19 .- INSOMNIO
En largas noches de insomnio
fui coleccionando estrellas
para después engarzarlas
en tres brillantes cadenas.
Una, para mi mujer
que, de mi amor, es la dueña;
otra, para santa madre,
que, a mí, la vida me diera
y la otra, la guardo yo,
para alguien que la merezca.
en tres brillantes cadenas.
Una, para mi mujer
que, de mi amor, es la dueña;
otra, para santa madre,
que, a mí, la vida me diera
y la otra, la guardo yo,
para alguien que la merezca.
fui componiendo poemas
para después colocarlos
en tres coronas de seda
Una, para el primogénito,
granado en dichosa espera,
otra, para segundo hijo,
probo, liberal y asceta,
y otra, para el benjamín,
crecido en mil horas buenas.
para después colocarlos
en tres coronas de seda
Una, para el primogénito,
granado en dichosa espera,
otra, para segundo hijo,
probo, liberal y asceta,
y otra, para el benjamín,
crecido en mil horas buenas.
fui inventando historias nuevas
para después editarlas
en tres libros de leyendas.
Uno, para los humanos
que, sin fe, moran la Tierra;
otro, para las mujeres
que sufren duras ofensas,
y otro, para redimir
las almas que viven presas.
para después editarlas
en tres libros de leyendas.
Uno, para los humanos
que, sin fe, moran la Tierra;
otro, para las mujeres
que sufren duras ofensas,
y otro, para redimir
las almas que viven presas.
fui pensando en cosas bellas
para después airearlas
en tres nuevas carabelas.
Una, para navegar
por mares de madreperlas;
otra, para fondear
en calas de aguas serenas,
y otra, para ser baluarte
de la gente marinera.
para después airearlas
en tres nuevas carabelas.
Una, para navegar
por mares de madreperlas;
otra, para fondear
en calas de aguas serenas,
y otra, para ser baluarte
de la gente marinera.
fui inventor y fui poeta,
fui orfebre y fui escritor
amante de la belleza.
Bendigo las muchas noches
de sordas vigilias, llenas,
de silentes entresijos
y de oscuras horas ciegas
que, al vivirlas, me ayudaron
a ser hombre, a ser poeta.
fui orfebre y fui escritor
amante de la belleza.
Bendigo las muchas noches
de sordas vigilias, llenas,
de silentes entresijos
y de oscuras horas ciegas
que, al vivirlas, me ayudaron
a ser hombre, a ser poeta.
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