17 .- UN LIBRO DE POESÍAS: ROMANCE DE UN FELIZ HALLAZGO ( III ) Conclusión
Más tarde comprobaría
que el libro estaba incompleto.
Muchas de sus tiernas hojas
mutilaciones sufrieron,
robándole a los poemas
sentidos y amados versos;
otras, desafortunadas,
en el tiempo se perdieron,
arrastrando a los olvidos
muchos poemas enteros.
Culminada la faena
de necesitado aseo,
inicie grata tarea,
la de, al fin, poder leerlo.
que el libro estaba incompleto.
Muchas de sus tiernas hojas
mutilaciones sufrieron,
robándole a los poemas
sentidos y amados versos;
otras, desafortunadas,
en el tiempo se perdieron,
arrastrando a los olvidos
muchos poemas enteros.
Culminada la faena
de necesitado aseo,
inicie grata tarea,
la de, al fin, poder leerlo.
con pasos bastante lentos,
fui recorriendo poemas,
su verbo, fui conociendo
y, en provocados descanso,
fui rumiando algunos versos
que encandiláronme el alma,
elevándola a los cielos.
Entré sin pausa y sin prisas
en aquel santuario nuevo,
recinto de bellas voces
conjuntadas con acierto
en corro de albos poemas
que juegan a juegos bellos.
Bebí el zumo de sus hojas,
libé el néctar de sus sueños,
olvidando quehaceres
y el loco correr del tiempo.
Lleno de torpe impaciencia
quise conocer al dueño,
a aquel ínclito poeta,
a aquel insigne maestro,
autor de aquellos poemas,
sitos en un libro viejo
hallado entre los despojos
de un pequeño basurero.
Y repasé una por una
las hojas de aquel libreto
sin encontrar pista alguna
del autor de aquellos versos,
que impactaron en mi mente
con la impronta de algo bueno,
de un algo que no se olvida
al gastar preciado tiempo.
fui recorriendo poemas,
su verbo, fui conociendo
y, en provocados descanso,
fui rumiando algunos versos
que encandiláronme el alma,
elevándola a los cielos.
Entré sin pausa y sin prisas
en aquel santuario nuevo,
recinto de bellas voces
conjuntadas con acierto
en corro de albos poemas
que juegan a juegos bellos.
Bebí el zumo de sus hojas,
libé el néctar de sus sueños,
olvidando quehaceres
y el loco correr del tiempo.
Lleno de torpe impaciencia
quise conocer al dueño,
a aquel ínclito poeta,
a aquel insigne maestro,
autor de aquellos poemas,
sitos en un libro viejo
hallado entre los despojos
de un pequeño basurero.
Y repasé una por una
las hojas de aquel libreto
sin encontrar pista alguna
del autor de aquellos versos,
que impactaron en mi mente
con la impronta de algo bueno,
de un algo que no se olvida
al gastar preciado tiempo.
figura aquel libro viejo,
más añoso y más gastado
de tantas veces leerlo,
guardando entre sus arcanos
su más preciado secreto,
nombre del ínclito autor
de aquellos hermosos versos.
más añoso y más gastado
de tantas veces leerlo,
guardando entre sus arcanos
su más preciado secreto,
nombre del ínclito autor
de aquellos hermosos versos.
El Viso del Alcor, 4 de Noviembre de 2025
No hay comentarios:
Publicar un comentario