LA CUESTA DE ENERO
Eres
tú, “Cuesta de Enero”,
la
más empinada cuesta,
costosa
como ninguna,
para
transitar por ella.
Con los fríos tempraneros,
todos
los años te acercas,
esquilmando,
sin pudor,
los
bolsillos, las carteras,
dejándonos
peladitos,
caducos,
sin una “perra”.
Con bromas te recordamos,
así,
calmamos las penas,
eres
droga permitida,
paladín
de la pobreza,
te
gusta regodearte
con
las muchas piruetas
que
los hombres practicamos
sobre
tu inclinada cuesta.
Saltimbanqui somos todos,
hastiados
de tantas fiestas,
derrochones
bien clonados,
amantes
de las tarjetas,
que
sirven para comprar
lo
que se paga con pena,
en
la pendiente de Enero,
famoso
por su gran “Cuesta”.
Tiempo habrá que echarle al tiempo,
imaginación
serena,
para
esta “Cuesta” allanar,
para
alisar sus maneras,
que
al hombre tiene cogido
por
sus blandas entrepiernas,
y
a la mujer, le otorgó,
el
título de “Gran Clienta”,
sobre
todo en las rebajas
de
aquello que nadie quiera.
¡Agrupémonos, pardillos,
alcemos
nuestras banderas,
hagamos
una cruzada
contra
esta funesta “Cuesta”,
que
nos tiene ahogaditos,
más
tieso que una veleta,
más
seco que una mojama,
más
pobres que la pobreza.