COSAS DE PINOCHO Y DEL MUNDO A REVÉS
No me explico como una persona importante de la política de nuestro país pueda mentir más y más sin tener cargo de conciencia y hasta que pueda dormir con tranquilidad y sin pesadillas.
Es imposible que pueda uno inventarse historias, que fabrique bulo, que es cosa siempre de los de la otra acera, para realizar esta afirmación; pues existe un "pepito grillo", en formato de grabaciones que continuamente evidencian la verdad de estas mentiras.
Cuántas veces repitió que él de los "insultos" no sería nunca jamás su defensor; que no caería en la bajeza de indultar, como hacían otros, en ningún momento; que tenía verdadera inquina a esta palabra, que hasta le daba rabia pronunciarla, digo yo. Y mira por donde hace unos días, que no fueron muchos, otorgaba esta gracia para congraciarse con un grupo político, del que todo sabemos, para seguir en el "sillón"; que hace tiempo si hubiera tenido vergüenza torera lo debía haber abandonado; a alguien además condenada por corrupción, nada menos, así como a algunos otros de sus allegados.
No me explico como el culpable único de tantos incendios, que han arrasado muchas hectáreas de nuestro suelo, sembrando de dolor, tristeza, miseria negra y hasta muertos, sólo y exclusivamente sea el "Cambio Climático".
Claro que con guardar y conservar el dichoso sillón y defender a los suyos, a sus palmeros, a los progresistas, a sus sectarios, que gozan también de un grato silloncito; no ha tenido tiempo de ocuparse de "danas" ni de malditos y mortales fuegos.
No me explico como pueden existir comunicadores que se tienen como independientes, comiencen sus espacios televisivos en la "pública", acompañados de sus dignos tertulianos, contando las atrocidades y barrabasadas de una presidenta a la que le tienen manía o quizás envidia...
Pero lo que ya sangra, volviendo a la mentira, es el tema de Ceuta y Melilla. Confesando que en esta cuestión no pedo ser objetivo, ya que tengo mi corazoncito compartido con estas dos ciudades autónomas. Hace años que leí un artículo referido a que en fecha importante para los marroquíes se produciría una invasión pacífica, a algo así como fue la marcha verde, de estas dos ciudades, además con toda clase de detalles. No se equivocó en lo fundamental aquel periodista, tan sólo en que lo ocurrido en días pasados fue como una especie de ensayo, un "probá" como se dice por estas tierras, un toque de atención.
No puedo creerme, qué casualidad que fuera en el aniversario de la independencia del país vecino, se pusieran más o menos unas 60.000 criaturas de acuerdo para invadir Ceuta; alguien o más de uno organizaría el cotarro, digo yo. Mientras, nuestras autoridades, si no lo sabían actuaron mal y si tenían conocimiento de ello y no actuaron a tiempo era algo detestable y hasta repugnante.
¿Qué le dirían sus organizadores a los protagonistas de esta loca estampida? Acaso que esta "excursión" a tierras españolas les iba a salir gratis y que los ceutíes los esperarían con los brazos abiertos atendiendo a sus necesidades, dándoles comida y alojamiento. ¿Quién se encargó de abrir la frontera?, ¿Pensarían en algún momento que esta absurda invasión podría costarle la vida a casi un centenar de engañadas criaturas engullidas por el mar?
Y APARECIÓ LA FOTO DE RIGOR, con el prólogo de abucheos y silbidos al "Mandamás" y con declaraciones tan peregrinas de que los culpables de este affaire fueron las "mafias". Y con el atrevimiento de la Embajadora de Marruecos en España al decir que ellos estaban colaborando con la solución de este problema. Y la mayoría de los excursionistas volvieron a sus hogares desencantados, jóvenes muchos que seguirán sumidos en sus miserias. Pero también no pocos se quedaron aquí con un porvenir incierto.
Y pasado un tiempo, nadie se acordará del miedo de los ceutíes. que se vieron obligados a enclaustrarse en sus hogares, que padecieron la falta de libertad, que no pudieron ir a su trabajo ni hacer las compras habituales para cubrir sus necesidades porque el comercio en general bajo sus persianas, ante el temor de esa marea humana que sin rumbo llenaba su ciudad.
Y seguimos pensando muchos que ante un hecho tan reprobable e inesperado, nadie dimite, ninguno asume su responsabilidad y hasta algunos serán capaces de tomarse sus vacaciones como si nada hubiera pasado.
Por eso Arturo Pérez Reberte, con más razón que un santo, señalaría que cosas como la vivida nos lleva a que nos consideren como el "hazmerreir" de Europa, de Asía. de África, de las Américas y de Oceanía...
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