domingo, 1 de marzo de 2026

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS Y PERSONAJES


RAZÓN VIGÉSIMO PRIMERA

21.-   Un galán: ANTONIO CÉSAR LÁZARO JIMÉNEZ SEGURA   ( I )
 

        Un prototipo del arte dramático es sin duda el galán, que no falta tampoco en el cine ni en la revista. Ese ser guapo a rabiar, que las camela a todas por su facha, que equivale a la fachada de su cuerpo, tanto en lo referente a su físico como a la elegancia de su envoltura, entiéndase vestimenta y sus correspondientes complementos. Ese macho de rostro angelical, generalmente de ojos claros, si son celestes mejor, y proporcionado, de cabello siempre excelentemente cuidado, hasta cuando el guión exige su descuido; poseedor de unos andares atléticos y de unos gestos armónicos y siempre bien estudiados, que en no pocos momentos están reñidos con la naturalidad y se acercan infinitamente a la afectación y hasta a la superioridad. Claro que esto último no nos debe extrañar, ya que su estructura física no es la de la mayoría de los simples mortales. Y si a todo lo anterior unimos una melódica voz, su grácil palabra capaz de embaucar a la más fría y dura de las mujeres, su aparente inteligencia, su mordaz ironía y lo que nunca le falta, la poderosa arma de su permanente y casi insinuada sonrisa, así como el brillo de unos ojos que desprenden miradas cautivadoras, el cuadro casi se completa. Algunos hasta cantan bien, o con tanto oropel, al espectador y en especial a las espectadoras así les parece e incluso cuentan con, además de saberse mover en la escena, atreverse con la danza si así lo requiere el guión.


                                 (PROTOTIPO DE GALÁN:ARTURO FERNÁNDEZ)

        Todos conocemos galanes del arte de Dalía, del cinematógrafo y de la pasarela de las revistas musicales o que han ejercido como tales, a pesar de la complejidad que tiene el definir lo estético, lo bello y de la subjetividad de cada cual. Por ello no me atrevo a hacer un listado de los mismos, de los que destacaban en nuestros tiempos, que proliferaban como ahora; sólo me ocuparé de su existencia, así lo reflejo y creo que nadie lo negará.

        Sí, por el contrario, voy a detenerme con más detalle en el galán de la Melilla de aquellos años de mi juventud. Posiblemente hubo muchos otros, pero para mí un fiel representante de este prototipo fue César Jiménez.

        Tuvimos una cierta relación de amistad con él en el tiempo que vivimos en Melilla y en el que él anduvo también en nuestra ciudad; pues de todos es sabido que eligió esta profesión, la dramática y como joven y ambicioso que era, no se quedó anclado en ella y voló hacia otras tierra que facilitaron su trabajo, pues Melilla en este campo se le quedaba pequeña.


            Me parece recordar que vivía en la calle General Marina y que tenía un hermano, con el que no tuvimos relación alguna por razón de la diferencia de edades y que creo que llegó a ser concejal Delegado de Cultura en reciente legislatura y que tocaba con cierta delicadeza algún instrumento musical. En definitiva, que era persona de sensibilidad artística y como se dice ahora “glamurosa”; hasta tal punto que los que conocían bien a la familia, contaban con que su madre, la más feliz del mundo con sus hijos, decía sin reparos de ninguna clase y con orgullo que Dios no le había dado hijas, pero que no se quejaba porque sus hijos eran primorosos.

        Y es verdad que César y no lo digo en tono peyorativo, en el tono que se podía emplear por aquellos años, era un verdadero primor. Porque además de los encantos señalados anteriormente que le adornaban como potencial galán, con los amigos y compañeros tenía un trato siempre correcto y agradable, era simpático, sabía estar y siempre permanecía dispuesto a ayudar al que lo necesitase.

No hay comentarios:

Publicar un comentario