martes, 13 de enero de 2026

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS Y PERSONAJES


OCTAVA RAZÓN

8.- Una zarzuela:  LA VERBENA DE LA PALOMA   ( II )

Retomando el hilo justificativo de nuestra afición por este género lírico, tengo que decir que fue por razón de otra de nuestras inclinaciones desde corta edad, como lo era el dibujo y la pintura. Existía en nuestra ciudad un grupo de aficionados a la zarzuela, que se atrevía a preparar algunas de éstas cada temporada, para representarlas con notable éxito, que todo hay que decirlo o por lo menos así nos lo parecía, ante sus paisanos. Tengo la creencia firme de que nuestra ciudad siempre tuvo un especial seguimiento de la actividad musical, como lo demostraba la existencia de una celebrada coral, el Orfeón Padre Victoria, con sus innumerables conciertos, incluso en la Península, así como su participación exitosa en aquellos concursos de Habaneras de Torrevieja. 




        Por los conciertos organizados por la Asociación Melillense de Amigos de la Música, con primeras figuras internacionales, con solistas y conjuntos mundialmente conocidos; por las variadas intervenciones de las bandas de los diferentes ejércitos de la ciudad, integradas por profesionales y sin olvidar a la Banda Municipal, de la que oíamos sus ensayos en los atardeceres o cuando la noche se venía encima, desde los locales de Falange que existían en el edificio que actualmente pertenece a los Sindicatos, antes de llegar al puente del Tesorillo y cuando todavía no estaba construido el nuevo y segundo Instituto de Enseñanza Media; por los pasacalles de los Coros y Danzas que venían de toda España o por las Pastorales que prodigaban cuando se acercaban las fiestas navideñas; por las tunas o estudiantinas, como la de Magisterio, que se creó por aquellos tiempos y de la que llegamos  a formar parte; por las orquestas y conjuntos que se formaban en la ciudad o que venían de fuera para animar las veladas nocturnas que tenían lugar en los distintos bares del Parque Hernández o por las actuaciones de los números uno de la canción de cada momento en el Auditorio Carvajal o en la Plaza de Toros.

            Pues bien, en el montaje de la escenografía de dichas zarzuelas y en la ejecución de sus decorados, allí aparecíamos nosotros. La verdad que no sé cómo llegamos ni a través de quién o de quiénes a esta actividad concreta; lo cierto es que nos vimos envueltos en esta tarea que no nos desagradaba en absoluto. Aprendimos la técnica con otros y llegamos a caminar hasta solos llegado su momento. Me parece recordar que nuestros primeros pasos fueron dados con un tal Talavera, del que casi nada recuerdo, que no fuera que contaba con algunos años más que nosotros y más y mejor conocedor de todo esto; pues nosotros por aquellos años éramos unos auténticos críos, contando con tan sólo unos diecisiete abriles, ya que estoy hablando del año 1957, en el cual y concretamente el día 22 de marzo, la Agrupación Lírica de R. J. De Melilla presentaba en el Teatro-Cine Perelló, bajo el patrocinio de EAJ 21 Radio Melilla y Radio Juventud de Melilla, las antenas amigas de nuestra ciudad y con motivo de su común Patrón, el Arcángel San Gabriel, la obra del maestro Serrano “La Dolorosa”;  el 10 de agosto y en el mismo teatro “La del Soto del Parral”, música de Sontullo y Vert y libro de Carreño y Sevilla y el 2 de septiembre y bajo el patrocinio del Ayuntamiento, en el gran Teatro Nacional, la obra de Ricardo de la Vega, con música de Tomás Bretón, “La verbena de la Paloma”.


           

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