las diferentes atracciones, el retumbar en nuestro pecho de las tracas o el rasgado de la oscuridad del cielo con los dibujos de los fuegos de artificios, los zapatos gorilas que estrenabas por las fiestas, el sabor de los churros con mucha azúcar y el aroma de la hierbabuena...

                                                               

              ( Carteles presentados por los Hnos Calabuig a concurso y que no fueron premiados ) 

NUESTRAS CRIATURAS


CAPÍTULO DE NUESTROS NAVIDALES

335   .-   OTRO PAR DE NAVIDALES PARA FELICITAR A LOS NUESTROS EN EL AÑO 1998, DONDE RECURRIMOS A DOS ELEMENTOS FUNDAMENTALES DE PAPA NOEL, COMO SON SU SOMBRERO Y SUS BOTAS, REALIZADOS COMO LOS ÚLTIMOS CON EL COLOR DE LOS TAN SOCORRIDOS ROTULADORES. 



                                          El Viso del Alcor, 22 de Diciembre de 2025

domingo, 21 de diciembre de 2025

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES Y PERSONAJES

 
TERCERA RAZÓN

3.- Un poeta: MIGUEL FERNÁNDEZ


        No perdí nunca el contacto con mi ciudad y por la prensa local tengo noticias de ella, aun estando ya destinado en la península, en un casi destierro por las cercanías de la Alcarria, tan célebremente cantada y contada por Camilo José Cela, en un pueblecito de unas 250 almas, Peralveche, cuyo topónimo responde al significado de piedras de luz. Allí, entre sus escasos moradores y que quizás haya dejado de existir como pueblo en la actualidad, supe que le fuera concedido en el año 1966 uno de los premios más prestigiosos de poesía y al que aspiran, sobre todos los jóvenes poetas, como lo es el Adonais, por su obra “Sagrada Materia”.


        Once años más tardes, en 1977, obtenía el Premio Nacional de Literatura en reconocimiento a su obra, a sus trabajos literarios, publicados desde su juventud y te sientes feliz porque un paisano tuyo recibe tal galardón, ¿Qué no sentiría él? Ya habían salido a la luz obras suyas como “Juicio Final” en 1969, “Monodía” en 1974 y “Atentado Celeste” y “Eros y Anteros”, que obtuvo el Premio Álamo, en 1975. El mismo año que obtuvo el Premio Nacional era publicada su obra “Entretierras”.
        
Miguel Fernández tuvo la fortuna de ser profeta en su tierra, allí realiza su trabajo en una entidad bancaria de la ciudad y puede parecer hasta extraño que de un hombre dedicado permanentemente a una actividad relacionada con los números, con sus operaciones, con lo puramente material, puedan surgir como contrapunto y contraste, tantas ensoñaciones, tal cúmulo de manifestaciones líricas, tan colosal manejo del verso. Por eso no es de extrañar que en el año 1982, por su obra “Discurso sobre el Páramo” el Ayuntamiento melillense le conceda el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla y que recibiera la notable distinción de ser nombrado Hijo Predilecto de Melilla.


        El reconocimiento a su obra se ve también reafirmado cuando es nombrado Académico de Bellas Artes de San Fernando o de la Academia Europea de Ciencias, Artes y Letras de París o cuando recibe el título de Comendador de la Orden de África.

                                                      (Con Camilo José Cela y con Buero Vallejo)

    Un triste 5 de marzo, el de 1993, nos abandona físicamente; pero nos deja su excelente obra y el grato recuerdo para los que tuvieron la dicha de conocerlo, como poeta y como hombre, y el Ayuntamiento aprueba dar su nombre a una calle para perpetuarlo en el barrio de Ataque Seco, junto a nombres tan ilustres como el Director de la Real Real Academia Española, Dámaso Alonso, a nuestro apreciado sevillano Antonio Machado que tan magistralmente canto a Castilla, al malagueño Emilio Prados, al vilmente asesinado en plena juventud Federico García Lorca, al guipuzcoano Gabriel Celaya, al cántabro Gerardo Diego, al castellano Jorge Guillén, al ilustre onubense creador de “Platero” Juan Ramón Jiménez, al bohemio León Felipe, al otro sevillano célebre de la poesía Luis Cernuda, al pastor y jornalero Miguel Hernández, al chileno Pablo Neruda, al madrileño Pedro Salinas, al eterno luchador en vida Rafael Alberti, al nicaragüense Rubén Darío, al Nóbel sevillano Vicente Aleixandre, entre otros.

 Bueno sería que los cronistas de la ciudad con el apoyo de las instituciones dieran a conocer a todos los melillenses y a los que son amantes de las artes, la biografía de este paisano ilustre; así como de una antología de su producción literaria. Ahí queda el reto.