lunes, 23 de febrero de 2026

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA. LUGARES, COSAS Y PERSONAJES


RAZÓN DÉCIMO NOVENA

19.-   Un Humorista:   EMILIO EL MORO   ( III ) 


        Cuando este medio comenzó a popularizarse aún tuvo tiempo de incorporarse a él y ganó algo más su fama, ya que también apareció en la pequeña pantalla en más de un programa musical y no hace falta señalar que aún caminaba por el blanco y negro.

        En directo lo vi en varias ocasiones formando parte de compañías de variedades, que así se llamaban por entonces, del francés “varietés”, y que incluían, de ahí su nombre,  todo tipo de espectáculos, desde la magia a los juegos malabares, los humoristas y caricatos, el mimo y la canción, especialmente la  copla, que entonces era considerada como la canción española y que recorrían la mayoría de los pueblos y ciudades, actuando en teatros propios que deambulaban con ellos o en los teatros de cada localidad.

       Pienso que él tenía debilidad por actuar delante de los suyos y por eso se prodigaba en Melilla. Recuerdo haberlo visto y escuchado también en un pequeño circo instalado en el solar junto a Bandera de Marruecos, que por eso creo que era un circo, porque era el lugar habitual para los mismos, con notable éxito y que por entonces, tratándose además de que era un artista local de gran reclamo, sería incluido en su elenco de artistas, sin ser ello algo corriente en este tipo de espectáculos.

        De pequeño nos sabíamos las versiones de todas las canciones que él interpretaba; ya que en su mayoría lo que él hacía era poner letras humorísticas a canciones que ya estaban en el mercado discográfico y ejecutadas por otros interpretes. La originalidad de su trabajo estaba en eso, en disparatar con las letras y cambiarlas con el deje, como decía un buen amigo mío, del “árabe vulgar” y que no era ni tal árabe ni tan vulgar; sino que como señalé antes era castellano hablado por un marroquí principalmente. Así, él no tenía una vaca lechera, sino una funa; la pareja humana la formaban la mujera y el haromi y  las criaturas que venían eran los ninios pequenios. Usaba en sus canciones divertidas comparaciones, tremendas exageraciones, haciendo mucho más largas las frases con relación a las letras originales; todo lo cual era del agrado del respetable, que era considerado como tal, porque para eso era el que pagaba.


            Y volviendo al dichoso topónimo, en el Pueblo, que así conocemos los melillenses a Melilla la Vieja, hay un callejón del Moro, que bien podría haber sido de nuestro Emilio para un profano como yo; pero no, porque el cronista oficial de la ciudad, don Francisco Mir Berlanga, que además de ser uno de los mejores conocedores de la misma, tuvo el honor y privilegio de ser alcalde de Melilla durante algo más de siete años, nos indica que esa callejuela se llama así por el Moro Dorador, que era otro y no Emilio, que entró en la historia nuestra por ser compañero de prisión en Argel del mismísimo Cervantes, al que traicionó en uno de sus intentos de fuga.


NUESTRAS CRIATURAS


CAPÍTULO DE BOCETOS A LÁPIZ PARA OBRAS POSTERIORES

397   .-    CONTINUANDO CON LOS BOCETOS A LÁPIZ REALIZADOS EN EL VERANO DE 2021 EN COSTA BALLENA HOY PONEMOS AQUÍ DOS DE ELLOS CON RELACIÓN A LA NAVIDAD, AL NACIMIENTO DE JESÚS Y A LA ADORACIÓN DE LOS MAGOS DE ORIENTE,
QUE SIRVIERON DE BASE PARA DOS DE NUESTROS NAVIDALES QUE YA COLGAMOS HACE DÍAS.


El Viso del Alcor, 23 de Febrero de 2026

domingo, 22 de febrero de 2026

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA,, LUGARES, COSAS Y PERSONAJES


RAZÓN DÉCIMO NOVENA

Un Humorista.-   EMILIO DEL MORO   ( II )


        Curiosamente, en este topónimo se ha metido un conglomerado de pueblos que nada tienen que ver con su auténtica realidad y que responde a la creencia generalizada de que lo son todos aquellos que profesan la religión de Mahoma, llegándose a identificarlo con el original árabe, que es como su sinónimo, lo que equivale en este caso a hacer mayor la parte que el todo.

         Lo que también nadie duda es que lo del “moro” no contó con muy buena prensa; sobre todo, para el melillense, que desde tiempos inmemoriales lo vio como un enemigo potencial  y casi exclusivo, por razones de supervivencias, de conquistas y reconquistas y no me refiero a las de Al-Andalus, y de situaciones bélicas en las que se vieron envueltos permanentemente.

        Menos mal -me contaba mi madre- que se entretuvieron en la frontera, en las mismas puertas de Melilla, para dedicarse al saqueo y a recoger todo lo que suponía un excelente botín para ellos y que dio tiempo a que llegara la Legión y los frenaran.

        ¡Qué intranquilidad tuvo que vivirse en momentos determinados y muy puntuales!


            Hoy y desde la lejanía, veo a Melilla como una ciudad, en el aspecto de relación con el moro, que se dejó invadir pacíficamente por éste; hasta tal punto que en algunos de mis últimos viajes a mi ciudad, en rincones muy nuestros de antaño, en el mismo centro, en locales públicos de la misma Avenida, me he sentido un poco extraño, al no entender el idioma o lengua de la mayoría de los que compartíamos el mismo establecimiento de ocio.

        Desde la Península  no mejora desgraciadamente su concepto. Antes con lo del servicio militar a las tierras del moro, con los temores infundados, con la fantasía de las historietas y aventuras relatadas por los propios soldados, por la lejanía en ocasiones, por tenerse que experimentar la travesía del “charco” y por otras muchas razones, no fue bien visto. Hoy, hablar del moro es identificarlo con la tristeza de una emigración descontrolada, de una muerte anunciada en las pateras, de una explotación generalizada, de allí y de aquí y sálvese quien pueda, de palabrería fácil de políticos oportunistas que aportan escasas soluciones y de vivencias de riesgos.


            Y entre todo este lío, de ayer y de hoy, nuestro Emilio el Moro, el de nuestra niñez, nos hacía reír con aquellas letras que podían ser reconocidas en la actualidad como “macarrónicas y con ese deje tan peculiar de “paisa”, que equivalía al uso del castellano como lo hablan los “moros” de allí.  Extraordinario artista melillense que siempre en sus actuaciones portaba esa prenda tan característica del pueblo marroquí, como lo era el talbu de color rojo. Muchos fueron sus discos para aquella época, los que escuchábamos continuamente a través de las ondas amigas de Radio Melilla y EAJ 21 Radio Juventud, en aquellos inolvidables espacios de discos dedicados, en los monográficos dedicados a él o en la presentación y lanzamiento de sus nuevos éxitos, que, si no tenían el trato de los de ahora,  sí el encanto que suponía seguir toda la actualidad musical a través de la radio, ya que la televisión daba sus primeros pasos y todavía no estaba al alcance de todos los españoles, como el NODO.


NUESTRAS CRIATURAS


CAPÍTULO DE BOCETOS A LÁPIZ PARA OBRAS POSTERIORES

396   .-   EL AÑO 2021 Y DURANTE LOS MESES DE JULIO Y AGOSTO, DISFRUTANDO DEL ESTÍO EN COSTA BALLENA Y DE LAS BONANZAS DE LAS PLAYAS DE ROTA, NACIERON MUCHOS BOCETOS PARA OBRAS POSTERIORES DE MÁS ENTIDAD. EL PRIMERO DE ELLOS FUE EL DE UNA MUJER CORRIENDO  EN LA BÚSQUEDA DE SU LIBERTAD  Y DE LA IGUALDAD REAL.


                                                     El Viso del Alcor, 22 de Febrero de 2026

sábado, 21 de febrero de 2026

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS Y PERSONAJES


RAZÓN DÉCIMO NOVENA

19.- Un Humorista:   EMILIO EL MORO


        No era moro, Emilio, sino que respondía a un nombre artístico conveniente en aquella época y que él no tuvo ningún pudor en pasearlo por toda España.

       El apelativo “moro” puede tener connotaciones positivas, de indiferencia en muchos casos y hasta un cierto tono peyorativo a veces, y esto último lo digo por propia experiencia; pues aunque lo soporté con todas sus acepciones en mi estancia en la Península, padecí con alguna acritud y en determinados momentos, por parte del que lo lanzó como insulto y sin éxito alguno, por supuesto, la tercera.

       Había quien te llamaba “el moro” cuando tenía conocimiento de tu origen melillense, pensando con su total desconocimiento que todo lo que venía del norte de África y concretamente de la zona del Magreb, era moro de la morería, como el texto de la antigua canción.


            De verdad que no había maldad en ello; entre otras cosas, porque existían referentes anteriores en los que los mismos que procedían de Melilla y Ceuta, y más  aún los que venían de Tetuán, Larache, Alhucemas, etc., se hacían conocer por tal apodo o mote. No muy lejos de la población donde resido habitualmente, por ejemplo, en la monumental población y no por su extensión, sino por sus ricos monumentos arquitectónicos, Carmona, teníamos un compañero, Paco Cortés, director de uno de los colegios públicos de la ciudad, que llevaba a gala, porque él así lo quiso, el ser Paco el Moro, con el fin de diferenciarse de otros que se llamaban Francisco dentro de su círculo de amistades y conocidos. Allí no había desdén y hasta se veía como algo normal; pues en su caso, se daba la circunstancia además de contar con un color algo oscuro de su piel y el hecho de que conocer el “cherja”, dialecto del árabe que se hablaba en Marruecos; lo que invitaba a la creencia de ser real lo que se decía y si a todo lo anterior unía que sabía preparar con todos sus avíos los pinchitos morunos en celebradas reuniones, quién podía dudar de aquel sobrenombre cariñoso.


            Sin embargo, todo no fue siempre afecto en su uso. Yo, por el contrario, recuerdo de mi paso por la vida pública, dedicado en algunos años a la política local, el haberme encontrado con gente, a las que no debo dar otro calificativo, hasta con cierta cualificación académica algunos, que te lanzaban lo de “moro” como un verdadero insulto, como dardo envenenado a través de la palabra para intentar claramente hacerte daño; cosa que, como señalé antes, nunca consiguieron. Eran en muchos casos, personas que contradictoriamente predicaban la solidaridad, que defendían el reparto de todo entre todos, pero sin contar en el lote lo suyo, que se les llenaba la boca al hablar de la igualdad del género humano; pero que en momentos concretos y sin que el moro tuviera culpa alguna, usaban el topónimo para molestar. Llegando incluso al mal gusto de manchar las blanqueadas paredes de las casas andaluzas con frases alusivas al moro, que además no lo era. Así se movía parte de la extrema izquierda por el lugar donde me tocó vivir.

NUESTRAS CRIATURAS


CAPÍTULO DE DIBUJOS A PLUMILLAS DE LA CIUDAD VIEJA DE MELILLA

395   .-   SALIDA DE LA FAMOSA PUERTA DE SANTIAGO VISTA YA DESDE EL PRIMER RECINTO AMURALLADO.


                                                El Viso del Alcor, 21 de Febrero de 2026

viernes, 20 de febrero de 2026

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS Y PERSONAJES


RAZÓN DÉCIMO OCTAVA 

18.- Un dulce:  LAS MONAS DE PASCUA   ( IV )


        ¿Y cuál fue la consecuencia de todo este asunto? Sencillamente que, exagerando un poco, hubo monas hasta casi para final del curso escolar. Vamos, que casi las aborrecemos.

         Las duritas tardábamos más en engullirlas, había que masticar más, perder más tiempo en ellas; pero no existieron obstáculos insalvables para acabar con ellas. Cuando llegaba la hora de merendar, acopiábamos material y nos dirigíamos al campo de baloncesto de Bandera de Marruecos con los bolsillos de los pantalones repletos para invitar a los compañeros de juegos, que también contaban con buenas dentaduras y que haciendo honor al dicho, a caballo regalado le hincaban bien el diente y de qué manera.

         En aquellas tardes se creó una especie de hábito. Cuando llegábamos a la pista polideportiva, algunos hacían un alto en sus “patateros”, se acercaban y nos preguntaban si había munición, haciendo referencias claras a las monas duras, sobre las que teníamos libre disposición, para que se acabaran cuanto antes. Lógicamente, a las que salieron buenas no teníamos tan fácil acceso. En definitiva, fue una temporada de monas duras, que concluyó cuando entre todos acabamos con ellas.


             Quizás esta anécdota en la que me lanzó a elegir entre los dulces a la mona de Pascua; ya que era amplia la lista de estos que me agradaban más, como las macetas con merengue, el arroz con leche y con mucha canela encima, las natillas con galletas, los mismo bollitos suizos, los borrachuelos sin miel y las torrijas de leche, por señalar algunos.

            Y tengo que confesar que ahora, ya mayor, sigo siendo algo dulcero y que las monas de Pascua no son precisamente las que despiertan en mí 
grandes devociones, incluso que hace años que no las pruebo. ¿Será por aquella hartera?

NUESTRAS CRIATURAS


CAPÍTULO DE DIBUJOS A PLUMI LLAS DE LA CIUDAD DE MELILLA

394   .-   COMO SEÑALAMOS AYER NUEVO DIBUJO DEL INTERIOR DE LA PUERTA DE SANTIAGO DE MELILLA LA VIEJA ES EL QUE COLGAMOS HOY, DONDE DESTACA LA ESCALERA QUE DA ACCESO A SU PARTE ALTA Y LA LUZ QUE PENETRA POR LA DERECHA DEL PRIMER RECINTO. TRABAJOS, TODOS LOS ÚLTIMOS, QUE FUERON REALIZADOS EN EL SIGLO PASADO Y TOMADAS DE IMÁGENES DE LOS LUGARES QUE AÚN NO ESTABAN RESTAURADOS.


                                                 El Viso del Alcor, 20 de Febrero de 2026

jueves, 19 de febrero de 2026

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS Y PERSONAJES


RAZÓN DÉCIMO OCTAVA

Un dulce.-  LAS MONAS DE PASCUA   ( III )


        Como he dicho anteriormente que mi madre era algo exagerada, tuvimos monas para toda la Semana Santa y para algunas más y eso que nosotros éramos también generosos con los amigos íntimos y a la hora de merendar los hacíamos partícipes de ellas; al igual que compartíamos otras exquisiteces de las suyas.

        El nivel de la superficie de los dulces en la canasta bajaba sin cesar y nos daba una cierta pena cuando comprobábamos que se comenzaba a ver el fondo blanco de la misma.

        De esos recuerdos de niñez que se te fijan más y de los que no desaparece su vivencia por muchos años que pasen, tengo uno que en más de una ocasión relaté como anécdota en conversaciones informales entre familiares y amigos. Un año por razón de la mala fortuna, que luego se tronco en buena para nosotros, por error en la elaboración de la masa, por olvido involuntario de alguno de sus ingredientes o por nuestra misma causa, ya que volvíamos tarumba a nuestra tía Carmen, con nuestras riñas, impertinencias y permanente inquietud, salieron las monas duras, como para tirarlas según bocas delicadas. Afortunadamente no se hizo esto, sobre todo, por nuestra insistencia, ya que por aquellas fechas contábamos con una perfecta dentadura y otros alimentos, como los chuscos de pan o las mismas tabletas de chocolate arenoso, tenían igual o más grado de dureza y caían, ya que si hacía falta los roíamos con verdadero deleite y como auténticos ratoncillos, porque eran años de penurias y no entendíamos de refinamiento ni de derroches.


            Mi madre era drástica en estas circunstancias. Su rapidez de decisión y su energía ya las habíamos comprobado en muchas ocasiones en el mismo taller de costura, cuando llegaba a sus manos algo que ella entendía que estaba mal ejecutado. No perdía el tiempo en recriminaciones, deshacía el trabajo ante la mirada sorprendente y el correspondiente disgusto de la que se lo presentaba y a empezar de nuevo; indicándole sin acritud lo que ella quería. Pues aquí actuó de la misma manera, decidió sobre la marcha que aquello no podía quedarse así y encargó a mi tía que al día siguiente se volviera a hacer la misma cantidad. Nosotros no dábamos crédito a lo que estábamos viendo; nuestras indicaciones de que las monas estaban ricas y no tan duras no sirvieron de nada, porque la decisión ya estaba tomada por su parte y no había más que hablar. Eso sí, por si las moscas, al día siguiente la Tía Carmen no nos dejó manosear tanto como en otras ocasiones, nos estuvo marcando todo el tiempo y hasta nos invitó en varias oportunidades a que nos fuéramos a la calle a jugar con los amigos. Puso todo su saber y la verdad es que las nuevas le salieron de rechupete.


NUESTRAS CRIATURAS


CAPÍTULO DE DIBUJOS A PLUMILLAS DE MELILLA LA VIEJA, EL CONOCIDO COMO EL PUEBLO POR LOS MELILLENSES.

393   .- EN ESTOS TRES DÍAS QUE SIGUEN VAMOS A COLGAR DIBUJOS SOBRE EL INTERIOR DE LA FAMOSA PUERTA DE SANTIAGO DEL RECINTO AMURALLADO DE MELILLA DESDE DISTINTOS PUNTOS DE MIRA. PUERTA DE SANTIAGO, TOTALMENTE RESTAURADA Y CON EL PUENTE NUEVO QUE SUSTITUYO AL ANTIGUO DE MADERA  CURVO, Y QUE SERVÍA PARA ACCESO AL PRIMER RECINTO DESDE EL SEGUNDO. EL PRIMER DIBUJO,  EL DE HOY, ES EL QUE SEÑALA EL INTERIOR DESDE SU ENTRADA, DONDE SE ENCONTRABA LA CAPILLA GÓTICA, CON RESTOS EN SU TECHUMBRE DE ESTE ESTILO Y ÚNICA QUE EXISTE EN EL CONTINENTE AFRICANO.

   
                                                 El Viso del Alcor, 19 de Febrero de 2026

miércoles, 18 de febrero de 2026

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD CONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS Y PERSONAJES


RAZÓN DÉCIMO OCTAVA

18.-  Un dulce: LAS MONAS DE PASCUA   ( II )


        En mi casa a la hora de comer lo hacíamos bien, sobre todo, los mellis; hasta tal punto que mi tía Carmen, que se encargaba entre otros menesteres de la cocina, cuando nos levantábamos de la mesa decía que los platos de los niños no había que lavarlos del limpio que los dejábamos. La merienda tampoco la perdonábamos y en especial cuando se hacía a base de dulces caseros, en cuya elaboración participábamos también y no nos importaba quedarnos en casa para colaborar en su preparación o lo de salir a la calle un poco más tarde.

        Tanto en Navidad como en Semana Santa, cuando llegaban las vísperas y el momento dedicado a la repostería casera, allí estábamos los dos como clavos, pegados a la mesa con el mantel de hule con dibujos a cuadros de colores y en la mayoría de las veces estorbando más que ayudando, incluso no faltando alguna que otra riña por pretender ocupar el sitio que creíamos era el mejor para la tarea. Los borrachuelos y los roscos para las fiestas del Nacimiento de Jesús, las torrijas y las monas y hornazos, con o sin huevo, que lo mismo nos daba, para la Pascua del Señor.

    

                                             (Borrachuelos en Navidad)


                                                 ( Torrijas en Semana Santa)

        No sé la razón de haber elegido este dulce tan típico de Cataluña de entre otros o quizás pueda ser porque mi madre no era corta y no escatimaba en aquello que sabía que nos gustaba, a pesar de ser diabética y estar ella reñida con los dulces, y creo que hasta se pasaba en cuanto a la cantidad, por lo que guardo un grato recuerdo de éste, teniendo en cuenta que siempre tuvimos un buen yantar.


            Sin perder puntada, frase muy típica en mi casa, ya que mi madre era modista y que equivalía a decir que prestábamos toda la atención del mundo, sin pestañear y ayudando en lo que nos mandaban y menos, por supuesto, de lo que nosotros deseábamos, veíamos como los diferentes ingredientes, en el orden establecido por la oportuna receta escrita en mano, se iban mezclando hasta conseguir la masa necesaria y en su justo punto en aquel hermoso lebrillo de barro en el que se trasladaba a la tahona que había en el barrio, para en puñados colocarlas sobre las bandejas oportunas que el panadero se encargaría de introducir en el horno para su cocción. Fase que no nos estaba permitida ver; pero sí, acompañar a mi tía Carmen y a alguna de las aprendizas del taller a recoger los dulces cuando pasaban unas horas y siguiendo la indicación del encargado del horno y según el trabajo que tuviera con anterioridad al encargo nuestro. En una canasta grande, similar a la que mi madre tenía para guardar los líos y los retales de los vestidos ya terminados o quizás fuera una de aquéllas, forrada en su interior provisionalmente con un trozo de tela blanca se recogía toda la mercancía ya hecha, ante el delirio nuestro y el deseo de que se enfriaran en el trayecto desde la panadería a casa, para nada más llegar a ella y con el permiso y la advertencia de nuestra madre de que sólo cogiéramos una, poder hincarle el diente.

 

NUESTRAS CRIATURAS


CAPÍTULO DE DIBUJOS A PLUMILLAS DE LA CIUDAD DE MELILLA

392.-   AYER COLGAMOS EL DIBUJO DEL PUENTE QUE DABA ACCESO AL CUARTEL DE ARTILLERÍA QUE EXISTÍA EN EL RECINTO AMURALLADO DE MELILLA LA VIEJA, HOY PONEMOS EL DE SU PUERTA, CON LA GARITA CORRESPONDIENTE EN SU ENTRADA Y RECORDANDO QUE FUE POSTERIORMENTE DONDE EXISTÍAN LAS OFICINAS DE LA POLICÍA NACIONAL. CONTANDO CON UN ENREJADO EN SU PUERTA BASTANTE MÁS MODERNO QUE EN SUS ORÍGENES.


                                                   El Viso del Alcor, 18  de Febrero de 2026

martes, 17 de febrero de 2026

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS Y PERSONAJES


RAZÓN DÉCIMA OCTAVA

Un dulce:  LAS MONAS DE PASCUA   ( I )


        Por ser Melilla una ciudad tan variopinta en cuanto a sus orígenes no es de extrañar que en ella se den costumbre de los diferentes lugares de la península e ínsulas que conforman España, sin olvidar la influencia de otros, dado también el carácter cosmopolita de nuestra ciudad, con esos encuentros bien claros de diferentes culturas y doctrinas religiosas.

           Para ello hay que tener en cuenta que el primer asentamiento que da origen a la ciudad vieja es puramente militar, con procedencia muy diversa, y que da cobijo también, por su condición de presidio, a una población igualmente de diferente origen, de reos y desterrados. Que con el paso del tiempo sirve de lugar de ubicación de hebreos tetuaníes, que se ocupan del comercio y de marroquíes que crean la expectativa del ensanche de la ciudad vieja, que se vería favorecido por la construcción de diferentes líneas de fortificaciones en el exterior, como las de Sidi Guariach, Reina Regente, Rostrogordo, de Camellos, Cabrerizas Bajas, del monte de San Lorenzo y la de Ataque Seco.


            Es cierto que la población melillense era insignificante, ya que no pasaba del millar largo o de los dos millares a lo sumo, y que a finales del siglo XIX, cuando los conflictos bélicos se avecinan, es cuando se produce un asentamiento de tropa muy importante, pues más de 20.000 hombres llegan a nuestra ciudad y tienen que alojarse en campamentos instalados en los aledaños de la misma, ocupando parte de los dos nuevos barrios del exterior de las murallas, el Polígono y el Mantelete. La población va creciendo y estos nuevos habitantes procedían principalmente de Málaga y en menor proporción de otras provincias andaluzas. Poco a poco van apareciendo nuevos barrios, hasta que se produce la gran expansión de la ciudad entre los años 1909 y 1921 y su configuración casi definitiva  desde entonces hasta 1956. Sirve todo esto, sin duda, para corroborar lo anteriormente señalado, la procedencia tan distinta del aluvión de personas que se van estableciendo en nuestra Melilla; sobre todo a finales del siglo XIX y durante todo el siglo XX y en especial, por el carácter eminentemente castrense de la misma, por la condición de puerto franco, por el floreciente comercio de distintas épocas y por servir de salida al mineral del Rif, entre otras razones.


¿Y qué tendrá que ver lo anteriormente señalado con los dulces?, se podrá preguntar alguien. Por supuesto que nada, que no sea que lo gastronómico responde a hábitos y costumbres de los individuos y que éstos cuando se desplazan de su lugar habitual de residencia a otros, tienen tres alternativas: la de adaptarse a las formas de alimentación de los que los reciben, la de encerrarse en sus costumbres alimenticias o la más corriente, algo híbrida, la de adaptarse a lo nuevo y mantener también sus peculiaridades. Esto último puede ser la causa de que un dulce, como la mona de Pascuas, originarias de otras latitudes, también tuviera su asentamiento en nuestra urbe.


            Así como cuando llegaba la Navidad, el borrachuelo y los roscos creaban una auténtica liturgia en su preparación y posterior degustación, llegada nuestra Semana Santa, que curiosamente en Melilla giraba casi con más fuerza, a distinción de la andaluza, en torno a la entrada triunfante de Jesús en Jerusalén, con su Pollinica, pasando casi de puntillas por la pasión y muerte, y se hacía gran fiesta con la Resurrección de Jesús y con el encuentro con su madre, María Santísima, en la plaza de España, se hacían imprescindibles en las casas cristianas de los melillenses las monas; que como nos decía con mucha guasa y en broma nuestro buen amigo Pacoli, no entendía bien lo de llamarles monas, ya que muchas de ellas tenían huevos; algo así como del león de la Metro, que curiosamente siempre estaba en cintas.


NUESTRAS CRIATURAS


CAPÍTULO DE DIBUJOS A PLUMILLAS DE LA CIUDAD DE MELILLA

391   .-   PUENTE CON BARANDILLAS DE MADERA Y ANTIGUAS DE HIERRO QUE PERMITÍA EL ACCESO AL ANTIGUO CUARTEL DE ARTILLERÍA CUYA ENTRADA PUEDE OBSERVARSE AL FONDO Y A LA IZQUIERDA Y QUE ÚLTIMAMENTE SIRVIÓ PARA ACOGER A LA POLICÍA NACIONAL Y QUE NO SÉ QUE DESTINO TIENE EN LA ACTUALIDAD.


                                                 El Viso del Alcor, 17 de Febrero de 2026

lunes, 16 de febrero de 2026

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS Y PERSONAJES


RAZÓN DÉCIMO SÉPTIMA

17.-  Unos Payasos: POMPOF Y THEDY, NABUCODONOSOR Y NABUCODONORCITO (V)


                          (Los hermanos José María y Teodoro Aragón fueron Pompof y Thedy)

        Pero sin duda, de todos los payasos de nuestra niñez, sobresalían dos: Pompof y Thedy. Este último, el clown auténtico, con su rostro enharinado y vestido con rutilante traje con lentejuelas convertidas en estrellitas al reflejar la luz, con su gorrito cónico y tratado siempre de ilustrar, como listo que era, al augusto Pompof, vestido y pintado de modo extravagante, con todos los complementos exageradamente grandes, como aquella enorme flor de la enorme solapa, que cuando Thedy la iba a oler, por su generosa invitación, le salía un chorrito de agua que le mojaba el rostro y que por ello recibía una sonora bofetada. Con aquellos monumentales zapatones, que a veces se inclinaba tanto, que aunque rompía su centro de gravedad, con el oportuno truco, no se caía, ante la mirada atónita de todo el chavalerío. Nos desternillábamos de risa con sus bromas, con sus golpes, con sus equivocaciones y lógicamente siempre estábamos al lado de Pompof, que parecía el tonto, pero que siempre salía airoso.

        Con el paso de los años y en otras visitas a nuestra ciudad, venían con ellos otros miembros de la familia, que hacían de contraaugustos, a los que en términos circenses se les conocía como “trombos”,  que se convertían en terceros o cuartos en discordia, que desbarataban todo lo que hacían sus compañeros, desconcertándolos y poniéndolos incluso en no pocas ocasiones en ridículo. Me parece recordar, que se llamaban Nabucodonosor y Nabucodonosorcito, con los que también lo pasábamos bomba y que vendrían a sustituir a los anteriores cuando se hicieron mayores. Y es que se formaban auténticas familias de payasos, que también lo eran en la realidad, como ocurre en la actualidad con Fofo, Miliki, Gaby, Fofito, Milikito, etc., que s convirtieron en los payasos de la Tele.

    
                                      (Todos pertenecientes a la familia Aragón)   

            Luego terminaban interpretando musicalmente sus canciones y todos con nuestras palmas acompasadas les acompañábamos. Eran tan extraordinarios Pompof y Thedy que eran capaces de hacernos llorar de risa. Nos gustaban tanto que cuando nos preguntaban a veces qué nos gustaría ser de mayores, con respuestas aisladas y para todos los gustos de, por ejemplo, bombero, rico, saltamontes, futbolistas, médico o caballo, no faltaban los que querían ser payasos como Pompof y Thedy.



NUESTRAS CRIATURAS


CAPÍTULO  DE DIBUJOS A PLUMILLAS DE LA CIUDAD DE MELILLA

390   .-   CURIOSA REPRODUCCIÓN DE UN DIBUJO SOBRE FONDO DE PUNTITOS QUE RECOGE LOS CONOCIDOS COMO "CORTADOS" DE LA CIUDAD AMURALLADA. DONDE PUEDE CONTEMPLARSE EL EDIFICIO DEL FARO Y EL ANTIGUO HOSPITAL DEL REY, ALGUNOS DE SUS TORREONES Y LA CABEZA DEL LEÓN; ASÍ COMO LOS BLOQUES DEL GRAN ESPIGÓN DEL PUERTO. AÚN NO ESTABA ABIERTA LA GRAN ARCADA DE LA CUEVA DEL CONVENTICO QUE DA A ESTOS MARES.


                                                El Viso del Alcor, 16 de Febrero de 2026

domingo, 15 de febrero de 2026

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS Y PERSONAJES


RAZÓN DÉCIMO SÉPTIMA

17.- Unos Payasos: POMPOF Y THEDY, NABUCODONOSOR Y DABUCONOSORCITO ( IV )


Todo nos gusta, reímos y gritamos, aplaudimos a rabiar. Se nos seca la garganta cuando el domador se introduce en la jaula de los leones o tigres y alguno de ellos le ruge más fuerte, le enseña su terrible dentadura y le lanza tarascadas con sus patas delanteras y se resisten a obedecerlo. De nada nos sirve lo que nos dicen los mayores, que ésos son los más domesticados. El corazón se nos sale por la boca cuando los artistas se lanzan de un trapecio a otro en movimiento o cuando caminan a gran altura sobre un alambre, a pie o en bicicleta e incluso con otra persona sobre sus hombros. Nos duele mirar a aquellos cuerpos que se doblan y contorsionan como si de marionetas se trataran.


            Gritamos cuando los perros vestidos de futbolistas marcan gol. Soñamos con poder dar algún día las volteretas y saltos mortales de los acróbatas y gimnastas. Alucinamos con los juegos de magia. Enloquecemos con nuestros gritos de avisos para el número en que el artista hace girar platos sobre varillas y que va poniendo en movimiento poco a poco, cuando van perdiendo fuerza y parece que van a caer al suelo, obligándole con nuestras voces a que acuda a los lugares en donde esto último ocurre... Pero, sin duda, lo mejor llega para la gente menuda cuando el locutor presenta a los payasos, los artistas que hacen de gracioso, con trajes, ademanes, dichos y gestos apropiados. Los conocidos internacionalmente como clown, palabra anglosajona que quiere decir campesino, patán, y que tuvo su origen en el teatro inglés. Personaje cómico equivalente o análogo al gracioso de la comedia española, al arlequín de las comedias venecianas, al polichinela napolitano, al “fol” o “badin” (loco, bromista, burlón o bufón) de los franceses de la Edad Media. Este clown que con el paso del tiempo añadió en su repertorio de payasadas groseras, tales como bofetadas y patadas recibidas con cómica desesperación y con gran exageración, algunos ejercicios de agilidad y acrobacia, hasta que lo accesorio llega a suplantar a lo esencial. Poco a poco abandonaría las tablas del teatro para pasar a las  pistas del circo, siendo acróbata y gimnasta, conservando el carácter de gracioso del primer papel; así como terminando en la modernidad siendo también músico.

            ¿Quién de nosotros puede haber olvidado al genial Charlie Rivel, con aquel gritito tan peculiar que emitía prolongadamente, inclinando su cabeza y mirando hacia el cielo, cuando le ocurría algo importante? O a aquel otro que apilaba mesas, sillas y los objetos más variados, unos encima de otros, a los que iba ascendiendo con enorme dificultad y sufriendo toda clase de peripecias y hasta riesgos, y que cuando coronaba la cima, sudoroso, decía con la mayor naturalidad del mundo: “Hay que ver lo que hay que trabajar para no trabajar”.


NUESTRAS CRIATURAS


CAPÍTULO DE DIBUJOS A PLUMILLAS DE LA CIUDAD DE MELILLA

389   .-   HOY COLGAMOS EL DIBUJO DEL FOSO DE HORNABEQUE CONSTRUIDO EN EL AÑO 1690 Y UNO DE ELEMENTOS MÁS DESTACADO DEL RECINTO AMURALLADO DE LA CIUDAD VIEJA AL QUE SE ACCEDE POR LA PUERTA DE LOS CARROS, HACIENDO FRENTE AL PUENTE DE 4 ARCADAS SUBIENDO POR UNA AMPLIA RAMPA EN "ZIG-ZAG" Y QUE PUBLICAMOS HACE UN PAR DE DÍAS. PUENTE QUE SERVÍA PARA COMUNICARSE CON EL TERCER RECINTO. DE NUESTRA JUVENTUD RECORDAMOS QUE NADA MÁS ENTRAR EN EL FOSO, A SU IZQUIERDA, COMO PUEDE VERSE EN EL DIBUJO, EXISTÍA UNA ESPECIE DE DISCOTECA QUE CREEMOS QUE SE LLAMABA EL "BOTIJO" Y A LA QUE QUE ACUDIMOS ALGUNA VEZ.


                                                    El Viso del Alcor, 15 de Febrero de 2026

sábado, 14 de febrero de 2026

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS Y PERSONAJES

 
RAZÓN DÉCIMO SÉPTIMA

17.- Unos Payasos: POMPOF Y THEDY, NABUCODONOSOR Y NABUCODONOSOCITO  (III)

            Llegado el día del estreno y conseguido el dinero suficiente para poder asistir al espectáculo y si había algo más para alguna chuchería mucho mejor, éramos felices. Cuando íbamos con algún mayor no nos cansábamos de pedir; aunque éstos, más sabios que nosotros, sabían hasta donde podían llegar; unos nos conformábamos más, en tanto que otros montaban la zapatiesta, usando hasta el recurso fácil de la llantina, hasta que se producía el comienzo de la función y el protagonismo lo conseguían los artistas.
            Si íbamos solos, sin mayores, recibíamos antes de salir de casa toda una retahíla de advertencias y recomendaciones: No os subáis muy alto que os podéis caer y si nos poníamos en los escalones de abajo no veíamos nada, tened cuidado con los animales, no os acerquéis a ellos y dejadlos tranquilos; cuidado con el dinero, no se os vaya a perder; venid pronto, nada más terminar la función para que estemos tranquilos; no os metáis en bullas ni jaleos... Y lógicamente, todo lo hacíamos al revés, nos subíamos a las tablas más altas para verlo mejor y que no nos estorbara nadie, correteábamos antes del comienzo, gritábamos como posesos al llamarnos unos a otros, no nos daban miedos los animales y hasta teníamos alguna tentación de acariciarlos o de hacerle alguna pillería y cuando salíamos seguíamos jugando o charlábamos acerca de lo que más nos había gustado, sin pensar que el tiempo pasaba inexorablemente, lo mismo que el espectáculo, que nos atraía y gustaba tanto que nunca queríamos que se acabara.

            Me viene de pronto a la memoria, ha sido como un flash, la figura de un amigo de niñez, Pedrito, hijo de los porteros del número 6 de la calle Teniente Coronel Seguí, el portal que daba a la plazoleta de nuestros juegos y que existía entre los dos grandes bloques. Éste quería ser artista de circo y vaya si era grande su tenacidad a pesar de ser un mocoso como nosotros,     que para todos lo era y de haberse enrolado en cualquiera de ellos lo habría conseguido.

    
                  ( La luz encedida era la del hogar donde nacimos y vivimos en Teniente Coronel Seguí ) 

            Dos cosas le atraían sobremanera, el hacer girar como los chinos platillos sobre unos palitos y el equilibrio sobre rulos. Para dolor de su madre y hasta que se hizo con la técnica algunos platos rompería, digo yo; luego, con el plástico, ya el drama no sería tan grande y en cuanto a las tablas y rulos, que él mismo los fabricaba, se desenvolvía bien; lo que no quería decir, por aquello del más difícil todavía, de usar en sus ejercicios varios rulos y tablas, que se vería exento de algún que otro golpazo, de dar con sus huesos en el duro suelo. Como pueden imaginar para nosotros era genial, ya que cuando lo intentábamos los demás chicos no teníamos éxito alguno; aunque él, que era un buenazo, nos animaba diciendo que todo era muy fácil. Claro, muy fácil para los chinos y para él, discípulo aventajado, que lo sabía hacer.

Las colas ante las taquillas, antes de que las abrieran... ¡Qué impaciencia! Las otras, para entrar, tenían igualmente la condición de ponernos nerviosos, en especial para poder al correr coger el mejor sitio. El deseo de que empezara todo de inmediato, ya mismo, y la pesadez de la espera, porque siempre llegábamos de los primeros, tampoco faltaba. Los ojos se nos iban detrás de los vendedores de golosinas, porque andábamos siempre cortos de cuartos. Aquellas tiras con números o cartas que vendían a los espectadores los mismos trabajadores del circo para tomar parte en la rifa de algunos regalos, entretenían la demora del comienzo. De pronto la música suena instantes después de que se apaguen las luces, para dar paso en un instante a un haz que ilumina y mete en un gran redondel de luz al presentador que con sus palabras da comienzo al espectáculo, dándonos en nombre del circo la bienvenida a todos los que allí estamos impacientes y deseando que empiece de verdad y de una vez.


NUESTRAS CRIATURAS


CAPÍTULO DE DIBUJOS A PLUMILLAS DE LA CIUDAD DE MELILLA

388   .-    FUERTE VICTORIA GRANDE, EDIFICADO EN EL SIGLO XVIII Y QUE PRESENTA LA PARTICULARIDAD DE QUE SE COMUNICA POR MEDIO DE MINAS CON CERCA DE UNOS CIENTO TREINTA METROS CON OTROS LUGARES DEL RECINTO AMURALLADO COMO LAS CUEVAS DEL CONVENTICO O DEL CONOCIDO PARQUE LOBERA. ACTUALMENTE TOTALMENTE RESTAURADO ALBERGA UN CENTRO ACTIVO DE DIFUSIÓN CULTURAL DONDE SE CELEBRAN MÚLTIPLES ACTIVIDADES DE ESTE TIPO.


                                                 
El Viso del Alcor, 14  de Febrero de 2026