domingo, 17 de mayo de 2026
VENTANA ABIERTA A LOS AMIGOS DE LOS TEBEOS
BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES
Pero es que además, el Nacional para unos chiquillos como nosotros dos tenía el encanto de que su dueña, mujer educada y encantadora, de trato siempre agradable, visitaba frecuentemente nuestra casa, ya que era cliente habitual de mi madre. Vamos, que era ella una de las personas que la vestía Pepita, la modista; teniendo que venir cada vez que se hacía un vestido varias veces a nuestro hogar, para elegir el modelo, tomarse medidas y realizar las distintas pruebas, encontrándose con nosotros en algunos ocasiones e intercambiando palabras con aquella pareja de chicos tan parecidos, que ella no era capaz de distinguir. Frecuentemente también nos invitaba; aunque tengo que confesar que jamás hicimos uso de aquel privilegio porque nos daba cortedad y es que para algunas cuestiones éramos muy tímidos, sonrojándonos por nimiedades.
Sé que el Monumental con su cambio de uso y dedicado actualmente a la actividad comercial, originó su correspondiente polémica en la ciudad, con los lógicos enfrentamientos entre los defensores a ultranza del mantenerlo como recinto destinado al espectáculo y mantener así su estructura primitiva y los que se salieron con la suya de darle un uso más práctico y de rentabilidad económica. Yo seguramente me hubiera aliado con los primeros y habría hecho una llamada de atención a las Instituciones de la localidad para que se hubieran hecho cargo del mismo, manteniéndolo como otro de los grandes símbolos de la ciudad. Sin embargo, el Nacional, me consta que está sobreviviendo al empuje de otros intereses económicos que nada tienen que ver con la dramatización y el séptimo arte; por ello, sería interesante que se hiciera el esfuerzo necesario por parte de quienes corresponda para que no se levantaran un día los melillenses y se vieran sorprendidos, con la consiguiente sorpresa, de que hubiera sido vendido para convertirse en sede principal de cualquier banco o caja de ahorros o para ser la casa central de cualquier multinacional o servir en sus bajos como escaparate, exposición y lugar de venta de vehículos de cualquier marca prestigiosa del mundo del automóvil.
Y es que cines y teatros como estos se ven pocos en las ciudades y pueblos de España; máxime en una época en donde la solución encontrada para la crisis del sector, que creo tiene su peor enemigo en la pequeña pantalla del televisor, aunque ya sé también que no es lo mismo para los cinéfilos, es la de pequeñas salas de proyección y reunidas, la de los multicines. A mí, por ejemplo, y sin ser excesivo amante de este arte, no me cuesta confesar que cómo va a ser lo mismo ver, por poner una película cualquiera, la proyección de “La belle époque” en el Nacional que en la pantalla de un televisor de
sábado, 16 de mayo de 2026
VENTANA ABIERTA A LOS AMIGOS DE LOS TEBEOS
BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES
Al principal acudíamos algunas veces y al patio de butacas, no siendo la matinal, en raras ocasiones. El acomodador de la planta baja, uniformado casi como general, con gorra de plato y hombreras con flequillos dorados, con aquella chaqueta de botones también de oro y con pantalones oscuros con tiras rojas en los laterales, de arriba abajo, y hasta con guantes blancos y con su inseparable linterna, instrumento absolutamente necesario para su trabajo, siempre sonriente y con la mano izquierda permanentemente presta a recibir la correspondiente propina, llamaba nuestra atención, incluso nos impresionaba un poco; al igual que el portero, que igualmente uniformado nos recogía la entrada, la partía y nos entregaba una de las partes, la cual no sabíamos para qué servía y la tirábamos en cualquier lugar.
En el gallinero los porteros iban de paisano y pensábamos nosotros que aún no tenían categoría para merecer tan brillante uniforme; lo mismo que les ocurría a las taquilleras, que curiosamente y salvo raras excepciones casi todas eran feas y mayores, como si estas cualidades fueran garantías de fidelidad en torno a los dineros o por pura coincidencia y que entretenían sus ratos libres, que eran muchos, haciendo calcetas o leyendo novelas de Corín Tellado.
En el Nacional, además de cine se representaban obras de teatro y zarzuelas, de las que en algunas nos ocupamos de su escenografía y de la ejecución de sus decorados. Venían compañías de las llamadas de “varietés” y se celebraban festivales de cante, que lucían en aquel bonito y cuidado escenario al que previamente retiraban la pantalla de cine, que era su principal uso.
Si en su interior era un lugar agradable, con una ornamentación cuidada y grandes lámparas que pendían de su decorado techo, en su exterior no tenía que envidiarle; pues era otra de las obras importantes de nuestro modernismo, proyectada y ejecutada baja la dirección de Enrique Nieto, con una fachada principal que atraía enormemente nuestra atención.
viernes, 15 de mayo de 2026
VENTANA ABIERTA A LOS AMIGOS DE LOS TEBEOS
BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES
Cuando ya habíamos visto la película o las dos, si
era de sesión doble, por el carácter continuo de las mismas, nos dedicábamos a
corretear, a subir y bajar, con la doble molestia para los que aún no las
habían podido ver, la de nuestras carreras y la del ruido que hacíamos al
correr sobre el suelo de madera. Estos llamaban en principio al acomodador o
guarda a voces con lo que se originaba un alboroto mayor y cuando llegaba éste
nos encontraba sentaditos, muy modosos y quietos como verdaderos angelitos o
emprendíamos el descenso de las escaleras para salir del cine antes de que nos
echaran.
Aquel suelo de madera también era ideal para patear sobre él, con el consiguiente jaleo que se producía, cuando, por ejemplo, aparecía Tarzán, el Jhonny Wesmuller de nuestros tiempos, que no sé si se escribirá así ni me voy a molestar en comprobarlo, para salvar a la guapa Ale y siempre siguiendo las indicaciones o llamadas de sus fieles amigos, los animales, y muy en especial de la sabia y simpática Chita o para corear a pleno pulmón la llegada de la Policía Montada del Canadá o la Brigada Ligera de Caballería en aquellos filmes en que aún desafortunadamente estábamos a favor de los yanquis en su lucha contra el pobre piel roja. Claro, que luego aparecería Jerónimo y otros cabecillas de los sioux, de los apaches y de otras tribus e irían cambiando nuestros afectos.
Allí, en su gallinero y a pesar de nuestros pocos años, descubrimos también algunas de las miserias del género humano. De vez en cuando y eso que estaba prohibido fumar en la sala, un olor penetrante de grifa o de kifi llegaba a nuestro olfato, destacándose del tabaco negro o picadura que se fumaba a hurtadillas, encerrando el cigarro entre las manos para que el vigilante no viera el rescoldo que aumentaba al dar una calada. A veces el aire se hacia irrespirable y nos producía picor en los ojos y en la garganta, sensación de ahogo y tosíamos con frecuencia, formando parte del coro de voces en tono bajo, de siseos y risas.
En él descubrimos la existencia de maricas y sátiros, más por vicio que por natural inclinación al otro sexo, que buscaban principalmente carne joven y que se te acercaban con disimulo para intentar toqueteos y que en ocasiones, a cambio de algunas perrillas, conseguían que algunos chavales o jovencitos se dejasen masturbar, con lo que otros sonidos, como el del jadeo, entraba a formar parte de aquel extraño concierto. Menos mal, que nosotros casi siempre íbamos en pandilla y conocíamos la manera de espantar a aquellos degenerados y depravados personajes, que como indicaba antes no tenían nada que ver con inclinaciones reales de homosexuales. No faltaban tampoco aquellas damas de trajes ajustados, faldas más cortas de los normal y provocativos escotes, con exceso de pintura en sus rostros, que convertían en casi máscaras, de enormes pelambreras y con olor a perfume barato que ejercían parte de su prostitución o encontraban allí pareja para su posterior ejercicio en cualquier recóndito rincón de la ciudad.
jueves, 14 de mayo de 2026
VENTANA ABIERTA A LOS AMIGOS DE LOS TEBEOS
BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES
Dos grandes cines teníamos en la ciudad en nuestra
niñez, el Nacional y el Monumental y el haberme inclinado por el primero de
ellos viene justificado por las razones que a lo largo de este apartado
expondré.
Bien pude haberme inclinado por el que por sus características urbanísticas y su nombre, perfectamente escogido, el Monumental, ya que sólo había que verlo para que te impresionara por su grandeza y más desde la perspectiva de nuestra poca edad, que equivalía también a pequeña estatura. Nos decían que el mérito de esta obra era el armazón de hierro que la sostenía, que fue encargado y ejecutado por una empresa mundialmente famosa de Alemania, cuyo nombre no recuerdo; pues estéticamente no despertaba nuestro interés, porque quizás era demasiado monótono. Era mucho más interesante en su interior, por su extraordinaria altura y porque además de que su salón fuera enorme, no había ningún elemento que le estorbara, dejando todo diáfano. Desde sus butacas mirabas al techo y te perdías, tenías la sensación de ser aún más pequeñajo y si te sentabas en el extremo de una de las filas, para confirmar lo anteriormente dicho, veías demasiado lejos la otra pared. Claro que para nosotros la perspectiva más habitual era la que teníamos desde la platea o gallinero, desde donde también se podía comprobar su monumentalidad. Nada, que el nombre le venía pintiparado, como anillo al dedo.
( CINE MONUMENTAL)
Sin embargo, siempre tuvimos una cierta predilección por el Teatro Cine Nacional y ello sería por diferentes causas que influirían en mayor manera entre los niños. La primera de todas, sin duda, eran aquellas matinales de los domingos y festivos, en las que el público infantil se convertía en protagonista.
miércoles, 13 de mayo de 2026
VENTANA ABIERTA A LOS AMIGOS DE LOS TEBEOS
BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES
Decían algunos que hasta entregaba fotografías suyas, como si de artista se tratara, a aquellos soldados que solicitaban su audiencia y que si no las firmaba era por verdadero pudor.
martes, 12 de mayo de 2026
VENTANA ABIERTA A LOS AMIGOS DE LOS TEBEOS
BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES
Pero lo que más caló en la población civil, a pesar
de que él era militar, fue su decisión de retirar la alambrada de la playa de
la Hípica que impedía a los que no eran socios de aquella entidad el
utilizarla, al igual que el dique sur. Aquello trajo alguna cola y despertó
todo tipo de comentarios por las partes afectadas y por los que no daban
crédito a lo que estaban viendo.
Muchos abusos desaparecieron con su llegada y que fue un hombre controvertido, como señalaba al principio, lo demuestra el que a pesar de todo, la Guarnición de Melilla, como prueba de admiración, de respeto como eufemismo de miedo, diría yo, y cariño hacia su persona, le imponía en nuestra ciudad el fajín de Teniente General, aunque algún malpensado pudiera decir o pensar que tal solemne acto se le ofrecía el 13 de octubre de 1961,cuando ya se sabía su destino a la Capitanía General de Canarias. Reafirmando lo anteriormente señalado con el hecho de que el 23 de mismo mes y año, el Excelentísimo Ayuntamiento de Melilla le concedía
La primera fue que durante un permiso oficial que
gozamos como cualquiera en el transcurso de nuestra mili, nos desplazamos a
lunes, 11 de mayo de 2026
VENTANA ABIERTA A LOS AMIGOS DE LOS TEBEOS
BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES
Una vez en Melilla con él vinieron los cambios y por qué no decirlo, la leyenda, porque no dudo que hubo verdades en su torno y otras cuestiones se inventaron o exageraron, apareció en su torno.
En principio, si algunos oficiales y jefes se habían relajados en su cuidado físico, tuvieron que volver a buscar la forma, porque raramente se libraba alguno de subir a Rostrogordo andando para celebrar aquellas paradas militares que se hacían diariamente en aquella enorme explanada que se preparó allí, junto a los pinares, para tal fin.
Otra cuestión que se comentaba en la ciudad es que ningún jefe de los distintos cuarteles de la ciudad estaba tranquilo desde que llegó, pues siempre había que estar preparado, en perfecto estado de revista, para posible visita a su acuartelamiento, ya que nunca avisaba; teniendo incluso la perversa costumbre, se decía, de salir para uno determinado y sobre la marcha y sin previo aviso, cambiar de parecer y dirigir sus pasos a otro, sin que nadie pudiera avisarles a estos últimos con tiempo suficiente. Vamos, pienso yo, que tenía a todo su personal de altura desconcertado y como consecuencia, a la tropa siempre en perfecto estado de revista como señalé anteriormente.
Esta forma de actuar y su fuerte espíritu castrense trajo consigo una férrea disciplina, que se puso de manifiesto en diferentes cuestiones, que padecían también los soldados y que veíamos los civiles, que nada teníamos que ver de momento con lo militar.
Se implantó, por ejemplo, un pelado característico para los soldados, aquel de usar la maquinilla en el cero para toda la parte de la cabeza que quedaba fuera del gorro militar y algo más de pelo, no mucho, en la parte cubierta. Cosa que se hacía extensiva a toda la tropa sin distinción, tuvieran o no permiso para incluso vestir de paisano y que así se sabía quienes estaban cumpliendo con su obligación con la patria.
Se hablaba en la ciudad que había puesto en riesgo de extinción aquella figura de siempre del asistente para todo. Incluso se contaban historias como la de haberse presentado en el parque Hernández, identificando a algunos de estos por su pelaje, que estaban cuidando a pequeños en tal recinto, obligándoles a que se incorporaran inmediatamente a sus respectivos cuarteles y avisando a las respectivas familias de los chicos para que vinieran a buscarlos si no se los querían encontrar solos.
Todos estos aconteceres eran bien vistos en general por la ciudadanía; aunque no creo que serían bien celebrados por los que cada día perdían algún privilegio, por nimio que fuera.
Era muy difícil ver en sus paseos a algún soldado con los botones de su uniforme desabrochados por razón del calor o descubierto, sin gorro, en medio de la calle o con las botas sin abrillantar.
Esta dureza disciplinaria el soldado la veía compensada por otros beneficios, porque se comía mejor, porque comenzaron a desaparecer injusticias que eran consideradas como normales o habituales; ya que el soldado que se sentía dañado en sus derechos tenía acceso directo a él, saltándose todo el proceso reglamentario que existía dentro del régimen militar. Este egocentrismo del General, beneficioso para la soldadesca, que a veces hasta encontraba en aquellas visitas permisos especiales, lógicamente no sería bien apreciado por jefes y oficiales, y aquí incluyo también a los suboficiales y otros cargos menores, pues en cualquier momento podían verse en entredicho y porque además obligaba a algunos a importantes cambios de conducta, en especial, en los grupos de los últimamente citados.
Decían también algunas malas lenguas que jugaba a soldaditos y con reproducciones de distintos armamentos pesados en miniatura a la guerra en su gran despacho, a montar estrategias bélicas sobre una enorme mesa que había en el mismo.
domingo, 10 de mayo de 2026
VENTANA ABIERTA A LOS AMIGOS DE LOS TEBEOS
BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES
Todo esto, en una ciudad tan eminentemente castrense
como la nuestra se veía hasta con absoluta normalidad, no despertando ni
siquiera envidias; era algo así como si todos estos privilegios y algunos más
fueran consustanciales al hecho militar y en especial al capítulo de jefes y
oficiales del Ejército.
No quiero tampoco generalizar, pues no dudo de la existencia de algunos que podían hacer un uso correcto de estas prebendas que se encontraban graciosamente por razón de su ser o profesión; pero sí señalar que era evidente la existencia de un elevado porcentaje que abusaba o no hacía un uso correcto de los mismos.
¿Qué se puede decir, por ejemplo, del hecho de que un compañero nuestro, él con sus quince años ya cumplidos, nosotros con algunos más, empezando los estudios de magisterio, tuviera un asistente que lo acompañara hasta la Escuela Normal, pasados los depósitos de la Shell, y llevándole incluso la cartera de los libros?
Los ejemplos resultan en muchas ocasiones más
ilustrativos que los múltiples razonamientos.
¿Cómo podía verse, por ejemplo, a una consorte de militar o a su hija, desplazándose por la ciudad para hacer sus compras en el coche con matrícula ET?
¿Qué podría decir un civil, cuando la playa que él tenía que usar, la de San Lorenzo, carecía de servicios adecuados, porque a lo mejor o peor, vaya usted a saber, el Ayuntamiento por entonces no contaba con los recursos suficientes para ello y tenía que atender otras urgencias, por ejemplo, y veía que la acotada Hípica, contaba con todos ellos y especialmente con los recursos humanos gratuitos para dicha entidad, pues eran atendidos por personal de tropa en su mayoría y que se podía suponer que para eso no habían venido a Melilla?, aunque muchos prefiriesen estar allí que cumpliendo con sus obligaciones militares reales.
Por supuesto que era mejor para ellos cuidar pequeños, arreglar un grifo, pintar un piso o llevar la cartera a un ya estudiante de magisterio que hacer guardias, la instrucción diaria y estar uniformado todo el día.
Pero mira por donde un 22 de abril de 1957 llega a nuestra ciudad como Comandante General un personaje en cierto modo muy controvertido y especial, tanto para el cuerpo militar como para la población civil de Melilla, don Ramón Gotarredona Prats, del que puede decirse, sin ningún género de dudas, que cambia en muchos aspectos la vida militar de la ciudad. Esa es mi sincera apreciación, que nada tiene que ver con que sea acertada o no, cuando sólo cuento con dieciocho años y pronto me voy a ver obligado a cumplir mi servicio militar.
En pocas ocasiones lo vi personalmente y sin embargo, me quedé con la impresión de un hombre alto, serio y de gesto duro y con grandes gafas. Supe que fue profesor de
sábado, 9 de mayo de 2026
VENTANA ABIERTA A LOS AMIGOS DE LOS TEBEOS
viernes, 8 de mayo de 2026
BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES
39. Un militar: DON RAMÓN GOTARREDONA PRATS
En principio tengo que confesar que en mi familia no hubo militares, lo que me va a permitir tratar este apartado sin ninguna posible influencia y con la objetividad, o por lo menos ese será mi intento, necesaria para que nadie se pueda incomodar; además desde la perspectiva de un joven que contaría entre dieciocho y veintidós años cuando el militar al que me voy a referir ocupó en nuestra ciudad el cargo importantísimo de Comandante General.
Existía en su ambiente una figura que aliviaba considerablemente a la familia militar, como era la del asistente, que servía por el uso y el abuso casi para todo; ya que niños pequeños y siguiendo fielmente con el significado del nombre que se le asignaba, eran asistidos por ellos. Encargándose éstos también de llevarlos y traerlos del colegio, de acompañarlos al parque y vigilarlos en sus juegos desde una tierna edad o incluso de estar con los pequeños en tanto que los padres cumplían con sus obligaciones sociales o de ocupación de su tiempo libre cada cual como le apeteciera.