martes, 6 de enero de 2026

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS Y PERSONAJES


SEXTA RAZÓN

6 .- Un libro : LA ENCICLOPEDIA ÁLVAREZ   ( IV )

      Y cuando se acababan los verbos aparecía la Aritmética, con conceptos tan familiares como que la cantidad era todo los que se podía pesar, medir y contar. Con la numeración decimal y la romana también, a la que ahora no prestan ni pajolera atención los alumnos. Con las cuatro reglas u operaciones, que era la aspiración mínima de cualquier padre de que fueran como el equipaje con que debían salir del colegio al final de sus estudios primarios. No faltaba el Sistema Métrico Decimal y su manejo, ni las fracciones o quebrados y para los que iban a entrar en el banco, aunque fuera de simples botones, las reglas de interés y de descuentos y los repartimientos proporcionales.


            Lógicamente a ésta seguía la Geometría con aquello de las líneas paralela, que eran las que por mucho que se prolongaran nunca se encontraban. ¡Qué cantidad de dibujos: líneas, ángulos, polígonos, circunferencias y poliedros! Y qué enorme número de palabrotas, tales como: hipotenusa, isósceles, obtusángulo, icosaedro, paralelepípedos... Sin que quedara atrás, que había que saber de todo para tener una buena cultura general, el asunto de las áreas y los volúmenes.


            La Geografía contaba con una aliada importante, con la música. Cuántas cosas aprendimos cantando. Recuerdan, y que cada cual le ponga la melodía que quiera, lo de “España limita al norte con el Mar Cantábrico y los Montes Pirineos, que los separan de Francia; al este con el Mar Mediterráneo; al sur con este mismo mar y con el Océano Atlántico y al oeste con Portugal y el Atlántico”. O aquella otra de “El Miño nace en Fuente Miña, provincia de Lugo; pasa por Lugo, Orense y Tuy, y desemboca por La Guardia, entre España y Portugal. Su afluente principal es el Sil” o lo de “León cinco: León,  Zamora, Salamanca, Valladolid y Palencia” y en “África cuatro: Sidi Ifni, Sahara, Fernando Poo y Guinea”. 
        Cómo no acordarse de aquellos mapas físicos y políticos, que había que dibujar y colorear o ya impresos, a los que llamábamos mudos, que servían para manifestar nuestros conocimientos geográficos y que nos llevaban a disparates, a veces, de colocar el Volga y el Ural en América del Norte o Sydney en el mismo centro de Europa, por aquello de trabajar poco, fijarnos menos y perdernos en los mapamundis.


            La Historia era más divertida e igual de folclórica, por aquello de las cantinelas. Cómo no iba a aparecer el bisonte de la cueva de Altamira entre las ilustraciones o
la Dama de Elche, el barco de los fenicios y el acueducto romano de Segovia. ¡Qué lío nos armábamos con Teodosio, Indivil, Mandonio, Columela, Leovigildo y otros tantos! ¡Qué martirio el tener que memorizar la lista de los Reyes Godos! Eso sí, nos caía fenomenal Viriato, aquel pastor  lusitano que horrorizado por la crueldad y malos tratos de los romanos se levantó en armas contra ellos y los derrotó en varias ocasiones, etc., etc.; aunque no tanto por el hecho de haber sido asesinado mientras dormía por tres de sus capitanes, a los que considerábamos como cochinos traidores. A todos nos hubiera gustado de pequeño estar defendiendo la ciudad de Numancia o ser compañero del tambor de Bruch o de Agustina de Aragón.


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