SONETO VIII
(ALLÁ, DONDE VIVEN LOS MIEDOS)
Allá, donde moran los torvos miedos,
mi mente ida, temerosa y aturdida,
buscó puerta de salubre salida
para respirar aires de albos credos.
Nacidos éstos en la luz herida,
que a los hombres, en sus frágiles dedos,
se les vuelve luciérnaga de enredos,
fosforescencia de tortuosa vida.
Y los miedos, hijos inexistentes,
criaturas de una grafía inventada,
avasallan con escarnio las mentes.
Y los miedos, retoños de la nada,
nos titulan de regios penitentes
y soldadesca de la paz ansiada.
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