¿Y DESPUÉS, QUÉ?
Preguntar es cosa buena,
si respuestas encontramos,
pero si un sordo silencio
sigue a lo que preguntamos,
los hombres se desconciertan,
se sienten malhumorados.
Y si en preguntar insisten
y el silencio sigue al lado,
los hombres se desaniman
y se sienten marginados.
si respuestas encontramos,
pero si un sordo silencio
sigue a lo que preguntamos,
los hombres se desconciertan,
se sienten malhumorados.
Y si en preguntar insisten
y el silencio sigue al lado,
los hombres se desaniman
y se sienten marginados.
para hacer rico listado,
preguntas incontestables
para todos los humanos.
Y aunque todos las busquemos
con afán y sin descanso,
bastante de estas respuestas
seguirán con piel de arcano.
De entre todas las preguntas
sin respuestas, aquí abajo,
hay una muy especial
que nos tiene preocupado:
a los ricos, a los pobres,
a filósofos, a santos,
a prosistas, a poetas,
a ignorantes, a letrados
y a todos aquellos vivientes
al libre albedrío atado.
La pregunta es bien sencilla,
todos nos la planteamos:
¿Qué habrá después de la muerte?
o...¿Qué habrá en el otro lado?
preguntas incontestables
para todos los humanos.
Y aunque todos las busquemos
con afán y sin descanso,
bastante de estas respuestas
seguirán con piel de arcano.
De entre todas las preguntas
sin respuestas, aquí abajo,
hay una muy especial
que nos tiene preocupado:
a los ricos, a los pobres,
a filósofos, a santos,
a prosistas, a poetas,
a ignorantes, a letrados
y a todos aquellos vivientes
al libre albedrío atado.
La pregunta es bien sencilla,
todos nos la planteamos:
¿Qué habrá después de la muerte?
o...¿Qué habrá en el otro lado?
Y aparecen mil respuestas,
todas ellas con sus amos.
Contradictorias, amigas,
sensatas y de payasos.
Para incrédulos agnósticos
en la nada nos quedamos.
Las religiones regalan
paraísos animados.
Y hasta reencarnaciones,
algunos han planteado.
Mientras, una mayoría,
que en esta tierra moramos,
nos sabemos responder
y andamos desorientados.
Queremos en algo creer
y, al mismo tiempo, dudamos.
Pidiéndole al Creador
de aqueste universo extraño
que nos mande alguna prueba
ahora, o de vez en cuando,
para saber de una vez
lo que vamos a encontrarnos
después de una muerte cierta,
de la que no nos libramos.
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