jueves, 28 de mayo de 2026

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES


RAZÓN CUADRAGÉSIMO CUARTA

44.-   Un "manitas", de los buenos:   NUESTRO HERMANO ÁNGEL

        Sus aficiones de jovencito se van afianzando y adquiere en ellas una destreza extraordinaria. Todavía guardo con una gran fidelidad en mi memoria aquel barco en miniatura que construyó cuando aún estaba en nuestra ciudad y siendo un jovencito; fabricando él mismo los planos de las múltiples piezas que lo conformaron posteriormente, ejecutando éstas con una paciencia infinita, pues muchas se le perdían entre sus dedos algo porrudos y siguiendo los mismos pasos que él veía que se seguían en el varadero que existía junto al Club Marítimo, en el puerto de Melilla, ya que por entonces no se encontraban estos en las tiendas. Empezando por el armazón de la quilla, que nos parecía a los pequeños como las costillas que protegen nuestros pulmones o como las espinas de los grandes cetáceos, forrándolo después con tiras de madera fina, colocando más tarde la cubierta sin olvidar las barandillas ni ningún elemento que la completaba, tales como mástiles, velas, cuerdas, ojos de buey, anclas, etc., y todo de un tamaño tan reducido que exigía una gran delicadeza y una mejor vista, además de la paciencia antes citada y trabajando la madera con herramientas construidas por él y donde nunca faltaban las cuchillas ya usadas de afeitar, la segueta y los pelos que se usaban en marquetería y el pegamento Imedio.


            Fueron más de uno los barcos que construyó en la vida, porque se sentía atraído por el mar y la prueba más evidente de ello es que disfrutó mucho en sus ratos de ocio con la aventura de las pesca submarina, especialmente con la caza y captura del mero entre los fondos rocosos de las costas andaluzas y de los alrededores de Melilla y hasta se atrevió a hacer en unión de su hijo, en un pequeño velero, la travesía entre Almería y Melilla, lo que nos pareció a todos una auténtica locura.

     En todas las casas en que vivió tenía una habitación o rincón dedicado a sus grandes aficiones, donde cuando lo visitábamos podíamos encontrar que su colección de herramientas de todo tipo y perfectamente ordenadas iban creciendo en número y calidad; así como algunas de sus obra. Era hombre muy casero, no de partidas de dominó ni de cervezas en los bares y su tiempo libre lo ocupaba en sus cosas y con los suyos.

     De los barcos en miniatura pasó al aeromodelismo, donde pronto se convirtió en un experto, construyendo aviones de diferentes modelos con materiales fabricados por él y con los que ya se podían obtener en tiendas especializadas. Como el tema del motor lo conocía bastante bien, acoplándolo a sus ejemplares, le llevó a disfrutar muchísimo con sus numerosos vuelos, contando en su última época también con sofisticados aparatos para su control y poder ser dirigidos a distancia. Asistía con otros aficionados como él a concentraciones de aeromodelismo y era una gozada, por lo menos así nos lo parecía a nosotros, cuando veíamos estos espectáculos, ver volar a aquellas miniaturas, algunas de las cuales hasta se permitían hacer acrobacias aéreas y que en su escasa lejanía, por su tamaño, nos daban la impresión de pequeños y auténticos aviones que sobrevolaban el cielo a muchos kilómetros de nosotros. Sufriendo, por qué no decirlo, cuando por culpa del viento, de fallo mecánico o humano, venían  a dar con sus huesos en el suelo y quedaban bien maltrechos.


            Cada elemento tuvo su época, su tiempo, pues los aviones dieron paso a los coches con motor y teledirigidos. Cuántos restos de aviones como alas de madera y cubiertas de plástico, por ejemplo, colgaban aún en las paredes de su cuarto de trabajo, como verdaderas reliquias de tiempos pasados. Comenzó entonces, con los coches monoplazas de carrera. Aquí poco podía fabricar él; pero sí cuidar los motores, reciclarlos, mejorar su potencia, tenerlos siempre a punto, para hacerlos correr por el asfalto de las calles en exhibiciones que dejaban boquiabiertos a pequeños y mayores.

 

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