lunes, 31 de agosto de 2026

ROMANCERO DE LA BALLENA

            

            Y ME ATREVO CON UN ROMANCE

            Romance quise escribir
con viejos versos de antaño
y encontrar nuevo juglar
que quisiera recitarlo.
            Frente a un ordenador,
por mis hijos regalado,
fui desgranando unos versos
bastante desordenados.
            Los versos, uno por uno,
su lugar fueron buscando,
hasta ajustarse al poema
como le estaba mandado.

            Antes de bien colocarse,
sus sílabas han contado,
hasta completar las ocho
que siempre han necesitado.
            Los alejandrinos versos
por su mitad se cortaron,
facilitando el camino
a este vate aficionado.
Los versos impares gozan
de libertad, todo rato.
Mientras que los pobres pares,
a rimar son obligados.
Y su asonante rimar
me facilita el trabajo.
Sólo hay que repetir
vocales, de vez en cuando,
desde la sílaba tónica
de sus últimos vocablos.
            Y si algo no se cumpliera
de lo que se ha estipulado,
resultaría un romance
con aires de mutilado.
Pronto quiero terminar
para ver lo resultado
y buscar nuevo juglar
que se atreva a declamarlo.

            Ya, cumplida es la tarea
con bastante desparpajo.
Ahora a encontrar padrinos
que le den su espaldarazo,
que le den sus bendiciones
y, de paso, a publicarlo
en libro de poesías,
de esos que suenan extraños,
que casi nadie los lee
aunque sean regalados.
            Terminada la faena
de poeta improvisado,
a mí me queda el regusto
de haber pasado un buen rato
con este breve romance,
a un romance dedicado.

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