RAZÓN VIGÉSIMA PRIMERA
21.- Un Galán: ANTONIO CÉSAR LÁZARO JIMÉNEZ SEGURA
En nuestra ciudad hizo principalmente teatro y
zarzuela entre otras actividades artísticas y de ahí vino nuestra relación con
él y seguro que también la tuvo con el estudio musical y que haría pinitos en
la radio, en aquellas piezas teatrales que se retransmitían a través de las
ondas, en la que los interpretes sólo prestaban su voz y sus maneras de decir,
que no era poco. Quiero imaginármelo, por ejemplo, haciendo de Don Juan, el
Tenorio, en los días que rodeaban al de los Difuntos en los estudios de Radio
Melilla. Su rodaje y a pesar de sus escasos años lo haría en la Agrupación dramática
melillense Actor Tallaví, con ese gran número de aficionados al teatro que
existió siempre en nuestra ciudad; pero en donde tuvimos más comunicación con
él fue en la preparación de varias zarzuelas por parte de la Agrupación lírica de
Radio Melilla y que se pusieron en escena en los Cines-Teatros más importantes
de Melilla, en el Nacional y en el Perelló, por diferentes motivos o
celebraciones y contando casi siempre con el importante patrocinio del
Excelentísimo Ayuntamiento melillense.
(La del Soto de Parral)
No es que nosotros fuéramos componentes del coro, ni
tampoco porque estábamos destinados y contábamos con aptitudes para la lírica,
que él sí que las tenía; sino porque en algunas de ellas nos ocupamos de la
escenografía y decorados. En ocasiones, mientras ensayaban, nosotros le dábamos
a las brochas y pinceles y de tanto oír y escuchar las obras, llegábamos a
aprender las canciones y los textos de las mismas. Piezas como La del Soto del
Parral, La verbena de la Paloma
o La Dolorosa
nos permitieron, allá por el año 1957, cuando éramos unos dieciochoañeros,
estar en contacto con César, pues él intervenía en todas ellas, naturalmente
haciendo el papel de galán y con una desenvoltura casi impropia también de sus
pocos años y es que se movía en las tablas como pez en el agua.
(La Dolorosa)
Después, cuando por razones profesionales tuvimos
que marchar a la Península le perdimos la pista o mejor, él perdió la nuestra.
Sin embargo, cuando en vacaciones volvíamos a casa, ansiosos por conocer el
paradero de todos los amigos que habíamos dejado, muchos de los cuales quedaban
allí y otros, como nosotros, emigraron, tuvimos noticias de su marcha a Madrid,
de la continuación de sus estudios dramáticos y hasta de su enrolamiento en
alguna compañía de revistas, en donde, por supuesto, ejercería como galán y es
que César nació para ello.
(Escuela de Arte Dramático de Madrid)
No hay comentarios:
Publicar un comentario