lunes, 26 de marzo de 2012

Retratos familiares

Lápiz de color sobre papel.
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Versos por entrega

SER POETA

Son muy pocos los humanos,
moradores de esta Tierra,
que en sus tarjetas escriben
la profesión de poeta.
Y aquellos pocos osados,
que se atreven con la apuesta,
como poetas o vates,
muy serias dudas despiertan.
Ser poeta es mucho más
que una grabada etiqueta,
más que un destacado oficio,
más que una bella tarea.

Ser poeta es navegar
en barco de papel y seda
por ese infinito mar
que componen las estrellas,
vagabundas luminarias,
musas de egregios poetas.

Ser poeta es encender
miles de piras y hogueras
y con ellas calentar
aquellas frías cabezas
dormidas en flacas camas
de una ignorada belleza.

Ser poeta es descubrir
donde moran las sirenas,
donde vive el unicornio,
donde nacen las quimeras
y, al mismo tiempo, romper
redes de absurdas cadenas.

Ser poeta es dibujar
con polen de madreselvas
un irisado paisaje
de nácar, conchas y perlas,
para que los más pequeños,
allí, jueguen a las prendas.

Ser poeta es convencer
con utópica bandera
que lo justo ya es posible
en nuestro planeta Tierra,
con mil encendidos versos,
lejos de las metralletas.

Ser poeta es escribir
talonarios de recetas
para, al fin, condimentar
nuevo mundo sin barreras,
donde los vientos susurren
vidas de canciones bellas.

(continuará)

jueves, 22 de marzo de 2012

Detalles de plumillas de Sevilla

Tinta china sobre papel.
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Romance (Continuación)

Título semiborrado
sobre una pasta de cuero
raída por el abandono
del que antes fuera su dueño.
Unas letras salteadas,
piezas de acertijo nuevo,
impresas sobre su cara
llena de lunares negros.
Como pude fui limpiando
el exterior de su cuerpo
que, a pesar del deterioro,
conservaba algo de apresto.
Parte de su suciedad
se borró sin gran esfuerzo;
otra, algo más reticente,
se mantuvo resistiendo,
con estoico conformismo,
a los productos modernos
usados en la limpieza
de cualquier manchado objeto.
Con exquisito cuidado
pasé a limpiar sus adentros.
Despegué hoja por hoja,
de leer no era el momento,
fui limpiando una por una
con aires de flojo viento
que, un buen secador de mano.
me dejó en aquel momento.

Más tarde comprobaría
que el libro estaba incompleto.
Muchas de sus tiernas hojas
mutilaciones sufrieron,
robándole a los poemas
sentidos y amados versos;
otras, desafortunadas,
en el tiempo se perdieron,
arrastrando a los olvidos
muchos poemas enteros.
Culminada la faena
de necesitado aseo,
inicie grata tarea,
la de, al fin, poder leerlo.
En complacida lectura,
con pasos bastante lentos,
fui recorriendo poemas,
su verbo, fui conociendo
y, en provocados descanso,
fui rumiando algunos versos
que encandiláronme el alma,
elevándola a los cielos.
Entré sin pausa y sin prisas
en aquel santuario nuevo,
recinto de bellas voces
conjuntadas con acierto
en corro de albos poemas
que juegan a juegos bellos.
Bebí el zumo de sus hojas,
libé el néctar de sus sueños,
olvidando quehaceres
y el loco correr del tiempo.
Lleno de torpe impaciencia
quise conocer al dueño,
a aquel ínclito poeta,
a aquel insigne maestro,
autor de aquellos poemas,
sitos en un libro viejo
hallado entre los despojos
de un pequeño basurero.
Y repasé una por una
las hojas de aquel libreto
sin encontrar pista alguna
del autor de aquellos versos,
que impactaron en mi mente
con la impronta de algo bueno,
de un algo que no se olvida
al gastar preciado tiempo.

Hoy, entre mis pocos tesoros,
figura aquel libro viejo,
más añoso y más gastado
de tantas veces leerlo,
guardando entre sus arcanos
su más preciado secreto,
nombre del ínclito autor
de aquellos hermosos versos.

miércoles, 21 de marzo de 2012

+ retratos cercanos

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Hoy toca romance partido

ROMANCE DE UN FELIZ HALLAZGO

Hace unas pocas mañanas
en unos de mis paseos,
me sentí, sin darme cuenta,
enrabietado y molesto,
y en silencio me quejaba
del craso incivismo nuestro,
al convertir las cunetas
y algunos viejos senderos
en lugares apestados,
en pequeños basureros.

Continué mi caminar
perdido en mis pensamientos,
volví a la realidad
por un libro bien modesto,
era un libro abandonado,
que encontré en uno de éstos,
roto, mutilado, sucio,
destrozado, casi muerto.
Con extremado cuidado
hice pinza con dos dedos
y del suelo lo tomé
olvidándome del resto.
Mi desocupada mano
dio varios golpes certeros
en las pastas y en el lomo
para despegar los restos
de minúsculas partículas
adheridas a su cuerpo.
Una bolsita de plástico
que guardaba, sin saberlo,
sirvió de primer refugio
en aquel periplo incierto.
En provisional recinto
y aliviado su olor fiero,
hizo conmigo el camino
del obligado regreso
hacia mi querido hogar,
donde, a la par, vivo y muero.

La reparadora ducha,
bálsamo en cansado cuerpo,
me separó de aquel libro,
hallado en el basurero,
durante un breve periodo
de los relojes del tiempo.
Los poros de la bolsita
o algún oculto agujero
dejaron que se escaparan
efluvios de estercolero,
crecidos en rededor
de aquel vetusto perchero
situado frente a la puerta,
junto al nuevo paragüero.
Tomé del perchero, el libro,
con demasiado respeto,
no fuera a ser que al sacarlo,
no fuera a ser que al cogerlo,
sus hojas se marchitaran,
se quebrara entre mis dedos,
como se quiebra lo cálido
cuando le da el aire fresco.

(Continuará)

martes, 20 de marzo de 2012

Retratos cercanos

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Versos al AMOR

TÚ, AMOR

Tú, amor, que riges el mundo
y los ritmos de la Tierra,
tú, que enalteces al hombre
y lo hundes en fieras penas,
tú, que organizas festejos
y creces en primavera,
tú, que mueres en el tiempo
en un cruel reloj de arena,
tú no puedes doblegarte
ni a la luz, ni a las tinieblas,
ni a la carne, ni al pecado,
ni a la efímera belleza.
No. Porque tú, eres todo eso,
por las buenas o a la fuerza,
porque tú, todo aquello eres,
lo sepas o no lo sepas.

Tú, amor, que vives crecido
en la mente del poeta,
tú, que embelleces la vida
con estrenados poemas,
tú, que andas a pies juntillas
y corres como las gacelas,
tú, que inventaste los celos
y la libertad suprema,
tú no puedes encerrarte
en las risas o en las penas,
en el dolor o en el goce,
ni en felicidad eterna.
No. Porque tú, eres todo eso
en el cielo y en la tierra,
porque tú, todo aquello eres,
lo quieras o no lo quieras.

Tú, amor, que juegas a náufrago
en mares de aguas revueltas,
tú, que enamoras al Sol
y a la Luna, piropeas,
tú, que guardas los rencores
y olvidas con prisas lentas,
tú, que sueñas imposibles
y te asustan las sorpresas,
tú no puedes conformarte
con ser hambre o gran marea,
con ser humo o fantasía,
con ser una buena estrella.
No. Porque tú, eres todo eso,
entre la dicha y la espera,
porque tú, todo aquello eres,
lo sientas o no lo sientas.

Tú, amor, que abres corazones
y mil esperanzas cierras,
tú, que te hundes en el lodo
y aromas las aguas frescas,
tú, que fundes las escarchas
y enciendes llamas serenas,
tú, que afligido caminas
y cantas sonatas bellas,
tú no puedes agobiarte
por tus odios, por tu entrega,
por tu vida, por tu muerte,
por tus cantos de sirenas.
No. Porque tú, eres todo eso
y el mundo así lo celebra,
porque tú, todo aquello eres,
lo creas o no lo creas.

lunes, 19 de marzo de 2012

Muestrario

Tinta china, óleo, tempera, pastel, lápiz y carboncillo.
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Versos íntimos

INSOMNIO

En largas noches de insomnio
fui coleccionando estrellas
para después engarzarlas
en tres brillantes cadenas.
Una, para mi mujer
que, de mi amor, es la dueña;
otra, para santa madre,
que, a mí, la vida me diera
y la otra, la guardo yo,
para alguien que la merezca.

En largas noches de insomnio
fui componiendo poemas
para después colocarlos
en tres coronas de seda
Una, para el primogénito,
granado en dichosa espera,
otra, para segundo hijo,
probo, liberal y asceta,
y otra, para el benjamín,
crecido en mil horas buenas.

En largas noches de insomnio
fui inventando historias nuevas
para después editarlas
en tres libros de leyendas.
Uno, para los humanos
que, sin fe, moran la Tierra;
otro, para las mujeres
que sufren duras ofensas,
y otro, para redimir
las almas que viven presas.

En largas noches de insomnio
fui pensando en cosas bellas
para después airearlas
en tres nuevas carabelas.
Una, para navegar
por mares de madreperlas;
otra, para fondear
en calas de aguas serenas,
y otra, para ser baluarte
de la gente marinera.

En largas noches de insomnio
fui inventor y fui poeta,
fui orfebre y fui escritor
amante de la belleza.
Bendigo las muchas noches
de sordas vigilias, llenas,
de silentes entresijos
y de oscuras horas ciegas
que, al vivirlas, me ayudaron
a ser hombre, a ser poeta.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Trabajos

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Versos al poeta maldito

POETA DEL PUEBLO

Como trozo de papel,
en huracanado viento,
buscó aéreos caminos
para volar a su encuentro.
Quiso que nadie supiera
de éste, su fiero tormento,
libado con lentitud,
en sorbos de claros miedos.

Cuando la dicha navega
a lomos de albos veleros
que se dejan dominar
por aires de vientos nuevos,
seguro y duro naufragio
sufre, antes de arribar puerto.
Mientras, las penas cabalgan
sobre rocines de fuego
que se dejan arrastrar
por quejidos rotos y huecos,
que sueñan poder encontrar
bálsamos, harto consuelo,
que calmen duro castigo,
origen de acres lamentos.
Cuando los tiempos se agotan,
cuando se nublan los cielos,
cuando se esconden las musas,
cuando se marcha el silencio,
cuando se apagan las luces
que inspiran un nuevo verbo,
una maraña de amnesia
cubre no nacidos versos,
rociándolos con las brumas
de imposible nacimiento.
Y entonces la poesía,
amada, amor y sustento,
padece extrema desdicha,
sufre humillante destierro
a solar de inexistencia,
morada de sueños muertos.

Y él, amante soñador,
sumido en profundos celos,
en corrosivas envidias
y en sórdidos pensamientos,
maldijo a los que le hurtaron
coleccionable de versos,
pan de burlado poeta,
apetecido alimento.
Y aguantó su propia vela,
susurrándole a los vientos
que le ayuden a forjar,
en fraguas de íntimo tiempo,
versos que sepan a vida,
que lo eleven a los cielos
y que le otorguen el título
de fiel poeta del pueblo.

martes, 13 de marzo de 2012

Retrato

Familiar de unos buenos amigos.
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Versos de palabras

PALABRAS

¿A dónde van las palabras
que los humanos emplean,
cuando en hablar se entretienen,
cuando cantan, cuando rezan?

¿En qué lugares se esconden,
dónde se refugian éstas,
después de ser pronunciadas
y por claros aires, vuelan?

¿Qué Buscan palabras dichas,
qué les pasa a todas ellas
que, cuando son empleadas,
se marchan sin dejar huellas?

Las palabras lleva el viento,
cuando al hombre le interesa
y por ello las grabamos,
con prisa o delicadeza,
para poder conservarlas,
porque nos gusta tenerlas.
Del catálogo de vientos,
escritos en rosa y estrella
sólo existen dos de ellos
que, aromados de tristeza,
raptan palabras escritas
y a la nada se la entregan.,
son, el viento del olvido
y el de la ciega pereza.
Y los humanos vestidos
de escritores y poetas,
para guardar las palabras
gráciles arcas, inventan
que, con celo se custodian,
en sumisas bibliotecas,
públicas, particulares,
como los hombres las quieran.
Con osado atrevimiento,
a los pies de horas serenas,
yo fui grabando palabras
de primerizos poemas
que guardé en cien romanceros
de longevidad incierta,
sin importarme los vientos
del olvido y la pereza.
Y si el tiempo me permite,
atado a locura eterna,
seguiré en mi caminar
por comprometida senda,
amante de escritos versos,
de olvidadas rimas viejas,
de las silentes estancias
y de las poesías bellas.
Y cuando haya terminado
querida y firme tarea,
con tintes de anonimato,
de sombras y luces llena,
gozaré placer efímero,
purgaré dura condena,
por encerrar mis palabras
en mil pretenciosas celdas,
cerradas a cal y canto
en modesta biblioteca.

lunes, 12 de marzo de 2012

+ trabajos

Procedimientos, materiales y herramientas diferentes.
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Versos a una musa

MUSA

Musa, ¿Dónde tú te escondes
cuando más te necesito?

Te busco en mudos silencios
de viejos y sabios libros,
en mágica compañía
de olorosos buenos vinos
y en parloteos amenos
con mis mejores amigos.

Musa, ¿Si corazón tienes?
No me tengas afligido.

Te llamo desesperado
con rayos de voz en grito,
como árbol desgajado
del más nutritivo limo
y cansado rondador
de unos mediocres escritos.

Musa, ¿Si en soledad vives?
Aquí me tienes rendido.

No me importa ser tu amante
en parco amor compartido.
Quiero dejar de sufrir
tantos despechos y olvidos
y arrancar de mis adentros
poemas de versos vivos.

Musa, ¿Si tú, escribir sabes?
Inventa versos conmigo.

Ayúdame a componer
poema comprometido,
con aromas de deleite
al más noble y puro estilo
de aquellos grandes poetas
que en el mundo han existido.
Musa, te sigo esperando
en un tortuoso camino
de incomprensiones altivas
y desvelos conocidos.
En un kilómetro cero,
lugar de versos dormidos,
esperando luminarias,
enemigas del olvido,
que sueñan con abrir puertas
a poemas no nacidos.

¿Si real es tu existencia?
Musa, sigue en tu escondrijo,
que yo, amo de mis flaquezas,
buscaré nuevos caminos.
Sin rendirme aceptaré
el incruento desafío
de escribir breves poemas,
mar de versos esculpidos
con nacidos sentimientos
en los alcores de El Viso.

sábado, 10 de marzo de 2012

El último retrato


Salvador.
Lápiz de color sobre papel.
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Versos íntimos

EL PRIMER POEMA

Perdido en espesa niebla
y corto en atrevimientos,
anduvo por luenga vida
alejado de los sueños.
Dormido al son de los años
y ornado con ruin complejo,
caminó, en contados días,
apartado de los versos.
Sin saber cuándo, ni cómo,
descubrió poetas viejos,
transeúntes olvidados
en caminos y senderos
de páginas manuscritas
en unos libros de textos.
Sin saber cómo, ni cuándo,
descubrió poemas nuevos,
nacidos de mentes lúcidas
sobradas de sentimientos,
amantes de las palabras,
de las rimas, de lo eterrno.

Con sombras y negras dudas,
provisto de firme empeño,
jugó con llanos vocablos,
dibujó primer boceto
de un poema liberado
de la cárcel de su tiempo.
Con débil y torpe pluma
y armado con un: “Yo quiero”
rompió las duras cadenas
que le ataban a los miedos
de emular a los poetas
y escribir sus propios versos.

No quiso mirar atrás,
entre tantos escarceos,
ni se atrevió a releer,
al conjuro de los tiemblos,
éste, su primer poema,
éstos, sus versos primeros.
Después de querido parto,
preñez de puro deseo,
domeñó tardos prejuicios,
despejó torpes recelos
y en programado descuido
lo leyó y volvió a leerlo,
éste, su primer poema,
éstos, sus versos primeros.