viernes, 30 de enero de 2026

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS Y PERSONAJES

 
RAZÓN DÉCIMO TERCERA



13   .-   Un Arquitecto:   ENRIQUE NIETO Y NIETO   ( I )

       ¿Quién no ha oído decir en más de una ocasión que nuestra Melilla es una ciudad, en su parte nueva lógicamente, de marcado carácter modernista? Yo también lo he dicho para presumir de ella en determinados momentos, en ocasiones en que me he encontrado con una arquitectura parecida a la de algunos de los edificios de la Melilla moderna o en conversaciones intrascendentes y coloquiales en las que se habla de todo y por qué no, de cómo es tal o cual ciudad o cómo es aquella en que uno nació y que la recuerda con una cierta nostalgia.

        Si uno mira el diccionario podrá leer que modernista es todo lo perteneciente o relativo al modernismo, en cualquiera de sus acepciones. Y si en este caso me refiero a nuestra ciudad, no tengo ninguna duda de que no hablo de ningún movimiento literario que caminó por los derroteros de la modernidad, ni menos aún a corrientes teológicas que se vieron condenadas por diferentes Papas de la época; sino que hago alusión directa, dentro de la complejidad del arte, a la arquitectura que se desarrolló en nuestra ciudad en los comienzos del siglo XX, dejando al margen las artes plásticas, la literatura y las cuestiones de fe como señalé anteriormente y la música.

    Aquel Moderm Style de Gran Bretaña y EE.UU., el Art Nouveau de Bélgica y Francia, el Jugendstil de Alemania o el Liberty o Floreale de los italianos, que tuvo su origen en la pintura de los años 80 del siglo XIX, dieron sin embargo sus muestras más logradas en la arquitectura y las artes decorativas y tuvo como el más original y vigoroso representante a un español universal, al arquitecto catalán Antonio Gaudí y Cornet.


            Este arquitecto prefigura sin duda las tendencias más audaces de la arquitectura contemporánea. Formado en el ambiente del romanticismo catalán y entusiasta de la Edad Media, muestra en sus primeras obras estructuras neogóticas, influencias islámicas y una gran predilección por la decoración brillante a base de cerámica policromada, sólo hay que fijarse en la Casa Vicens, en el ábside de la Sagrada Familia o en el Palacio Güell, todas en Barcelona, para comprobar lo anterior. Sin embargo, simultáneamente aparecen en sus obras experimentos constructivos, como el empleo de arcos parabólicos, que le condujeron a un estilo personal que planteó una nueva tecnología de la piedra, la madera y el hierro forjado. Otro gran ejemplo de su peculiaridad lo podemos ver en la fachada de la Natividad de la Sagrada Familia, que iniciada con un estilo “biológico” imitador de las formas naturales, de las formas vivas de plantas y animales, de la nieve fundiéndose, de nubes y estrellas, termina en las cúspides de sus cuatro torres, a más de cien metros de altura, con sorprendentes superficies formadas por planos intersecados y formas curvadas, cubiertas por mosaicos de brillantes colores. Esta concepción plástica nueva, ya no sólo ornamental, sino esencial, en la construcción caracteriza la Casa Batlló, con su fachada ondulada, revestida de mosaicos, que produce el efecto de una superficie de agua colocada verticalmente. Otra de sus obras características es la Casa Milá, que constituye un bloque de formas orgánicas con bordes horizontales rítmicamente ondulados, taladradas por ventanas. Y destaca también el Parque Güell, con pilares inclinados de piedra natural en bruto y su exuberante empleo de mosaicos de cerámica y vidrio, que dan origen a un conjunto de composiciones abstractas de gran fuerza expresiva.
 

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