martes, 1 de agosto de 2023

UN AÑO ANTES DE LAS BODAS DE ORO

 

Martes, 7 de mayo de 2019. 

A 17 días de las BODAS DE ORO  

 

    SIGUEN LOS DÍAS LOCOS. EN MAYO, LA FERIA DE ABRIL DE SEVILLA  

 

                 A uno, siguen otros. Los días locos de atar se reúnen, de vez en cuando, para mostrarnos su carácter independiente, para enseñarnos que las ataduras y el encorsetamiento sobran en muchos momentos de esta ajetreada vida. 

 

                     Estas locuras, trascendentes o intrascendentes, de estos locos días, nos subyugan, nos someten y nos arrastran a las ciénagas de la incomprensión, de los desvaríos, de los desatinos y de los más gordos dislates. ¿Cómo es posible que los sevillanos de pura cepa, feriantes de toma y daca, sigan llamando “Feria de abril” a la que se celebra en el mayo de las Cruces? Esto solo ocurre en los lugares donde proliferan los días locos, donde estos días se convierten en pan nuestro.   

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                     Y “endespués” vienen los ilustrados, los sabiondos de turno, a decirnos que los días, ni están, ni se han vuelto locos, que los locos somos nosotros, por la culpa del “Tío Pepe”, de la manzanilla y del “rebujito”. Sabiduría pagana de feriante “paganini”. 

 

                        Y más “endespués otavía” vienen los “moraítos”, los que se ponen morados de arriba a abajo, desde que se abre la portada hasta que la desmontan y que nunca jamás de los “jamases” se cansan de su Feria y que les gustaría que ésta durara todo el año, con gente de Madrid o sin ella, para decirnos que abril y mayo son meses hermanos, bien avenidos y “qué mar dará”. ¡Qué listos los tíos! Pero los días locos siguen erre que erre, con sus locuras. 

 

                      Y solo nos queda esperar que, estos días locos, encuentren algo de cordura, que pasen de nosotros, como nosotros de ellos y nos devuelvan al mundo de la normalidad. 

 

 

UN AÑO ANTES DE LAS BODAS DE ORO

Miércoles, 8 de mayo de 2019. 

A 16 días de las BODAS DE ORO 

 

                            CONFESIÓN, ME PIDO CONFESIÓN 

                                        SIGO EN LA BRECHA 

 

                        Me cuesta, cada día más, practicar el oficio de “contador de días” o, mejor dicho, de “descontador de días”. Superé ya las tres centenas y media de darle al manubrio del retroceso y ahora me hallo, cabalgando a paso lento, sobre el último trecho del final del recorrido. 

 

                      Tuve que trabajar duro para evitar el derrumbe, la renuncia y, en más de una ocasión pensé en aliarme con el sr. Fracaso, pariente íntimo de don Abandono; señores, ambos dos, de las miserias y el deshonor de los humanos. 

 

                 A modo y manera de cuento breve, de dicho dicharachero, de sentencia absolutoria y de intrascendente croniquilla, recorrí el albero de la mayoría de las causas literarias perdidas. Siempre con la mirada puesta en el graderío alto donde se refugian los pobres de espíritu y sin olvidar a los sabios ocupantes de la barrera, monos críticos de los monólogos nacidos en los cielos y recriados en la arena. Libé en la parda modestia los aromas de la sencillez y desprendido de halagos y zarandajas baratas cabalgué, bien crecido, por las rutas de la ignorancia y del no saber nada de nada, hasta toparme con el muro de los lamentos levantado inmisericorde por los falsos dioses de los olimpos actuales. A cursi me sonaron las notas de las fanfarrias acusadoras cuando me señalaron con los dedos de sacar mocos de las viejas narices de todos los tiempos, del ayer, del hoy y del sempiterno futuro mañana. ¡Qué alegría cuando me dijeron que un hombre, una perdida criatura, había leído uno de estos exabruptos literarios, bufidos delirantes de los intemporales aprendices! 

 

                     Y rodaron ruedas de desaparecidos molinos y nos confesamos y comulgamos con cualquier tipo de ruedas y, al tiempo, me hice divulgador de la nada, de lo inexistente, de lo safio, de lo vulgar, de lo elevado a los altares por las falsas audiencias y me atreví y me atrevo a publicar libros, tratados, epítomes, cartillas y más cosas de las palabras, sin saber ni como me llamo, ni como me llaman. 

 

                   Incapaz de terminar algo, por insignificante que, este algo, sea, hurgo en los silencios del mundo y siempre me encuentro con los recursos más sencillos inventados, ha tiempo, por el hombre pagano o religioso y que son el  https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhXcf6ber1hmL6KCt-pP-qlwwAGtYvDKuDjBVU7JnLozDCb6J_dIOMohlu7VxSAIcHrjHb1GsFOXUo_c-sZ9kfv-nKZKpfAtUVwlhycZZmOInUE3Sm5r8bOiMd8l7LNWASNykBFZW8M3pA/s200/Z+FOTOS+B.O+410.png


                    y el    ¡AMEN, AMEN!

POEMAS PARA ENTRETENER A LOS MÁS PEQUEÑOS

53 .- MI ABUELITA ROSA  ( II )

        Yo tengo una abuela,
feliz, muy dichosa,
que ríe y que ríe,
por todas las cosas,
si viene su amiga,
si se queda sola,
si mucho descansa,
si se halla nerviosa,
si limpia la casa,
si lava la ropa, 
si escucha la radio,
si canta la alondra,
y ríe, que ríe´
se pasan sus horas,
horitas de risas, 
de risa curiosa.



        Yo tengo una abuela
la mar de sabrosa,
su risa es tesoro,
en antes y ahora,
que despierta envidia,
en antes y ahora.
¡Ay, qué lastimita,
ay, qué mala hora,
el día que falte
mi abuelita Rosa!

                                                            Costa Ballena, 1 de Julio de 2023