domingo, 22 de marzo de 2026

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS. MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES


RAZÓN VIGÉSIMO SÉPTIMA

27   .-   Una noche:   LA VÍSPERA DE SAN JUAN

   

                                                 

            Anécdotas en torno a esta fiesta a montones las tuvimos todos los niños y jovencitos de aquellos años, al igual que les ocurrirá a los de ahora, si es que siguen haciéndolas.

        Antes de pasar a relatar algunas, quiero hacer honor a un salvavidas al que acudíamos algunos años, cuando nuestra recogida no era la deseada, cuando todos nuestros esfuerzos no eran correspondidos con las ilusiones que poníamos y nuestra hoguera presagiábamos que iba a resultar ridícula. Se trataba, por ejemplo, de aprovechar la influencia de Pili Montes acerca de los suyos, especialmente de su padre, para acudir a aquellos grandes almacenes que tenía en el Industrial, que luego se convertirían en garajes y talleres de la CTM, Compañía de Transporte Marroquí, para traernos todo tipo de material relacionado con la madera de la conocida  firma melillense Juan Montes Hoyo. Material que trasladábamos a veces formando una auténtica caravana, atravesando el puente, bordeando la Gota de Leche por el monte de San Lorenzo, dejando atrás a los bloques Orgaz y hasta llegar a la plazoleta que existía entre los dos grandes bloques de la calle Teniente Coronel Seguí, donde montábamos la hoguera nuestra.. Depositándolo no en la misma plazoleta, sino un poco más abajo, en lugar más cercano a la esquina en donde vivía Manolo “Minerva”. Incluso hubo años en que su generosidad era tal que en el transporte de la empresa nos traían las maderas, entre el griterío y los aplausos de los pequeños.

                            

        Recuerdo aquel año en que se llevó a cabo por parte de los servicios de jardinería municipales una importante tala de eucaliptos junto a la orilla del río, frente a la entrada principal de la Gota de Leche, en donde luego se construiría un mercado y posteriormente la Escuela de Comercio. En esa zona y por tal motivo había material suficiente para todas las hogueras de Melilla y como los troncos, las ramas y las hojas no fueron retiradas inmediatamente, alguien del grupo se fijó en ello y dio la voz de alarma. Aún quedaban días para San Juan; pero cómo desaprovechar aquella ocasión. El único problema que nos generaba su recogida era el de localizar un lugar donde poder guardarlo. Se barajaron múltiples soluciones que fueron rechazadas por su inviabilidad unas, por lo peregrino de otras y por la falta de seguridad de la mayoría. Al final, a alguno se le encendió la lucecita y propuso que si casi deshojábamos las ramas más gruesas, quedándonos con los troncos, podíamos colocarlos en un balcón del primer bloque Orgaz, que llevaba cerrado una eternidad de tiempo, asegurándonos que allí no vivía nadie. Efectivamente, lo pudimos comprobar rápidamente porque las persianas estaban siempre cerradas y descoloridas por la acción continua del sol y de las aguas y por el aspecto que presentaba el balcón de no ser frecuentado desde hacía muchísimo tiempo.


            Buscamos herramientas de las más variadas y nos dedicamos a desmochar de hojas las ramas y troncos, que veíamos más apropiados para almacenarlos en el lugar escogido, para posteriormente y aprovechando la noche trasladarlos desde allí al balcón. Fue hasta divertida aquella experiencia y todo salió como a pedir de boca. Sin grandes aspavientos, porque sabíamos lo que nos jugábamos y haciendo el menor ruido posible, el material se fue acumulando en aquella amplia balconada del primer bloque de los 3 que existían (el tercero en forma de "ele")
, y que en la foto puede verse en la parte superior de la plaza de toros de la ciudad.


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