lunes, 4 de mayo de 2026

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES


RAZÓN TRIGÉSIMO SÉPTIMA

37.-   Un falangista:   MANUEL CORBÍ ÁVILA   ( II )


            Coincidimos con él en muchas y variadas actividades de esta organización juvenil, que iban desde las reuniones periódicas que teníamos en la sede que existía en la planta baja del edificio de los Sindicatos, al final de la calle General Mola, nada más pasar el Hospital de la Cruz Roja, hasta los días vividos en las campamentos de Rostrogordo, en los que participamos primero como simples acampados y luego como mandos; desde las vigilias del 20 de noviembre montando guardia en la Cruz de los Caídos y participando en el montaje del pequeño campamento que para tal fin se levantaba en el paseo de la calle General Mola, delante de ella, hasta las manifestaciones realizadas delante de la Embajada de Inglaterra, cantando el “Gibraltar español”; desde los viajes a Andalucía y al resto de España con motivo de las competiciones deportivas, hasta la asistencia a Madrid, para aquellos encuentros multitudinarios del 1 de abril, Día de la Victoria, delante del Caudillo y que constituían evidentes muestras del gusto y las maneras de los fascismos; desde los desfiles por diferentes calles de la ciudad con motivo de distintas efemérides y celebraciones hasta el canto del “Cara al sol” con el brazo extendido y la mano abierta, otra prueba fascista, cientos de veces. Y todo ello, sin olvidar que compartíamos el mismo uniforme en los acontecimientos oficiales: aquella camisa azul con el pato ajedrezado en uno de los bolsillos y el yugo y las cinco flechas en el otro, con el pantalón que creo era beige o verde pistacho claro y corto, las medias blancas, las botas oscuras y la boina roja.


            Con el paso de los años, desaparecen las Falanges Juveniles, la democracia está a las puertas, porque así lo quiere el pueblo, y éstas son sustituidas por otra organización más de acorde con los nuevos tiempos, la OJE, que aunque no pierde muchos de los símbolos y maneras de la anterior, porque sigue en mano de los mismos hombres, tiene una mayor y mejor dedicación a aspectos culturales y deportivos que políticos.

 Aquella primitiva estructura organizativa, primero en escuadras, me parece que formadas por 6 ó 8 chicos, con su correspondiente jefe de escuadra y luego agrupadas en centurias, con sus jefes también y hasta portadoras de nombres de personas, hechos o lugares relacionados con la contienda nacional, desaparece. Aquellos periódicos de escuadras y de centurias, que se colgaban en los tablones de anuncios y murales que por su tamaño ocupaban las paredes con contenidos principalmente políticos, a pesar de los pocos años de sus autores, van dando paso a otros trabajos de contenidos más variados, hasta también desaparecer. Los chavales se acercan a la OJE, no ya por razones políticas, sino para satisfacer principalmente su ocupación del ocio, sobre todo en su relación con los juegos y deportes, con el aliciente de las instalaciones deportivas que se mejoran, se diversifican las competiciones y se puede viajar hasta la Península, con la mejora de albergues y campamentos, con la aparición de las Universidades de Verano, que concentran en edificios de las Universidades Laborales en tiempo vacacional a un importante número de chicos de toda España en torno al deporte.


            Y Manuel Corbí Ávila está presente en toda esta evolución como muchos de aquellos jefes y mandos y antes de que llegara su merecida jubilación en su paso a otros organismos de la nueva administración. En su caso y como Luciano Tejedor, eligió la Delegación Provincial de Cultura y allí lo encontrábamos cuando cumplíamos con una visita casi obligada a ella en nuestros regresos a la querida Melilla y por los motivos más variados.

            Él, como tantos otros, supo adaptarse bien a los nuevos aires y modos y de su pasado guardaría montones de recuerdos y hasta una cierta nostalgia de muchos de ellos; pero tampoco me lo figuro entre aquellos trasnochados que añoraban la vuelta a un pasado que presentó, sin ningún género de dudas, más sombras que luces.

VENTANA ABIERTA A LOS AMIGOS DE LOS TEBEOS


ENTREGA  Nº  264

Colección de personajes de tebeos a través de una viñeta de los mismos, entre los números 104 al 109.


            Los Personajes de hoy son los siguientes:

            104.-   PACHI.-   de Francisco Javier Rodríguez IDIGORAS.
            105.-   EUSTAQUIO FARIÑAS, de Carlos Puertas Cuevas con guiones de Luis Felix Díaz.
            106.-   TOBY,  de José ESCOBAR Saliente.
            107.-   QUINTIN LERROUX, de PABLO VELARDE Díaz-Pache.
            108.-   PUBLICIDAD OK,  de José María COLOMER Fonts.
            109.-   RADIO GARFIO, de Antonio NAVARRO Santalla.

domingo, 3 de mayo de 2026

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES


RAZÓN TRIGÉSIMO SÉPTIMA

37.-   Un falangista:   MANUEL CORBÍ  ÁVILA   ( I )


                              (El de traje negro. corbata fina y gafas de sol es Manuel Corbí)

        Ser falangista en nuestra ciudad no resultaba problemático, por las mismas circunstancias que rodearon a Melilla desde que se produce el inicio de la última guerra civil española. Hay que tener en cuenta que el conocido históricamente como Alzamiento Nacional se produce en nuestra ciudad el 17 de julio de 1936, un día anterior al de su iniciación en la Península y que se convertiría en la fecha oficial. Melilla es una ciudad eminentemente castrense y el ejército de aquí apuesta claramente por el bando Nacional, levantándose contra el orden establecido y legalmente obtenido con el respaldo popular. Que este orden lo estuviera haciendo bien o mal es otra cuestión. ¿Qué quiere decir lo anterior, que en nuestra ciudad, llegado el Alzamiento y comienzo de la guerra fratricida, no había muchos seguidores de lo que existía? Estoy convencido de que sí, pero en minoría y obligados a guardar silencio, a huir y como en todas partes, a esconderse si no querían exponerse a desaparecer para siempre.


            Son muchas las tropas que parten desde Melilla para participar de forma decisiva en la contienda, especialmente las fuerzas especiales. Son también muchos los melillenses que se alistan en la Bandera de Marruecos de los falangistas para tomar parte en la misma guerra civil y en el mismo bando que las anteriores. Hombres importantes en el devenir de la misma y en el triunfo de las fuerzas nacionales se han hecho por estas tierras del norte de África, en otras luchas contra los conocidos como el moro; aunque curiosamente luego no faltaran éstos en los diferentes frentes de la Península.

       Por todo ello y por otras razones que han analizado cronistas de uno y otro bando en abundancia, parece lógico que la Falange tuviera una normal aceptación en Melilla. Aunque también existen contradicciones importantes, como es el caso de producirse al inicio de la guerra civil su ilegalización, la detención de su fundador José Antonio Primo de Rivera y encarcelamiento en la cárcel Modelo de Madrid y su posterior traslado en 1936 a la de Alicante, donde fue fusilado en una fecha que luego sería curiosa, la del 20 de noviembre, sin que las fuerzas nacionales hicieran, con el general Franco a la cabeza, algo por evitarlo. Además de que entre los defensores del golpe de Estado del general Franco y los camisas azules seguidores del hijo de Primo de Rivera, que unen sus fuerzas contra un frente común, se producen notables desencuentros que existieron a los largo de todo el conflicto bélico y que se acentuaron en momentos determinados después del fin de la misma y a lo largo de toda la vida del Caudillo.


            Por razón de edad, el contacto que yo tuve con aquella organización fundada por José Antonio Primo de Rivera, tres años antes del comienzo de la guerra civil en el Teatro de la Comedia de Madrid, fue en su sección juvenil.

     En estas Falanges Juveniles de entonces, de clara estructura y maneras militaristas, nos encontramos con muchos mandos, entre los que recuerdo con un cierto afecto a Manuel Corbí Ávila, Oficial Instructor de los antiguos y profesor del Formación Política en el Instituto y otros centros oficiales de la localidad durante muchos años. Manolo Corbí, amigo de mis hermanos mayores, tenía también un cierto afecto hacia nosotros. Hombre delgado, moreno de piel y de buena estatura, con un bigote característico en su rostro, así como portador de gafas que permanentemente se las estaba colocando bien y de forma casi como si se tratara de un tic con el dedo índice de sus manos. Aparentemente serio, era sin embargo, afable en el trato con sus compañeros y alumnos; aunque en momentos concretos se le agriaba el carácter, asomaba su genio y era temible. Felizmente se le pasaba pronto y tengo que confesar que se trataba de más ruidos que nueces. Padre de familia numerosa y con una buena mujer como compañera, a la que también conocimos.

VENTANA ABIERTA A LOS AMIGOS DE LOS TEBEOS


ENTREGA  Nº  262

Colección de Personajes de tebeos a través de una viñeta de los mismos, entre los números 98 al 103.


            Los Personajes de hoy son los siguientes:

            98.-   STANY, de CARLOS MÉNDEZ Paguillo.
            99.-   KAFRE,  de Julio Martínez Pérez   -   DAS PASTORAS.
            100.-   EL PROFESOR CEREBELO, de RICARDO Oliván Tirrau.
            101.-   THOMAS & FAMILY,  de Segundo García González   -   ESEGÉ.
            102.-   RICKY Y LOS DESHAUSIADOS, de Miguel Ángel Francisco Moreno   -   MIGUEL.
            103.-   ROBERTO PICAPORTE, solterón de mucho porte, de Roberto SEGURA Monje.

sábado, 2 de mayo de 2026

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES


RAZÓN TRIGÉSIMO SEXTA

36.-   Una casa: LA DE LOS CRISTALES   ( II )


            Y volviendo a la subjetividad señalada anteriormente, de todos los edificios modernistas de nuestra ciudad hay uno por su singularidad, incluso por el atrevimiento de romper con la mayoría de las formas habituales de ellos, llamó siempre mi atención, el conocido como la Casa de los Cristales, situado en la esquina de las calles Prim y Abdelkader y que en la actualidad, igual que en nuestros tiempos, que no coincidió con el fin para el que fue construido, alberga viviendas y oficinas. También se encuentra en ella la sede social de la Agrupación Artística Tallaví, que fue fundada allá por los años sesenta y pico y que estuvo siempre íntimamente ligada, de ahí su nombre en reconocimiento al actor melillense José Tallaví Villalobos, a la actividad dramática. De tal manera ha sido importante la labor realizada por esta Asociación en torno a la dramatización, que en nuestra ciudad hablar de teatro en estos últimos años es hablar necesariamente de ella.


(Actor melillense José Tallaví Villalobos)

        Desde pequeño me maravillaban aquellas fachadas llenas de cristales, que no las había visto en ningún otro edificio de la ciudad. Para un pequeño en su ignorancia, que sabía de la fragilidad de este material porque se le había roto alguna vez al caer al suelo algún objeto de vidrio que portaba en sus manos, que había presenciado como un simple pelotazo hacía añicos el cristal de una ventana, aquello de cubrir todo un edificio de unas cuatro plantas, sin contar el bajo, con cristales era demasiado atrevimiento, hasta una auténtica locura. Lo que no quitaba valor al mismo, sino todo lo contrario, que le resultaba una pasada, algo extraordinario. Aquel verde que reflejaban sus paredes exteriores era único y creo que en esto estaba la mayor grandeza de este edificio; que contaba también, tanto en su planta baja como en los últimos pisos muestras claras de un estilo neoárabe y que eran más evidentes en su portada principal y en los ventanales laterales.


            Aquel notable edificio fue construido con un fin bien distinto al que hoy tiene. Se levantó para ser el Gran Hotel Reina Victoria y fue inaugurado a principios del siglo XX, cuando yo ni siquiera había nacido, en el año 1927. Siendo propietario del mismo, ya que fue el que aportó la inversión necesaria para su ejecución, el empresario don Ramón Gironella. Su construcción supuso una apuesta muy fuerte para Melilla en este sector, ya que contaba con ochenta habitaciones, número importantísimo para aquellos años en que nuestra ciudad empezaba a alcanzar un gran desarrollo gracias a un comercio floreciente. Habitaciones que contaban con cuartos de baño, cosa poco usual por entonces. Edificio que tenía ascensor, algo también sorprendente, que además presentaba la oferta de un gran restaurante y lo que ya era un auténtico lujo, hasta un bar americano.

         Su servicio debía de ser exquisito, hasta tal punto que en aquellos primeros años de su funcionamiento ofrecía interpretes para los tres idiomas que se hablaban en la ciudad principalmente y en razón de los visitantes que llegaban: el español, el francés y el árabe. Y cuentan también que se ofrecía a sus usuarios un vehículo propiedad del hotel, para transportarlos desde el puerto, después de sus llegadas en el vapor que servía de correo desde la Península, hasta el hotel o desde éste al puerto cuando abandonaban nuestra ciudad.

         Visitar Melilla con tiempo y no detenerse unos minutos para presenciar la Casa de los cristales, aunque sólo sea para gozar de su aspecto exterior, parece un posible pecado de ceguera, que si merece nuestro perdón es por aquello de que ellos se lo pierden.


VENTANA ABIERTA A LOS AMIGOS DE LOS TEBEOS


ENTREGA  Nº 261

Colección de personajes de tebeos a través de una viñeta de los mismos, entre los números 91 al 97.


            Los Personajes de hoy son los siguientes:

            91.-   CONDE GACELO, de PUYAL.
            92.-   LOS PIRATONES DEL ESPACIO, de José ORCAJO de Francisco.
            93.-   EL REPORTER TRIBULENTE, QUE NE TODAS PARTES SE METE, de Guillermo CIFRÉ Figuerola.
            94.-   MARTÍNEZ EL FACHA, de Joaquín Aubert Puigarnau   -   KIM.
            95.-   PEDRO PICO Y PICO VENA, d Carlos AZAGRA.
            96.-   YAKARI, de Claude Rigaupierre   -   DERIB.
            97.-   LEONARDO, de Philippe Liégeois   -   TURK y del guionista BOB DE GROOT.  

viernes, 1 de mayo de 2026

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES


RAZÓN TRIGÉSIMO SEXTA

36.-   Una casa:  LA DE LOS CRISTALES   ( I )


        El visitante que llega a nuestra ciudad y pasea por sus calles con la mirada puesta en las alturas, seguro que descubre más que los residentes habituales los encantos urbanísticos de Melilla. ¿Por qué razón casi siempre ocurre lo mismo en todas las ciudades y pueblos, que tienen que venir los de fuera para descubrirnos las maravillas que tienen, por aquello será de que nadie valora lo suyo?

         Es curioso igualmente otro hecho que se da entre los mortales, que a veces no conocemos las bellezas artísticas de nuestro lugar nada más que de oídas o referencias y que tienen que venir amigos o familiares de fuera y nos vemos obligados a convertirnos en improvisados guías para mostrárselas, descubriéndolas al mismo tiempo que ellos; quedándote, además del regusto de descubrirlas de verdad, el disgusto de no haber gozado de ellas con anterioridad.


  

Decir que Melilla cuenta con numerosos atractivos tanto en su ciudad vieja como en su parte moderna, la que se escapa del recinto amurallado, no es descubrir nada y hasta la afirmación resulta un poco tópica y manida; sobre todo, pensando en que el encanto de los lugares y de las mismas personas, es fruto de una apreciación tan subjetiva del observador y por tal razón, variable por parte del mismo. Hasta tal punto, de que un visitante que se pierde por los recónditos rincones de nuestro Pueblo puede salir agradecido y feliz de tanta belleza de un pasado bastante lejano y aún conservada; en tanto que otro, puede terminar harto de tanta piedra llena de incomodidades, que demostraban además la miseria de sus moradores. Y lo mismo podíamos señalar con relación a la ciudad moderna, donde un ojo humano al posarse sobre cualquiera de nuestros edificios modernistas puede quedar prendido o enamorado del mismo en un instante y por el contrario, otro puede aburrirse con la sinuosidad y la profusión de los elementos decorativos, por un sentido eminentemente práctico de la vida, donde el tiempo es un factor determinante de su existencia.

         Claro que uno puede llegar a la simplicidad de considerar que lo bello es bello y que nadie queda libre del axioma, que equivaldría al tan popular de mi pueblo de adopción, que dice que siempre lo primero es lo primero y que para la mayoría no quiere decir absolutamente nada, Pero para ellos encierra toda una filosofía de vida y un comportamiento especial ante las situaciones que te presenta ésta.

        Sin embargo, yo puedo decir que soy un enamorado del modernismo de nuestra Melilla, al igual que me encanta perderme por el pasado de mi Pueblo, por sus rincones repetidamente visitados y que cada día te descubren algo nuevo; entre otras cosas, porque nuestra imaginación no tiene límites y a mí me encanta ejercitarla. Soy de las personas que cuando me encuentro en mis viajes con muestras arquitectónicas que coinciden con las nuestras, como en uno de los últimos realizado a Palencia, para gozar del románico de su provincia y al descubrir en su capital, en su calle principal, edificios modernistas, me hacen volar a mi Melilla y me siento curiosamente orgulloso de ella; permitiéndome el hablar a los compañeros de viaje, que la desconocen, de sus maravillas y de los innumerables edificios de este estilo que salpican la parte nueva y moderna de nuestra ciudad.

                                      

                               PALENCIA                                          

Me agrada pasear y curiosear por entre tanto arte, mirar hacia las alturas o detenerme delante de las reproducciones de estos edificios, magníficamente plasmados en ediciones de libros últimamente impresos por las Instituciones melillenses.

VENTANA ABIERTA A LOS AMIGOS DE LOS TEBEOS


ENTREGA  Nº  260

Colección de Personajes de tebeos a través de una viñeta de los mismos, entre los números 86 al 90.


                Los Personajes de hoy son:

            86.-   MARIANO EL SOBRIO. de Antonio Fraguas de Pablo   -   FORGES.
            87.-   DURAND Y DUPONT, de Juan Alejandro Martínez Osete   -   O´Set.
            88.-   ALI BEBER, de Bernard Dumont   -   BÉDU.
            89.-   CARLITOS, de Terence H. Bave   -   TERRY BAVE.
            90.-   OT EL BRUIXOT, de Josep Lluis Martínez   -   PICANYOL.

jueves, 30 de abril de 2026

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES


RAZÓN TRIGÉSIMO QUINTA

35.-   Un "tontódromo" en determinadas horas:   LA AVENIDA   ( V )

        Así era la Avenida de mis tiempos, con más grandezas que miserias y por donde era mayor su esplendor en los desfiles procesionales de nuestra peculiar Semana Santa y en los militares del Día de la Victoria, ante los que la chiquillería alucinaba y que por supuesto nunca nos queríamos perder. Luego, ya siendo algo mayor, vimos ambos con un sentido más crítico y despertaron en algunos de nosotros muchos interrogantes, algunos sin respuestas todavía.


            Nuestra Semana Santa culminaba en la Avenida, por donde tenían que procesionar todos los pasos de la ciudad, en cuyas aceras se ponían sillas y hasta palcos en las proximidades de la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús. Lo mismo ocurría en los desfiles militares, pues nuestra Avenida era el lugar donde todos los ejércitos querían lucirse ante la tribuna instalada para las autoridades civiles y militares de la ciudad, acompañadas de sus respectivas familias que tenían este privilegio como en todo el mundo y en donde a todo su largo más gente se congregaba para presenciarlos.


                Lo que más nos gustaba a todos los pequeños eran los abundantes contrastes de los mismos. Además de aquellas capas blancas que se mecían al aire y que acompañaban al uniforme de los de la Mehal-la y su lento caminar al son de las gaitas o de las chirimías, era la velocidad de los legionarios, esa chulería de dejarle ventaja a los demás, que así lo entendíamos nosotros, y el tronar a un ritmo más acelerado de los tambores y cornetas de su banda, que hacía brotar inmediatamente los aplausos de la concurrencia. Ese andar tan rápido y marcial que nos ponía a los pequeños la carne de gallina y que en un abrir y cerrar de ojos desaparecían de nuestra vista, quedándonos después solamente con el sonido de la banda de música que se alejaba, con el rítmico y acelerado pisar de la tropa y con las palmas del público que se reproducían a su paso como una verdadera ola.


            Así fue mi Avenida durante mi niñez y juventud, otro rincón de la ciudad de la que siempre me sentí muy orgulloso y que no dejo de visitar, aunque ahora la veo de otra manera muy distinta y bajo otras perspectivas, cuando tengo la fortuna de encontrarme en la que nunca dejará de ser mi ciudad, Melilla.


VENTANA ABIERTA A LOS AMIGOS DE LOS TEBEOS


ENTREGA  Nº  259

Colección de Personajes de tebeos a través de una viñeta de los mismos, entre los números 81 al 85.


            Los Personajes de hoy son los que siguen:  

            81.-   TEO Y DORITA.-   de André Jacques Hector FRANQUIN.
            82.-   SOLO SUSO.- de Xavier Carrasco Muria   -   BIÉ.
            83.-   EL LIBRO GORDO DE PETETE.-   de Manuel GARCÍA FERRÉ.
            84.-   SIDERAL Z 193, de Bartolomé Seguí   -   BMÉ SEGUÍ.
            85.-   EL PEQUEÑO LUCHADOR, de Manuel GAGO García   -   M. GAGO.

miércoles, 29 de abril de 2026

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES


RAZÓN TRIGÉSIMO QUINTA

35.-   Un "tontódromo" en determinadas horas:   LA AVENIDA   ( IV )

        Era un ir y venir sencillamente porque sí, no por prescripción facultativa como ahora, que a todo los pacientes los médicos recomiendan el caminar. Y en bastantes ocasiones resultaba tan aburrido que deseabas largarte a casa, pero no lo conseguías; era como si estuvieras enganchado a este andar y desandar lo andado. Así un día y otro día, sin fallar ninguno. En las vísperas de festivos y estos hasta te arreglabas mejor, cuidabas más tu indumentaria, te echabas brillantina en el pelo, aprendías a caminar como el cowboy de las películas del oeste americano y ellas como patos, haciendo equilibrios sobre los primeros tacones.


            De verdad que en no pocos momentos te sentías algo tontorrón, se te ponía cara de idiota, de bobo; de ahí que estuviera justificado aquel apelativo de “Tontódromo” con el que podríamos definir a nuestra Avenida en esas horas, porque se convertía en el lugar de encuentro donde competían y se lucían los tontos, gastando suelas de los calzados en aceras y calzada sin ton ni son.

      Anécdotas se dieron múltiples y recuerdo entre ellas una que alteró aquellos días la rutina de tan celebrado y céntrico paseo y no me refiero a los conatos de peleas entre grupos de jóvenes de distintas pandillas ni a los enfrentamientos verbales entre jóvenes de distintos sexos, ni siquiera a las bullas habituales que se originaban por nada y que desaparecían con la misma prontitud, ni tampoco a la presencia intimidatoria de la pareja de policías que invitaba a guardar las formas; sino a una muy divertida y concreta.

      Paseábamos por la Avenida como tantos otros días en una anochecida del verano melillense, calurosa, ya con las luces encendidas y con un cielo totalmente despejado y plagado de estrellas, cuando comenzó a caer sobre los paseantes de una de las aceras un agua menuda, como de lluvia que se dibujaba al caer cercana a la luz de la farola próxima, causándoles una notable sorpresa primero e indignación más tarde, ya que sólo llovía en dos puntos muy concretos. Ante los gritos y palabras de malestar, la gente comenzó a mirar hacia arriba y se arremolinó en los alrededores del hecho, por curiosidad y para enterarse de lo que estaba pasando, creándose la lógica confusión.


            Pronto cesó la improvisada y escasa llovizna, cuando se acabó el contenido del surtidor que la originó. La policía acudió, cosa rara, inmediatamente y siguiendo las indicaciones del gentío, fijó su mirada en una de las azoteas de donde procedió el chirimiri efímero. Subieron a la misma y encontraron a los autores de la chiquillada, creándose en la espera una expectativa en torno a lo ocurrido, que poco a poco fue desapareciendo hasta volverse a la rutina de siempre. Pasado un buen rato, algo más de una hora y cuando el paseo comenzaba a despoblarse, los que quedaban en él, entre los que me encontraba por puro azar, ya que yo era de los que me cansaba bien pronto y no tenía dificultades en marcharme a casa, pudimos comprobar como del portal salía la pareja de policías acompañando a dos jóvenes algo mayores que yo, sonrientes y con las armas de sus delitos en sus manos, que no eran otras que unas hermosas regaderas. Abucheos, risotadas, silbidos y algunos insultos, no hicieron alterar el rostro sonriente de aquellos jóvenes, que impasibles caminaban sin titubear delante de los abochornados policías que lo conducían hacia la comisaría más cercana.

     Uno de ellos era un conocido hijo de un jefe militar importante de la ciudad y el otro un buen amigo de la Península que pasaba unos días con él y que se prestó a tal broma y que afortunadamente para ellos no tuvo importantes consecuencias. Nosotros lo conocíamos, como se suele decir, de vista y nos contaron los que le conocían de verdad que traía loca a toda la familia y que su comportamiento tan irresponsable contrastaba con la seriedad de su progenitor, ya que no era la primera vez ni sería la última de sus trastadas si no le ponían remedio o llegase un día en que cambiara.

     El castigo fue original por tratarse de quien se trataba y éste creo más revuelo que la misma gamberrada. La autoridad cometió la equivocación de creer que para vergüenza del joven sería suficiente con que se paseara por la Avenida con su regadera durante unos días y en horas de su mayor concurrencia, con un cartel en la espalda en donde se podía leer “Por gamberro” y acompañado por un número de la policía uniformado para que cumpliera el castigo impuesto. Sólo cumplió éste poco tiempo y en un día, pues seguro que se lo cambiaron por otro; ya que lejos de pasar vergüenza el muy cara sonreía y saludaba a todo el mundo, les mostraba la regadera a los viandantes y hasta invitaba a estos a que leyeran el cartel de su espalda; en tanto que el que sí que lo pasaba mal era el guardia que le acompañaba, hasta tal punto que pasando el más grande de los bochornos y sintiendo  la vergüenza ajena, terminó por llevárselo de allí, acabando con el espectáculo gratuito.

VENTANA ABIERTA A LOS AMIGOS DE LOS TEBEOS


ENTREGA  Nº  258

Colección de Personajes de tebeos a través de una viñeta de los mismos, entre los números 76 al 80.


            Los Personajes que aparecen hoy son los que siguen:

            76.-   LOS PLUMITAS,  de Alejandro Juan Mario Salas   -   ALEX SALAS.
            77.-   IZNOGOUD EL INFAME,  de Jean TABARY y René GOSCINNY.
            78.-   DOUG NARINAS, de JIM HINKINS.
            79.-   LOS PITUFOS,  de Pierre Culliford   -   PEYO.
            80.-   CALVIN Y HOBBES,  de William "Bill" WATTERSON. 

martes, 28 de abril de 2026

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES


RAZÓN TRIGÉSIMO QUINTA

35.-   Un "tontódromo" en determinadas horas: LA AVENIDA   ( III )

         A la fuerza teníamos que atravesar la Avenida para llegar a ella, para encontrarnos en aquella pequeña plazoleta, donde a veces quedábamos como lugar de encuentro con otros amigos, y que se encontraba delante de la fachada principal de la iglesia.

     Para los mayores la Avenida era la arteria principal y la más importante vía comercial de la ciudad. Allí había excelentes tiendas de ropa, tanto masculina como femenina, joyerías, establecimientos de artículos de regalos, relojerías, bancos, tiendas de electrodomésticos, estanco, sombrerería, cafeterías, un gran hotel, el Casino Español, ferretería, papelerías y librerías, heladería y confitería... La verdad que todo se podía comprar en comercios ilustres como La Reconquista, Escaño, Madrid, la Casa de Baños, Boix, Ochoa, El Candado, la Hispana..., que se encontraban en los bajos comerciales existentes en aquellas viviendas modernistas, en su mayoría proyectadas por aquel discípulo de Gaudí, don Enrique Nieto y Nieto, que deben constituir en el orden urbanístico un orgullo para todos los melillenses y que en ocasiones tienes que estar fuera de la ciudad para mejor apreciarlo y valorarlo en su justo término.


           Cuando paseamos, razón obvia, vamos mirando hacia delante, a derecha o izquierda o al mismo suelo para evitar posibles obstáculos y rara vez nuestra mirada se dirige hacia arriba sin necesidad. Este último ejercicio visual debería ser obligatorio, perdónenme la exageración, en nuestra Avenida.

         Qué de balconadas con figuras de animales en relieve y bien trabajado su hierro, qué cantidad de ventanales bellamente enmarcados y de una variedad notable, qué caprichosas arcadas con diseños atrevidos y remates en las azoteas, qué armonía de colores y no sé cuantas cosas más despiertan la admiración del visitante que jamás piensa poder encontrarse con tal cantidad de ejemplos de la arquitectura modernista en un espacio tan reducido.


            Cuando vas cumpliendo los años acudes con otros intereses a la Avenida, sin olvidar las compras que ya no son principalmente para los mayores, pues cada cual empieza a tener edad para ellas también. Y entras a formar parte de lo que más de uno considerábamos como el “Tontódromo”. Me explico con ejemplos, si el canódromo es el lugar donde corren y se lucen los perros, si Lasarte cuenta con un hipódromo famoso en donde se hacen célebres los caballos que lo recorren, si el autódromo es el lugar de competición de los autos, si el aeródromo es el rincón destinado a los vehículos que vuelan, ¿cómo llamar al lugar donde todos van de arriba para abajo y de abajo para arriba, aún sin cuestas, tonteando?


            Y es que la Avenida por aquellos años se quedaba sin tráfico rodado a una determinada hora y cedía el paso al tránsito de las personas dentro de unos límites y concentrado principalmente en las proximidades de la plaza del Sagrado Corazón. Era, como existían en la mayoría de pueblos y ciudades, el lugar de encuentros, donde en el atardecer y hasta que se cansaban los últimos, los pesados de siempre, se reunían los jóvenes y los menos jóvenes para pasear y otros menesteres, entre los que se encontraba, por ejemplo, el ligar. Cuántas parejas nacieron de aquellas idas y venidas sin ningún rumbo y que conducían a ninguna parte. Los que no estábamos emparejados formando grupos, los chicos por una parte y las chicas por otra, nos cruzábamos en el camino o perseguíamos los unos a las otras, surgiendo bromas, palabras más o menos agradables y acertadas, intercambiando miradas y sonrisas, ahogando grititos ellas a veces y galleando nosotros casi siempre; sin que faltaran empujones, roces y hasta atrevidos y disimulados toques, que a cambio podía traducirse en bofetón al autor o al inocente compañero que caminaba a su lado, que no salía de su sorpresa inmediatamente mientras le escocía el rostro, o en una retahíla de improperios o palabrotas que eran casi algo más que pecados veniales. Unos, los primerizos, paseaban para con el paso del tiempo ingresar en la nómina de los mayores, haciendo méritos para ello; en tanto que otros paseaban por el puro placer de pasear, conversando tranquilamente o gozando con los mismos silencios, que nunca faltaban. Había pequeños que correteaban entre los mayores, molestando a los paseantes y siendo invitados, sin éxito, a que se marcharan con sus juegos infantiles a otra parte. Muchos lo hacían por rutina, porque en algo había que ocupar el ocio, ya que no existía la televisión ni los ordenadores por entonces.

VENTANA ABIERTA A LOS AMIGOS DE LOS TEBEOS


ENTREGA  Nº  257

Colección de Personajes de tebeos a través de una viñeta de los mismos, entre los números 71 al 75.


            Los Personajes de hoy son los siguientes:

            71.-   TIGRILLO, de BUD BLAKE.
            72.-   PEPE MURCIELAGO, de Manuel Adolfo García Fernández   -   A.
            73.-   EL PIRATA BARBUDÍN, de José GORRIS Guillot y Gregorio Martín Martín   -   GORRIS - GREMA.
            74.-   LA TITA VIRGINIA, de José Luis Prats   -   OZELUI.
            75.-   POPEYE, EL MARINO, de Elsie Crisler Segar   -   BUD SAGENDORF.

lunes, 27 de abril de 2026

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES


RAZÓN TRIGÉSIMO QUINTA

35.-   Un "tontódromo" en determinadas horas:  LA AVENIDA


            La segunda razón era la de degustar los ricos helados de la Ibense, de mayor variedad y calidad, que así nos los parecían por entonces, que los que nos ofrecían en la heladería que teníamos más cercana a nuestro domicilio, en la calle Aizpuru, El Buen Gusto y que visitábamos con más frecuencia por esa misma razón y porque los dueños eran los padres de unos amigos nuestros. Al igual que los polos tenían que ser los de Morillas, comprándolos en la misma fábrica que tenían en la calle Marina o en los carrillos de mano que paseaban por todas las calles de la ciudad, con aquellos premios que salían grabados en los palos y que consistían en que te daban otro presentándolo en la “polería”, con tantos colores y sabores diferentes, que rechupeteábamos con lentitud para que no se gastaran inmediatamente, después de quitarles la funda de papel y que dejaban nuestra lengua y labios ligeramente pintados de los colorantes que aplicaban a cada sabor. A mí me encantaban y no sé el porqué, los verdes de menta y los de naranja, no tanto los de limón ni los de chocolate. Los buenos helados tenían que ser los de la Ibense, los cuales también se vendían por las calles en los carritos de los heladeros, cuyos vendedores pregonaban su mercancía para que la chiquillería acudiera como moscas a un panal de rica miel, con dos o tres variedades solamente, introducidas en aquellos grandes bidones metálicos con tapaderas semiesféricas siempre brillantes y que nos servían en cucuruchos de diferentes tamaños, que introducidos unos en otros se guardaban en un mueblecito de cristal. Carritos de ruedas conducidos por unas andas y cubiertos con un toldo para cubrir la mercancía del crudo sol. Luego llegarían los cortes de helados, cortados en distintos tamaños de las barras según la cantidad o precio que uno quería y pagaba religiosamente y que te servían entre dos galletas cuadradas.


            Y la tercera razón era la de ser paso obligado para ir al Sagrado Corazón de Jesús, nuestra iglesia, donde me bautizaron e hice la Primera Comunión, donde iba a misa algunos domingos, no todos, porque desde niño no ejercí de cristiano practicante por diferentes circunstancias de mi vida y por qué no decirlo, por pereza y porque no comprendía muchas cuestiones y principalmente, porque no crecí en ese ambiente. Desde pequeño odiaba la rutina y siempre  estaba envuelto en ella; no me gustaba el latín porque no entendía nada, era algo tímido y me daba vergüenza casi todo, hasta que me mirasen, lo que hacía subir el color a mis mejillas, con un gran sentido del ridículo por lo que temía equivocarme en los movimientos, gestos y rezos de la liturgia dominical; me aburrían también porque casi siempre todo giraba en torno al pecado y sus terribles consecuencias en los sermones que desde el púlpito nos lanzaba el ofertante de turno, por no decir que a veces me llenaban de inquietud y hasta de miedo aquellas regañinas a los que allí estábamos que casi éramos culpables de todo.


            En tanto que los que no asistían no se enteraban de los innumerables riesgos que tenía la vida, de los peligros del mundo, del demonio y de la carne y seguro que dormían más tranquilos y encima no les reñía el cura porque no estaban presentes. Por todo ello, terminé por apuntarme a esta legión cada vez más numerosa de los cristianos de carné por el bautismo. Eso  sí, cuando iba a misa siempre hacía enormes esfuerzos por seguirla con atención y de forma respetuosa, guardando silencio, porque aunque parezca contradicción, de verdad que creía que me encontraba en la casa del Señor, molestándome incluso la actitud de aquellos amigos, ya que nunca íbamos solos, que charlaban todo el rato, se reían, entraban y salían cuando les parecía y no esperaban nunca a que terminase y se marchara el cura del altar, seguido de sus fieles monaguillos.


VENTANA ABIERTA A LOS AMIGOS DE LOS TEBEOS


ENTREGA  Nº  256 

Colección de Personajes de tebeos a través de una viñeta de los mismo, entre los números 66 al 70.


            Los Personajes son los que siguen:

            66.-   ATASCO - STAR, de Rafael Vaquer y Alfonso López   -   FRANCKFURT - A.
            67.-   AQUILES, de Michel Reginer  -  GREG.
            68.-   SEGURIDASOCIÁ, de Miguel Ángel garcía Laparra  -  MAIKEL.
            69.-   AMY, de Jack TIPPIT.
            70.-   SANDALIO,  de Domingo Correa Espósito  -  MINGO.

domingo, 26 de abril de 2026

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES


RAZÓN TRIGÉSIMO QUINTA

35.-    Un "tontódromo" en determinadas horas: LA AVENIDA   ( I )


            Visitar Melilla y conocer su arteria principal es algo inevitable. En todas las ciudades hay una calle que se convierte en la más importante, no porque sea más o menos larga o ancha, por su estética o por su urbanismo, porque sea el centro comercial; sino porque así lo quieren sus habitantes, además de las razones anteriores.

     ¿Qué se puede decir de nuestra Avenida? Ya que así la conocíamos y no necesitaba de apellidos. Claro y aún sin ser monárquico, me quedo con los actuales, que hacen referencia al Rey Juan Carlos I; pues detesto los anteriores, los que me tocaron vivir en mi niñez y juventud, que hacían honor, dentro de la lógica de los tiempos, al Generalísimo.

   Menos mal que para nosotros era sólo la Avenida, con mayúsculas, para diferenciarla de todas las demás existentes en la ciudad, que se quedaron con el apelativo de calle, en aquellos años, sin atreverse a pujar con aquella.

     Por qué la importancia de este lugar dentro de una ciudad vieja y moderna al mismo tiempo para pequeños como nosotros, pues por diferentes razones que paso a explicar a continuación.

      La calle en general, cualquiera que fuera, lo que hoy entendemos por calzada, no presentaba antaño el riesgo de la actualidad, ya que el tráfico rodado era escaso, bastante reducido; a veces pasaban minutos y minutos sin que ningún vehículo la transitara y si lo hacía era a velocidad reducida; por lo que podíamos incluso gozar de nuestros juegos de correrías, como el “Pilla pilla”, por ejemplo, atravesándola con tranquilidad. Notable diferencia, ¿verdad? Sin embargo, no por ello no se tomaban las debidas precauciones, como echar algún ojillo para evitar posible susto, ya que a los vehículos se les veían venir y en especial, se les oía, pues sus motores eran infinitamente más ruidosos que casi los silenciosos de ahora.


          Volviendo a la que me ocupa ahora puedo señalar que estaba también relativamente cercana a nuestra calle Teniente Coronel Seguí, ya que si cruzábamos el parque Hernández y dejando atrás las calles Marina y O´Donnell, nos dábamos con ella.

     

De niño la visitábamos por tres cuestiones fundamentales: porque cuando estábamos apunto de terminar las colecciones de estampas y ya no encontrábamos sobres en el quiosco de María, ni en el de la salida central del parque que daba a la calle Marina, a la que raramente dábamos el calificativo de General, seguro que los había en Casa Boix que se encontraba en el corazón de aquella importante arteria melillense; al igual que nos ocurría con los números que nos faltaban de los tebeos coleccionables, como El Guerrero del Antifaz o los de Hazañas Bélicas, por ejemplo. Porque allí nunca faltaban los recortables de soldados de todos los ejércitos, con los que nos inventábamos nuestras propias y particulares guerras una vez recortados y puestos en pie con su doblez de la base y matados a base de bolazos y grandes gritos y ruidos fabricados con la boca que imitaban toda clase de disparos. Los de construcciones tan variados: casas, palacios, castillos, aviones y barcos, entre otros. 


            Y en especial los de los Belenes cuando la Navidad se nos venía encima, con todos los personajes principales de tan magno acontecimiento, sin olvidar el Portal ni el castillo del rey Herodes y el pozo y el puente, que nunca faltaban en ninguno de nuestros Nacimientos. Mientras que las niñas vestían a sus recortables con toda clase de vestiditos, calzados, sombreros y otros complementos. Sus personajes eran bellas niñas principalmente, como muñecas, a las que cambiaban de vestuario con la facilidad de doblar hacia atrás aquellos cuadritos blancos que llevaban los dibujos una vez recortados en lugares estratégicos. El pegamento Imedio, que reemplazó al engrudo de fabricación propia y casera, basándose en harina y agua calentita, que servía para pegar las solapas de las construcciones, también lo conseguíamos en dicho establecimiento; así como los juegos de mesa, como el parchís y la oca, las damas y el dominó, el ajedrez, etc. Y todo lo relacionado con el papel, el cartón o la cartulina, que para eso era la Papelería más importante de la ciudad, para nosotros. Los libros de texto los encontrábamos igualmente en Casa Boix y en la librería de la esquina, Casa Ochoa, en cuyos escaparates, además de éstos, siempre ofrecieron una excelente oferta de libros de lectura y especializados en todas las materias, con las novedades del momento, que para ello era la librería más nombrada de la ciudad. En la esquina de enfrente, más cercana al Sagrado Corazón existía otra, que creo que se llamaba la Hispana, en donde también se podía comprar distinto y variado material escolar y sobre todo, las postales con vistas de la ciudad y de motivos variadísimos para felicitaciones, que se podían escoger de entre las que se mostraban en enormes álbumes de hojas negras, en donde destacaban sobremanera.