OCTAVA RAZÓN
8.- Una zarzuela: LA VERBENA DE LA PALOMA ( II )
Retomando el hilo justificativo de nuestra afición
por este género lírico, tengo que decir que fue por razón de otra de nuestras
inclinaciones desde corta edad, como lo era el dibujo y la pintura. Existía en
nuestra ciudad un grupo de aficionados a la zarzuela, que se atrevía a preparar
algunas de éstas cada temporada, para representarlas con notable éxito, que
todo hay que decirlo o por lo menos así nos lo parecía, ante sus paisanos.
Tengo la creencia firme de que nuestra ciudad siempre tuvo un especial
seguimiento de la actividad musical, como lo demostraba la existencia de una
celebrada coral, el Orfeón Padre Victoria, con sus innumerables conciertos,
incluso en la Península, así como su participación exitosa en aquellos
concursos de Habaneras de Torrevieja.

Por los conciertos organizados por la
Asociación Melillense de Amigos de la Música, con primeras figuras
internacionales, con solistas y conjuntos mundialmente conocidos; por las
variadas intervenciones de las bandas de los diferentes ejércitos de la ciudad,
integradas por profesionales y sin olvidar a la Banda Municipal, de la que
oíamos sus ensayos en los atardeceres o cuando la noche se venía encima, desde
los locales de Falange que existían en el edificio que actualmente pertenece a
los Sindicatos, antes de llegar al puente del Tesorillo y cuando todavía no
estaba construido el nuevo y segundo Instituto de Enseñanza Media; por los
pasacalles de los Coros y Danzas que venían de toda España o por las Pastorales
que prodigaban cuando se acercaban las fiestas navideñas; por las tunas o
estudiantinas, como la de Magisterio, que se creó por aquellos tiempos y de la
que llegamos a formar parte; por las
orquestas y conjuntos que se formaban en la ciudad o que venían de fuera para
animar las veladas nocturnas que tenían lugar en los distintos bares del Parque
Hernández o por las actuaciones de los números uno de la canción de cada momento
en el Auditorio Carvajal o en la Plaza de Toros.
Pues bien, en el montaje de la escenografía de
dichas zarzuelas y en la ejecución de sus decorados, allí aparecíamos nosotros.
La verdad que no sé cómo llegamos ni a través de quién o de quiénes a esta
actividad concreta; lo cierto es que nos vimos envueltos en esta tarea que no
nos desagradaba en absoluto. Aprendimos la técnica con otros y llegamos a
caminar hasta solos llegado su momento. Me parece recordar que nuestros
primeros pasos fueron dados con un tal Talavera, del que casi nada recuerdo,
que no fuera que contaba con algunos años más que nosotros y más y mejor
conocedor de todo esto; pues nosotros por aquellos años éramos unos auténticos
críos, contando con tan sólo unos diecisiete abriles, ya que estoy hablando del
año 1957, en el cual y concretamente el día 22 de marzo, la Agrupación Lírica
de R. J. De Melilla presentaba en el Teatro-Cine Perelló, bajo el patrocinio de
EAJ 21 Radio Melilla y Radio Juventud de Melilla, las antenas amigas de nuestra
ciudad y con motivo de su común Patrón, el Arcángel San Gabriel, la obra del
maestro Serrano “La Dolorosa”; el 10 de agosto y en el mismo teatro “La del
Soto del Parral”, música de Sontullo y Vert y libro de Carreño y Sevilla y el 2
de septiembre y bajo el patrocinio del Ayuntamiento, en el gran Teatro
Nacional, la obra de Ricardo de la
Vega, con música de Tomás Bretón, “La verbena de la Paloma”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario