martes, 12 de mayo de 2026

VENTANA ABIERTA A LOS AMIGOS DE LOS TEBEOS


ENTREGA  Nº  271

Colección de Personajes de tebeos a través de una viñeta de los mismos, entre los números 151 al 156.


            Los Personajes de hoy son los siguientes:

            151.-   POLVORILLA, TRAVIESA MODISTILLA,  de Gustavo Martínez Gómez   -   MARTZ SCHMIDT.  
            152.-   EL SOLDADITO PEPE,  de José SANCHIS Grau.  
            153.-   ROBIN ROBOT,  de José SANCHIS Grau.
            154.-   LEO VERDURA,  de Rafael RAMOS Morales   -   RAFA RAMOS.
            155.-   PEPE "EL HINCHA", de José PEÑARROYA Peñarroya.
            156.-   PEPE TROLA,  José Antonio SERNA Ramos   -   JIASER.

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES


RAZÓN TRIGÉSIMO NOVENA

39.-   Un militar:   DON RAMÓN GOTARREDONA PRATS   ( IV )

        Pero lo que más caló en la población civil, a pesar de que él era militar, fue su decisión de retirar la alambrada de la playa de la Hípica que impedía a los que no eran socios de aquella entidad el utilizarla, al igual que el dique sur. Aquello trajo alguna cola y despertó todo tipo de comentarios por las partes afectadas y por los que no daban crédito a lo que estaban viendo.


            Muchos abusos desaparecieron con su llegada y que fue un hombre controvertido, como señalaba al principio, lo demuestra el que a pesar de todo, la Guarnición de Melilla, como prueba de admiración, de respeto como eufemismo de miedo, diría yo, y cariño hacia su persona, le imponía en nuestra ciudad el fajín de Teniente General, aunque algún malpensado pudiera decir o pensar que tal solemne acto se le ofrecía el 13 de octubre de 1961,cuando ya se sabía su destino a la Capitanía General de Canarias. Reafirmando lo anteriormente señalado con el hecho de que el 23 de mismo mes y año, el Excelentísimo Ayuntamiento de Melilla le concedía la Medalla de Oro de nuestra ciudad.

         Yo viví posteriormente y durante mi servicio militar dos experiencias anecdóticas con él; aunque lógicamente su persona, por entonces Jefe Militar de las Plazas de Soberanía, Melilla y Ceuta, y con residencia en esta última, tendría muchas ocupaciones que llevar a cabo y muchas cuestiones en que pensar para ocuparse de unos  insignificantes soldados como nosotros, permaneciendo ajeno a nuestra presencia y para fortuna nuestra.

              La primera fue que durante un permiso oficial que gozamos como cualquiera en el transcurso de nuestra mili, nos desplazamos a la Península, concretamente a Madrid, llevando a nuestro cargo unos equipos de voleibol para participar en la fase final de los Juegos deportivos de la OJE y aunque llevábamos atuendo deportivo, el correspondiente chándal azul con el nombre de Melilla, el corte de pelo, del que me he referido con anterioridad, delataba nuestro compromiso con la patria. Hasta aquí la historia no tiene nada de anecdótica, ello aparece en el viaje en barco de regreso a Melilla desde Málaga en el vapor correo que hacía diariamente el tráfico entre ambas poblaciones. Cuando llegamos al puerto, vemos en el mismo una compañía de soldados, con banda de música, tambores y trompetas incluida, que recibe en visita oficial al Sr. Gotarredona Prats. Nosotros, ignorando esto, desde cubierta y cerca de la escalera de bajada a tierra, intentamos localizar a la familia para saludarla; pero en cuanto nos enteramos de que el citado General es el primero que debe usar la escalera para recibir el correspondiente saludo de las autoridades de la ciudad que se han concentrado para esperarlo, desaparecemos con cierta preocupación de las cercanías de la misma y hacemos tiempo en el camarote hasta que termine aquel acto y por si las moscas, no fuera a fijarse, iluso de mí, alguno de los jefes en nuestro corte de pelo.

                          

lunes, 11 de mayo de 2026

VENTANA ABIERTA A LOS AMIGOS DE LOS TEBEOS


ENTREGA  Nº  270

Colección  de Personajes de tebeos a través de una viñeta de los mismos, entre los números 145 al 150.


            Los Personajes que asoman hoy en esta ventana son:

            145.-   Alfons FIGUERAS  i Tontanals-
            146.-  SEGIS Y OLIVIO, traperos de alivio,  de Jaume ROVIRA Freixa.
            147.-   EL CAPITÁN SERAFÍN Y EL GRUMETE DIABOLÍN, de Roberto SEGURA Monje.
            148.-  VICEVERSA,  de Juan López Fernández   -   JAN.
            149.-   PLURILÓPEZ,  de José Luis Beltrán Coscojuelas   -   TRANT.
            150.-   TIM Y TOM, los terribles corsarios,  de Jordi NABAU Pérez.

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES


RAZÓN TRIGÉSIMO NOVENA

39.-   Un militar:   DON RAMÓN GOTARREDONA PRATS   ( III )

        Una vez en Melilla con él vinieron los cambios y por qué no decirlo, la leyenda, porque no dudo que hubo verdades en su torno y otras cuestiones se inventaron o exageraron, apareció en su torno.

        En principio, si algunos oficiales y jefes se habían relajados en su cuidado físico, tuvieron que volver a buscar la forma, porque raramente se libraba alguno de subir a Rostrogordo andando para celebrar aquellas paradas militares que se hacían diariamente en aquella enorme explanada que se preparó allí, junto a los pinares, para tal fin.


            Otra cuestión que se comentaba en la ciudad es que ningún jefe de los distintos cuarteles de la ciudad estaba tranquilo desde que llegó, pues siempre había que estar preparado, en perfecto estado de revista, para posible visita a su acuartelamiento, ya que nunca avisaba; teniendo incluso la perversa costumbre, se decía, de salir para uno determinado y sobre la marcha y sin previo aviso, cambiar de parecer y dirigir sus pasos a otro, sin que nadie pudiera avisarles a estos últimos con tiempo suficiente. Vamos, pienso yo, que tenía a todo su personal de altura desconcertado y como consecuencia, a la tropa siempre en perfecto estado de revista como señalé anteriormente.


            Esta forma de actuar y su fuerte espíritu castrense trajo consigo una férrea disciplina, que se puso de manifiesto en diferentes cuestiones, que padecían también los soldados y que veíamos los civiles, que nada teníamos que ver de momento con lo militar.

      Se implantó, por ejemplo, un pelado característico para los soldados, aquel de usar la maquinilla en el cero para toda la parte de la cabeza que quedaba fuera del gorro militar y algo más de pelo, no mucho, en la parte cubierta. Cosa que se hacía extensiva a toda la tropa sin distinción, tuvieran o no permiso para incluso vestir de paisano y que así se sabía quienes estaban cumpliendo con su obligación con la patria.


            Se hablaba en la ciudad que había puesto en riesgo de extinción aquella figura de siempre del asistente para todo. Incluso se contaban historias como la de haberse presentado en el parque Hernández, identificando a algunos de estos por su pelaje, que estaban cuidando a pequeños en tal recinto, obligándoles a que se incorporaran inmediatamente a sus respectivos cuarteles y avisando a las respectivas familias de los chicos para que vinieran a buscarlos si no se los querían encontrar solos.

         Todos estos aconteceres eran bien vistos en general por la ciudadanía; aunque no creo que serían bien celebrados por los que cada día perdían algún privilegio, por nimio que fuera.

        Era muy difícil ver en sus paseos a algún soldado con los botones de su uniforme desabrochados por razón del calor o descubierto, sin gorro, en medio de la calle o con las botas sin abrillantar.

       Esta dureza disciplinaria el soldado la veía compensada por otros beneficios, porque se comía mejor, porque comenzaron a desaparecer injusticias que eran consideradas como normales o habituales; ya que el soldado que se sentía dañado en sus derechos tenía acceso directo a él, saltándose todo el proceso reglamentario que existía dentro del régimen militar. Este egocentrismo del General, beneficioso para la soldadesca, que a veces hasta encontraba en aquellas visitas permisos especiales, lógicamente no sería bien apreciado por jefes y oficiales, y aquí incluyo también a los suboficiales y otros cargos menores, pues en cualquier momento podían verse en entredicho y porque además obligaba a algunos a importantes cambios de conducta, en especial, en los grupos de los últimamente citados.


            Decían también algunas malas lenguas que jugaba a soldaditos y con reproducciones de distintos armamentos pesados en miniatura a la guerra en su gran despacho, a montar estrategias bélicas sobre una enorme mesa que había en el mismo.

domingo, 10 de mayo de 2026

VENTANA ABIERTA A LOS AMIGOS DE LOS TEBEOS


ENTREGA  Nº  269

Colección de Personajes de Tebeos a través de una viñeta de los mismos, entre los números 140 al 144.


            Los Personajes que aparecen hoy son los siguientes:

            140.-   GORDITO RELLENO,  de José PEÑARROYA Peñarroya.
            141.-   TICA Y SUS AMIGOS,  de Jos´Antonio Serna Ramos   -   JIASER.
            142.-   VICENTE, L DEPENDIENTE, de Jaume ROVIRA Freixa.
            143.-   AMBROSIO CARABINO,  de Joan MARCH i Zuriguel.
            144.-   RUPERTO, del mismo autor anterior.  MARCH. 

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES


RAZÓN TRIGÉSIMO NOVENA

39.-   Un militar:   DON RAMÓN GOTARREDONA PRATS   ( II )

    Todo esto, en una ciudad tan eminentemente castrense como la nuestra se veía hasta con absoluta normalidad, no despertando ni siquiera envidias; era algo así como si todos estos privilegios y algunos más fueran consustanciales al hecho militar y en especial al capítulo de jefes y oficiales del Ejército.


            No quiero tampoco generalizar, pues no dudo de la existencia de algunos que podían hacer un uso correcto de estas prebendas que se encontraban graciosamente por razón de su ser o profesión; pero sí señalar que era evidente la existencia de un elevado porcentaje que abusaba o no hacía un uso correcto de los mismos.

       ¿Qué se puede decir, por ejemplo, del hecho de que un compañero nuestro, él con sus quince años ya cumplidos, nosotros con algunos más, empezando los estudios de magisterio, tuviera un asistente que lo acompañara hasta la Escuela Normal, pasados los depósitos de la Shell, y llevándole incluso la cartera de los libros?

    Los ejemplos resultan en muchas ocasiones más ilustrativos que los múltiples razonamientos.


       ¿Cómo podía verse, por ejemplo, a una consorte de militar o a su hija, desplazándose por la ciudad para hacer sus compras en el coche con matrícula ET?

      ¿Qué podría decir un civil, cuando la playa que él tenía que usar, la de San Lorenzo, carecía de servicios adecuados, porque a lo mejor o peor, vaya usted a saber, el Ayuntamiento por entonces no contaba con los recursos suficientes para ello y tenía que atender otras urgencias, por ejemplo, y veía que la acotada Hípica, contaba con todos ellos y especialmente con los recursos humanos gratuitos para dicha entidad, pues eran atendidos por personal de tropa en su mayoría y que se podía suponer que para eso no habían venido a Melilla?, aunque muchos prefiriesen estar allí que cumpliendo con sus obligaciones militares reales.


             Por supuesto que era mejor para ellos cuidar pequeños, arreglar un grifo, pintar un piso o llevar la cartera a un ya estudiante de magisterio que hacer guardias, la instrucción diaria y estar uniformado todo el día.

     Pero mira por donde un 22 de abril de 1957 llega a nuestra ciudad como Comandante General un personaje en cierto modo muy controvertido y especial, tanto para el cuerpo militar como para la población civil de Melilla, don Ramón Gotarredona Prats, del que puede decirse, sin ningún género de dudas, que cambia en muchos aspectos la vida militar de la ciudad. Esa es mi sincera apreciación, que nada tiene que ver con que sea acertada o no, cuando sólo cuento con dieciocho años y pronto me voy a ver obligado a cumplir mi servicio militar.


          En pocas ocasiones lo vi personalmente y sin embargo, me quedé con la impresión de un hombre alto, serio y de gesto duro y con grandes gafas. Supe que fue profesor de la Academia de Infantería, en donde también estudió, y en otras posteriormente y que parte de su carrera militar la desarrolló en el Ejército del Norte de África, lo que le hacía buen conocedor de la situación militar de nuestra ciudad.

sábado, 9 de mayo de 2026

VENTANA ABIERTA A LOS AMIGOS DE LOS TEBEOS


ENTREGA  Nº  268

Colección de Personajes de tebeos a través de una viñeta de los mismos, entre los números 134 al 139.


             Los Personajes de hoy son los que siguen:

            134.-   CAMELIO MAJARETO, de Gustavo Martínez Gómez   -   Martz SCHMIDT.
            135.-   BAT MASTURZO, de Daniel BRANCA y Oscar FERNÁNDEZ.
            136.-   EL DOCTOR CATAPLASMA,  de Gustavo Martínez Gómez   -   SCHMIDT.
            137.-   TROTAMUNDO,  de Ignacio Hernández Súñer   -   ÍÑIGO.
            138.-   PITAGORÍN, de José PEÑARROYA Peñarroya.
            139.-   EL PROFESOR TRAGACANTOS, de Gustavo Martínez Gómez   -   SCHMIDT.

viernes, 8 de mayo de 2026

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES


RAZÓN TRIGÉSIMO NOVENA

39.-    Un militar:   DON RAMÓN GOTARREDONA PRATS   ( I )

39.  Un militar: DON RAMÓN GOTARREDONA PRATS

        En principio tengo que confesar que en mi familia no hubo militares, lo que me va a permitir tratar este apartado sin ninguna posible influencia y con la objetividad, o por lo menos ese será mi intento, necesaria para que nadie se pueda incomodar; además desde la perspectiva de un joven que contaría entre dieciocho y veintidós años cuando el militar al que me voy a referir ocupó en nuestra ciudad el cargo importantísimo de Comandante General.

         El hecho de no proceder de familia de militares hace que veas al Ejército y la importante vida castrense de la ciudad desde una óptica bien distinta. En principio, yo no contaba con los privilegios que tenían no sólo los militares en Melilla, sino todos los familiares, especialmente sus descendientes, aquellos niños que podían tener mi misma edad o algunos años más o menos. Independientemente de sus sueldos, que solían ser más elevados en el caso de jefes y oficiales con relación al resto de la población civil y que lógicamente era cuestión que no preocupaba en demasía a un pequeño como yo, ajeno aún a este tipo de circunstancias, contaban en su mayoría o en número importante con vivienda gratuita, en aquellos pabellones militares que proliferaban por nuestra ciudad. Tenían su Centro Cultural en la Plaza de España, unas instalaciones recreativas, sociales y deportivas tan notables como la Hípica, hasta con su trozo de playa acotada y de exclusivo uso para sus asociados, contando además con buses  para desplazarse a ésta.

 

    
                            ( EL CASINO MILITAR, LA HÍPICA Y SU PLAYA )

            Existía en su ambiente una figura que aliviaba considerablemente a la familia militar, como era la del asistente, que servía por el uso y el abuso casi para todo; ya que niños pequeños y siguiendo fielmente con el significado del nombre que se le asignaba, eran asistidos por ellos. Encargándose éstos también de llevarlos y traerlos del colegio, de acompañarlos al parque y vigilarlos en sus juegos desde una tierna edad o incluso de estar con los pequeños en tanto que los padres cumplían con sus obligaciones sociales o de ocupación de su tiempo libre cada cual como le apeteciera.

     Tampoco había que olvidarse de ese otro privilegio de encontrar en la tropa personas o profesionales que realizaban todo tipo de faenas, tareas, chapuzas y arreglos que son necesarios en cualquier hogar y casi de forma cotidiana; pues si un día hace falta el fontanero, en los otros será el electricista, el carpintero o el pintor.

     Era igualmente habitual que los muchos coches oficiales del Ejército, que se suponen que debieran servir para trasladar al titular de un lugar a otro de la ciudad en su horario laboral y para cometidos relacionados con su trabajo, se usaran a todas horas, que para eso se contaba con el vehículo y el correspondiente conductor, y que de su uso contaran también las consortes, los ascendientes y descendientes.


VENTANA ABIERTA A LOS AMIGOS DE LOS TEBEOS


ENTREGA  Nº  267

Colección de Personajes de tebeos a través de una viñeta de los mismos,entre los números 128 al 133.


            Los Personajes de hoy son los siguientes:

            128.-   LAS AVENTURAS DE PI-PÍO,  de Manuel GARCÍA FERRÉ.
            129.-   LOS PEDRUSCO,  de Francisco SIFRÉ Pardo.
            130.-   BLONDIE,  de DEAN YOUNG y STAN DRAKE.
            131.-   SUPERLÓPEZ,  de Juan Fernández López   -   JAN , con guiones de Francisco Pérea Navarro - EFEPÉ.
            132.-   ZORRIBLU, de Alejandro Salas Machuca   -   ALEX SALAS.
            133.-   LOS ANGELOSOS,  Juan Fernández López   -   JAN.

jueves, 7 de mayo de 2026

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES


RAZÓN TRIGÉSIMO OCTAVA

38.-   Un puente:   EL DEL CARGADERO DE MINERAL   ( III )


        El Cargadero daba al principio de su costado derecho, una vez salvada la calzada, con uno de los accesos a la playa que concluía en unos bloques en la misma orilla del mar, que cuando venía el buen tiempo visitábamos con frecuencia, sin que necesariamente tuviera que ser verano. La parte anterior debió ser conformada con relleno de escombros, pues presentaba una altura mayor a la de la superficie de arena fina. En ella había también muchas conchas y crecían jaramagos y otras plantas silvestres por doquier; presentando algunos tramos más regulares de tanto hollarlos nosotros al darle patadas a la pelota y echar nuestros partidillos. Desde allí veíamos los distintos departamentos del Cargadero, en donde los vagones al volcarse lateralmente depositaban el mineral de hierro, formándose laderas de dicho mineral que se podían ver desde el exterior, ya que estaban al aire libre.

        Como señalaba antes, al final había una pequeña playita, si se le podía llamar así por la existencia de fina arena y que ningún bañista se atrevía a utilizar, con unos grandes bloques colocados irregularmente, lo que nos permitía jugar entre ellos, escondernos, aparecer por detrás de cualquiera de ellos y hasta capturar cangrejos. Lo de bañarnos no, porque los restos de mineral que caían, la grasa de los barcos y los objetos flotantes más insospechados que las mareas acumulaban en aquel rincón, no nos invitaban a ello. Eso sí, mojarnos al corretear entre ellos, al salpicar el agua que batía sobre los bloques, estaba garantizado; hasta tal punto que terminábamos por quitarnos la ropa y quedarnos sólo en calzoncillos blancos y algunos, los más atrevidos y desvergonzados que nunca faltaban, en cueros vivos.


            Llamativos también esos días en que el mar batía con algo mayor de fuerza contra los bloques y un chorro de agua, como sorprendentes surtidores, brotaba por los orificios circulares que tenían y que si nos encontrábamos en sus inmediaciones y soplaba aire hacia el interior suponía una ligera ducha de agua salada con el sabor lógico del salitre si llegaba a nuestros labios.

         Por el otro costado del Cargadero y al no ser socio del Club Marítimo, nuestras aventuras sólo consistían en colarnos en aquel trocito que existía entre ambos, en aquella playita, si se lo podía considerar como tal y no frecuentada nada más que por nosotros, de tierra ennegrecida y rojiza de la acumulación del mineral y de las grasas y otros desperdicios soltados por los grandes navíos que junto a ella atracaban, para coger raquíticos y veloces cangrejos y para dar la lata al guarda del Club, que con su presencia, voces y amenazas producía la desbandada de la osada pandilla, ya que nunca íbamos solos.

                                


    Sin embargo y a pesar de tantos alicientes, una de las cosas que más nos impresionaba era aquel, para nosotros que no pasábamos de ser unos pequeñajos, majestuoso puente que volaba sobre la carretera y que nos obligaba a pasar por debajo de él si la transitábamos. Ese puente de estructuras metálicas y mampostería que nos maravillaba; sobre todo, cuando estando en su cercanía y coincidiendo con el paso de la pesada locomotora y del casi incontable número de vagones cargados hasta el máximo, comprobábamos que se mantenía inmóvil como forzudo también de hierro ante tan colosal peso; lo que no evitaba que alguna vez pensaras de una manera fugaz que menuda se armaría si en su debilidad se rompiera al paso de tan extraordinario convoy. Siempre lo conocimos desde abajo o a lo sumo en sus perspectiva desde el monte de San Lorenzo. Desde arriba nunca lo cruzamos, no sólo por la prohibición expresa y material que existía, sino porque nos daba miedo.

                        
                ( ANTIGUO PUENTE DEL CARGADERO DE  MINERAL )  

        Aunque voy a Melilla con relativa frecuencia no he visitado estos lugares; no sé si seguirá envejecido aquel camino de hierro o si los raíles y traviesas del tren han sido arrancados, si seguirán o no en pie las ruinas de aquel pequeño fortín, para nosotros, y que seguro que no pasaría de ser un mero lugar de almacenamiento. Sé que con el desmonte de San Lorenzo se consiguió un solar para ubicar unas modernas instalaciones deportivas, concretamente un pabellón cubierto, muy interesantes para la ciudad y hasta me contaron que al Cargadero de mineral, con las reformas oportunas se le ha dado un variadísimo uso y que nada tiene que ver con lo que fue. Todo esto, me obliga a que en próxima visita a la ciudad de mis amores, Melilla, me vea en la obligación de hacer una escapada por ese entorno y compruebe cómo se encuentran estos rincones que tanto influyeron en mi niñez y que afloran con extrema facilidad del arcón de mis recuerdos.

VENTANA ABIERTA A LOS AMIGOS DE LOS TEBEOS


ENTREGA  Nº  266

Colección de Personajes de tebeos a través de una viñeta de los mismos, entre los números 122 al 127.

            Los Personajes que aparecen hoy son los que siguen:

            122.-   FACUNDO, DA LA VUELTA AL MUNDO, de  Jordi GOSSET i Rubio.
            123.-   MAC FISGHÓN,  detective de afición,  de Luis ALLUÉ.
            124.-   GANZÚO Y PESQUISÓN,  de Luis ENRICH Font.
            125.-   ROSCO BILL,  de Alejandro Salas Machuca   -   ALEX SALAS.
            126.-   FANTASMAS DE ALQUILER,  de Reginald Parlett   -   REG PARLETT.
            127.-   LOS SNIKS,  de los Hermanos FRESNO´S.

miércoles, 6 de mayo de 2026

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES


RAZÓN TRIGÉSIMO OCTAVA

38.-   Un Puente:  EL DEL CARGADERO DE MINERAL   ( II )


( LAS MINAS DEL RIF )

        Este cargadero en donde además de cargar aquellos barcos negros y rojos el mineral, servía de almacén para muchos miles de toneladas que permanentemente eran depositadas en él, por medio de los múltiples viajes que hacía aquel tren que nos cautivaba por igual, con sus innumerables vagones cargados hasta los topes, que hacía temblar el suelo próximo a los raíles por donde se deslizaban y con los que estábamos familiarizados; ya que el monte San Lorenzo, por donde transitaba el ferrocarril, en su última fase, antes de cruzar el puente voladizo de estructura metálica que le llevaba al cargadero propiamente dicho, era uno de los lugares más encantadores y buscados para nuestros juegos, especialmente, los que estaban relacionados con el oeste americano que veíamos en las películas.

        Los sonidos emitidos por la locomotora desde que entraba en la población, casi de forma permanente, y el fuerte traqueteo de los vagones sobre los raíles, eran avisos para que suspendiéramos momentáneamente los juegos si estábamos en el monte, esperando que aquel apareciera por el otro puente, el de la Gota de Leche, su posterior paso hacia el cargadero, para dedicarnos con todas las precauciones del mundo a una de las tareas más divertidas para nosotros, la de buscar entre los restos que se iban desprendiendo de los cargados vagones, trozos de dorada y brillante pirita; aquel mineral duro y pesado, de color amarillo metálico, que era una importante mena del hierro y que se convertía en nuestro tesoro: que guardábamos celosamente en cajas de cerillas o botes de penicilina a los que habíamos previamente quitado la chapita que rodeaba su boca y lavado porque era de un medicamento.

                               

            Como teníamos cogida la hora de algunos viajes de este tren del Rif, a veces jugábamos, como veíamos en las películas de indios y americanos, a poner nuestro oído sobre los raíles para escuchar el traqueteo característico de su caminar desde la lejanía y avisar con voz en grito a los compañeros de juego que ya se acercaba. Otras veces no se oía nada, pero para quedar bien, como experto auditor, se gritaba y daba la alarma y el tren no aparecía de ninguna de las maneras, descubriéndose inmediatamente su fallo o su mentira y recibiendo por ello improperios que pronto se olvidaban.

     Otro quehacer nuestro era el de poner chapas que eran tapas de botellas sobre el raíl para que el paso de tantos vehículos pesados las aplastaran y que luego las colocábamos, haciéndole un agujero en el centro, en uno de los extremos del cordel que servía para lanzar el trompo.

     Y un pasatiempo divertido y que se convertía en auténtica competición, era el de caminar por encima de los raíles, guardando el equilibrio y ver quién conseguían el tramo más largo; así como el recorrer a pasito corto pisando las traviesas de las vías y sin olvidarse de ninguna.

 


Aprovecho para recordar que en el montículo por donde pasaba el tren, en la ladera que daba a los bloques Orgaz y la plaza de toros, nos permitía extraerle el asperón con que fabricábamos con mucha paciencia, frotando y frotando contra otra superficie más dura, que podía ser el mismo suelo y ayudados con el agua o la misma saliva si faltaba ésta, los objetos más variados. Mientras que la otra ladera, la que daba a la calle Actor Tallaví y por consiguiente a la playa de San Lorenzo, sólo la usábamos por diferentes y estrechas bajadas para cortar camino en nuestros desplazamientos.

            El Fuerte que había en el monte de San Lorenzo, para nosotros siempre estuvo envuelto en misterios y nos despertaban tal miedo las historias que nos contaban que no nos atrevíamos a acercarnos al mismo. Hubo épocas en que algún destacamento de soldados vivió allí y entonces no nos producía tal pavor. Cuando se ausentaron y se fue deteriorando es cuando nuestra imaginación se desató y de verdad que se acrecentaron nuestros recelos hacia el lugar; que no encerraba más que la miseria y la degradación propia de cualquier edificio abandonado y en ruinas.

    
                                  ( Antiguo Fuerte del Cerro de San Lorenzo)

VENTANA ABIERTA A LOS AMIGOS DE LOS TEBEOS

 
ENTREGA  Nº  265

Colección de Personajes de tebeos a través de una viñeta de los mismos, entre los números 116 al 121.

            Los Personajes de hoy son:

            116.-   PURITA, AGENCIA MATRIMONIAL,  de José Luis Beltrán Coscojuelas  -  TRANT.
            117.-   PAULINO Y PERNALES, de los Hermanos FRESNO.
            118.-   DICK TURPIN, de Santiago Martín Salvador y del dibujante melillense José MORANTE Zarco.
            119.-   BARÓN, gato pardo y el mayordomo ABELARDO,  de Reginal Parlett   -   Reg PARLETT.
            120.-   PLUMITA,  de enrique CERDÁN Fuentes.
            121.-   CINCO AMIGUETES, de Jaume ROVIRA Freixa.           
 

martes, 5 de mayo de 2026

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES


RAZÓN TRIGÉSIMO OCTAVA

38.-   Un Puente:   EL DEL CARGADERO DEL MINERAL   ( 1 )

        38.- Un puente: EL DEL CARGADERO DEL MINERAL

     El Cargadero del mineral es sin lugar a dudas uno de los símbolos de nuestra ciudad moderna, principalmente por lo que supuso para el desarrollo comercial y económico de Melilla.


            Para nosotros, en aquellos años tan lejanos, el Cargadero y todo lo que con él estaba relacionado fue algo que siempre nos cautivó, fuente del desarrollo de nuestra imaginación y tanto sus accesos como sus proximidades se convirtieron en lugares fantásticos para nuestros juegos.


                Porque no sólo era el Cargadero, con mayúsculas, lo que nos atraía, avanzando como monumental y pétrea espada rojiza hacia el mar tranquilo del puerto; era aquel puente que volaba sobre la carretera en las cercanías del Puesto de Socorro de nuestra infancia, era el monte de San Lorenzo con el encanto de las vías que venían del mundo desconocido y fantástico del Rif, era el mágico y pesado tren que las surcaba y el mismísimo Fuerte envuelto siempre en historias inventadas; era la cercanía de la playa nuestra de igual nombre, con aquellos bloques casi apoyados en él, anclados en la arena, con sus múltiples recovecos ideales para juegos infantiles a su derecha, y en el otro costado el señero Club Marítimo y nuestra dársena pesquera, cuando servía de refugio y descanso a un importante número de embarcaciones que constituían en su laboreo una fuente de riqueza notable, derivada de la pesca, para nuestra ciudad.


            Lo que más nos atraía era la llegada de aquellos enormes barcos, esperando en principio en la entrada del puerto, porque otros llenaban mientras sus bodegas apoyando sus costados en el cargadero. Era todo un verdadero espectáculo verlos llegar, erguidos porque venían sin carga en sus entrañas, y por contraste, verlos partir con su línea de flotación anterior bien hundida en el agua, achaparrados y con navegar aparentemente más cansino cuando llenaban sus bodegas del mineral de hierro que venía del Rif. Ese ir y venir que marcaba el floreciente comercio de este preciado mineral que procedía del corazón de la zona norte de Marruecos y tenía como punto de partida para el mundo nuestro puerto, en definitiva Melilla.


VENTANA ABIERTA A LOS AMIGOS DE LOS TEBEOS


ENTREGA  Nº  264

Colección de Personajes de tebeos a través de una viñeta de los mismos, entre los números 110 al 115.


            Los Personajes que aparecen hoy son:

            110.-   PINKY, de Massimo MATTIOLI.
            111.-   TRANQUI Y TRONCO, de Joan MARCH i Zuriguel.
            112.-   TOTAL HERO,  de Jordi garcía SEMPERE.
            113.-   PABLITO Y SU ZOO, de Elena maría Soria Miranda   -   MARIEL MARTÍN.
            114.-   EL PEQUEÑO SPIROU, creado por Rob-Vel y dibujado por JANRY y GAZZOTTI.
            115.-   LOS CUENTOS DE LA ABUELITA,  de Juan Carlos EGUILLOR Uribarri.

lunes, 4 de mayo de 2026

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES


RAZÓN TRIGÉSIMO SÉPTIMA

37.-   Un falangista:   MANUEL CORBÍ ÁVILA   ( II )


            Coincidimos con él en muchas y variadas actividades de esta organización juvenil, que iban desde las reuniones periódicas que teníamos en la sede que existía en la planta baja del edificio de los Sindicatos, al final de la calle General Mola, nada más pasar el Hospital de la Cruz Roja, hasta los días vividos en las campamentos de Rostrogordo, en los que participamos primero como simples acampados y luego como mandos; desde las vigilias del 20 de noviembre montando guardia en la Cruz de los Caídos y participando en el montaje del pequeño campamento que para tal fin se levantaba en el paseo de la calle General Mola, delante de ella, hasta las manifestaciones realizadas delante de la Embajada de Inglaterra, cantando el “Gibraltar español”; desde los viajes a Andalucía y al resto de España con motivo de las competiciones deportivas, hasta la asistencia a Madrid, para aquellos encuentros multitudinarios del 1 de abril, Día de la Victoria, delante del Caudillo y que constituían evidentes muestras del gusto y las maneras de los fascismos; desde los desfiles por diferentes calles de la ciudad con motivo de distintas efemérides y celebraciones hasta el canto del “Cara al sol” con el brazo extendido y la mano abierta, otra prueba fascista, cientos de veces. Y todo ello, sin olvidar que compartíamos el mismo uniforme en los acontecimientos oficiales: aquella camisa azul con el pato ajedrezado en uno de los bolsillos y el yugo y las cinco flechas en el otro, con el pantalón que creo era beige o verde pistacho claro y corto, las medias blancas, las botas oscuras y la boina roja.


            Con el paso de los años, desaparecen las Falanges Juveniles, la democracia está a las puertas, porque así lo quiere el pueblo, y éstas son sustituidas por otra organización más de acorde con los nuevos tiempos, la OJE, que aunque no pierde muchos de los símbolos y maneras de la anterior, porque sigue en mano de los mismos hombres, tiene una mayor y mejor dedicación a aspectos culturales y deportivos que políticos.

 Aquella primitiva estructura organizativa, primero en escuadras, me parece que formadas por 6 ó 8 chicos, con su correspondiente jefe de escuadra y luego agrupadas en centurias, con sus jefes también y hasta portadoras de nombres de personas, hechos o lugares relacionados con la contienda nacional, desaparece. Aquellos periódicos de escuadras y de centurias, que se colgaban en los tablones de anuncios y murales que por su tamaño ocupaban las paredes con contenidos principalmente políticos, a pesar de los pocos años de sus autores, van dando paso a otros trabajos de contenidos más variados, hasta también desaparecer. Los chavales se acercan a la OJE, no ya por razones políticas, sino para satisfacer principalmente su ocupación del ocio, sobre todo en su relación con los juegos y deportes, con el aliciente de las instalaciones deportivas que se mejoran, se diversifican las competiciones y se puede viajar hasta la Península, con la mejora de albergues y campamentos, con la aparición de las Universidades de Verano, que concentran en edificios de las Universidades Laborales en tiempo vacacional a un importante número de chicos de toda España en torno al deporte.


            Y Manuel Corbí Ávila está presente en toda esta evolución como muchos de aquellos jefes y mandos y antes de que llegara su merecida jubilación en su paso a otros organismos de la nueva administración. En su caso y como Luciano Tejedor, eligió la Delegación Provincial de Cultura y allí lo encontrábamos cuando cumplíamos con una visita casi obligada a ella en nuestros regresos a la querida Melilla y por los motivos más variados.

            Él, como tantos otros, supo adaptarse bien a los nuevos aires y modos y de su pasado guardaría montones de recuerdos y hasta una cierta nostalgia de muchos de ellos; pero tampoco me lo figuro entre aquellos trasnochados que añoraban la vuelta a un pasado que presentó, sin ningún género de dudas, más sombras que luces.

VENTANA ABIERTA A LOS AMIGOS DE LOS TEBEOS


ENTREGA  Nº  264

Colección de personajes de tebeos a través de una viñeta de los mismos, entre los números 104 al 109.


            Los Personajes de hoy son los siguientes:

            104.-   PACHI.-   de Francisco Javier Rodríguez IDIGORAS.
            105.-   EUSTAQUIO FARIÑAS, de Carlos Puertas Cuevas con guiones de Luis Felix Díaz.
            106.-   TOBY,  de José ESCOBAR Saliente.
            107.-   QUINTIN LERROUX, de PABLO VELARDE Díaz-Pache.
            108.-   PUBLICIDAD OK,  de José María COLOMER Fonts.
            109.-   RADIO GARFIO, de Antonio NAVARRO Santalla.

domingo, 3 de mayo de 2026

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES


RAZÓN TRIGÉSIMO SÉPTIMA

37.-   Un falangista:   MANUEL CORBÍ  ÁVILA   ( I )


                              (El de traje negro. corbata fina y gafas de sol es Manuel Corbí)

        Ser falangista en nuestra ciudad no resultaba problemático, por las mismas circunstancias que rodearon a Melilla desde que se produce el inicio de la última guerra civil española. Hay que tener en cuenta que el conocido históricamente como Alzamiento Nacional se produce en nuestra ciudad el 17 de julio de 1936, un día anterior al de su iniciación en la Península y que se convertiría en la fecha oficial. Melilla es una ciudad eminentemente castrense y el ejército de aquí apuesta claramente por el bando Nacional, levantándose contra el orden establecido y legalmente obtenido con el respaldo popular. Que este orden lo estuviera haciendo bien o mal es otra cuestión. ¿Qué quiere decir lo anterior, que en nuestra ciudad, llegado el Alzamiento y comienzo de la guerra fratricida, no había muchos seguidores de lo que existía? Estoy convencido de que sí, pero en minoría y obligados a guardar silencio, a huir y como en todas partes, a esconderse si no querían exponerse a desaparecer para siempre.


            Son muchas las tropas que parten desde Melilla para participar de forma decisiva en la contienda, especialmente las fuerzas especiales. Son también muchos los melillenses que se alistan en la Bandera de Marruecos de los falangistas para tomar parte en la misma guerra civil y en el mismo bando que las anteriores. Hombres importantes en el devenir de la misma y en el triunfo de las fuerzas nacionales se han hecho por estas tierras del norte de África, en otras luchas contra los conocidos como el moro; aunque curiosamente luego no faltaran éstos en los diferentes frentes de la Península.

       Por todo ello y por otras razones que han analizado cronistas de uno y otro bando en abundancia, parece lógico que la Falange tuviera una normal aceptación en Melilla. Aunque también existen contradicciones importantes, como es el caso de producirse al inicio de la guerra civil su ilegalización, la detención de su fundador José Antonio Primo de Rivera y encarcelamiento en la cárcel Modelo de Madrid y su posterior traslado en 1936 a la de Alicante, donde fue fusilado en una fecha que luego sería curiosa, la del 20 de noviembre, sin que las fuerzas nacionales hicieran, con el general Franco a la cabeza, algo por evitarlo. Además de que entre los defensores del golpe de Estado del general Franco y los camisas azules seguidores del hijo de Primo de Rivera, que unen sus fuerzas contra un frente común, se producen notables desencuentros que existieron a los largo de todo el conflicto bélico y que se acentuaron en momentos determinados después del fin de la misma y a lo largo de toda la vida del Caudillo.


            Por razón de edad, el contacto que yo tuve con aquella organización fundada por José Antonio Primo de Rivera, tres años antes del comienzo de la guerra civil en el Teatro de la Comedia de Madrid, fue en su sección juvenil.

     En estas Falanges Juveniles de entonces, de clara estructura y maneras militaristas, nos encontramos con muchos mandos, entre los que recuerdo con un cierto afecto a Manuel Corbí Ávila, Oficial Instructor de los antiguos y profesor del Formación Política en el Instituto y otros centros oficiales de la localidad durante muchos años. Manolo Corbí, amigo de mis hermanos mayores, tenía también un cierto afecto hacia nosotros. Hombre delgado, moreno de piel y de buena estatura, con un bigote característico en su rostro, así como portador de gafas que permanentemente se las estaba colocando bien y de forma casi como si se tratara de un tic con el dedo índice de sus manos. Aparentemente serio, era sin embargo, afable en el trato con sus compañeros y alumnos; aunque en momentos concretos se le agriaba el carácter, asomaba su genio y era temible. Felizmente se le pasaba pronto y tengo que confesar que se trataba de más ruidos que nueces. Padre de familia numerosa y con una buena mujer como compañera, a la que también conocimos.