martes, 18 de agosto de 2026

ROMANCERO DE LA BALLENA

            BODA DE DOS ESTACIONES

            La orgullosa primavera
y el gélido y gris invierno
se unieron en matrimonio
en la catedral del viento.
Celebraron desposorio
de rancio sabor añejo,
allí no faltó de nada
de la ruleta del tiempo.

            El caluroso verano
no fue invitado al evento
y desde entonces camina
muerto de envidia y de celos.
No se resigna el muy tonto,
dolido por el despecho,
sólo piensa en cruel venganza
entre la tierra y los cielos.

                El acogedor otoño
no se enteró del suceso,
divertido en arrojar,
como siempre, hojas al suelo.
Ocupado en su quehacer,
pasa de amores ajenos
y se conforma feliz
con ser estación de versos.
            La vistosa primavera
lucía vestido bello,
confeccionados con flores
de mil aromas diversos,
de colores encendidos,
de tacto de terciopelo,
traídas en ricas barcas
de allende del universo,
donde viven enclaustrados
los mejores jardineros.
Lucía en su cabellera
un llamativo sombrero,
dos diademas de corales
pendían de sus cabellos
y un ramillete de estrellas,
regalo del mismo cielo,
engarzado en gargantilla,
rodeaba lindo cuello.
Zapatos de verde césped
con cordones de agua y viento
y suelas de algas marinas,
completaban rico atuendo.


            El temido y frío invierno
vestía esmoquin negro,
camisa de nieve blanca
y gris nuboso, el chaleco.
Botones de estalactitas,
de estalagmitas, gemelos,
corbata de fría escarcha
y una nube por sombrero.
Calzaba botas bien alta
curtida con fieros truenos,
recosida con los rayos
que encienden el firmamento.
En las manos finos guantes
de neblinas y aires frescos,
y una afilada sonrisa
que helaba los pensamientos.


            La orgullosa primavera
y el gélido y gris invierno
se unieron en matrimonio
en la catedral del viento.
Pasaron días y noches
en la ruleta del tiempo.
Y la pobre primavera
de frío está envejeciendo,
y de crecidos calores
se nos muere el duro invierno.


            El clima se ha vuelto loco,
se queja el mundo, por ello.
Y al unísono demandan,
al responsable del tiempo,
que con regia prontitud
de por nulo el casamiento,
y que todo vuelva a ser
como cuentan los abuelos:
la primavera florida
y el invierno, frío invierno.

No hay comentarios:

Publicar un comentario