domingo, 10 de mayo de 2026
VENTANA ABIERTA A LOS AMIGOS DE LOS TEBEOS
BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES
Todo esto, en una ciudad tan eminentemente castrense
como la nuestra se veía hasta con absoluta normalidad, no despertando ni
siquiera envidias; era algo así como si todos estos privilegios y algunos más
fueran consustanciales al hecho militar y en especial al capítulo de jefes y
oficiales del Ejército.
No quiero tampoco generalizar, pues no dudo de la existencia de algunos que podían hacer un uso correcto de estas prebendas que se encontraban graciosamente por razón de su ser o profesión; pero sí señalar que era evidente la existencia de un elevado porcentaje que abusaba o no hacía un uso correcto de los mismos.
¿Qué se puede decir, por ejemplo, del hecho de que un compañero nuestro, él con sus quince años ya cumplidos, nosotros con algunos más, empezando los estudios de magisterio, tuviera un asistente que lo acompañara hasta la Escuela Normal, pasados los depósitos de la Shell, y llevándole incluso la cartera de los libros?
Los ejemplos resultan en muchas ocasiones más
ilustrativos que los múltiples razonamientos.
¿Cómo podía verse, por ejemplo, a una consorte de militar o a su hija, desplazándose por la ciudad para hacer sus compras en el coche con matrícula ET?
¿Qué podría decir un civil, cuando la playa que él tenía que usar, la de San Lorenzo, carecía de servicios adecuados, porque a lo mejor o peor, vaya usted a saber, el Ayuntamiento por entonces no contaba con los recursos suficientes para ello y tenía que atender otras urgencias, por ejemplo, y veía que la acotada Hípica, contaba con todos ellos y especialmente con los recursos humanos gratuitos para dicha entidad, pues eran atendidos por personal de tropa en su mayoría y que se podía suponer que para eso no habían venido a Melilla?, aunque muchos prefiriesen estar allí que cumpliendo con sus obligaciones militares reales.
Por supuesto que era mejor para ellos cuidar pequeños, arreglar un grifo, pintar un piso o llevar la cartera a un ya estudiante de magisterio que hacer guardias, la instrucción diaria y estar uniformado todo el día.
Pero mira por donde un 22 de abril de 1957 llega a nuestra ciudad como Comandante General un personaje en cierto modo muy controvertido y especial, tanto para el cuerpo militar como para la población civil de Melilla, don Ramón Gotarredona Prats, del que puede decirse, sin ningún género de dudas, que cambia en muchos aspectos la vida militar de la ciudad. Esa es mi sincera apreciación, que nada tiene que ver con que sea acertada o no, cuando sólo cuento con dieciocho años y pronto me voy a ver obligado a cumplir mi servicio militar.
En pocas ocasiones lo vi personalmente y sin embargo, me quedé con la impresión de un hombre alto, serio y de gesto duro y con grandes gafas. Supe que fue profesor de
sábado, 9 de mayo de 2026
VENTANA ABIERTA A LOS AMIGOS DE LOS TEBEOS
viernes, 8 de mayo de 2026
BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES
39. Un militar: DON RAMÓN GOTARREDONA PRATS
En principio tengo que confesar que en mi familia no hubo militares, lo que me va a permitir tratar este apartado sin ninguna posible influencia y con la objetividad, o por lo menos ese será mi intento, necesaria para que nadie se pueda incomodar; además desde la perspectiva de un joven que contaría entre dieciocho y veintidós años cuando el militar al que me voy a referir ocupó en nuestra ciudad el cargo importantísimo de Comandante General.
Existía en su ambiente una figura que aliviaba considerablemente a la familia militar, como era la del asistente, que servía por el uso y el abuso casi para todo; ya que niños pequeños y siguiendo fielmente con el significado del nombre que se le asignaba, eran asistidos por ellos. Encargándose éstos también de llevarlos y traerlos del colegio, de acompañarlos al parque y vigilarlos en sus juegos desde una tierna edad o incluso de estar con los pequeños en tanto que los padres cumplían con sus obligaciones sociales o de ocupación de su tiempo libre cada cual como le apeteciera.
VENTANA ABIERTA A LOS AMIGOS DE LOS TEBEOS
jueves, 7 de mayo de 2026
BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES
El Cargadero daba al principio de su costado
derecho, una vez salvada la calzada, con uno de los accesos a la playa que
concluía en unos bloques en la misma orilla del mar, que cuando venía el buen
tiempo visitábamos con frecuencia, sin que necesariamente tuviera que ser
verano. La parte anterior debió ser conformada con relleno de escombros, pues
presentaba una altura mayor a la de la superficie de arena fina. En ella había
también muchas conchas y crecían jaramagos y otras plantas silvestres por
doquier; presentando algunos tramos más regulares de tanto hollarlos nosotros
al darle patadas a la pelota y echar nuestros partidillos. Desde allí veíamos
los distintos departamentos del Cargadero, en donde los vagones al volcarse
lateralmente depositaban el mineral de hierro, formándose laderas de dicho
mineral que se podían ver desde el exterior, ya que estaban al aire libre.
Como señalaba antes, al final había una pequeña
playita, si se le podía llamar así por la existencia de fina arena y que ningún
bañista se atrevía a utilizar, con unos grandes bloques colocados
irregularmente, lo que nos permitía jugar entre ellos, escondernos, aparecer
por detrás de cualquiera de ellos y hasta capturar cangrejos. Lo de bañarnos
no, porque los restos de mineral que caían, la grasa de los barcos y los
objetos flotantes más insospechados que las mareas acumulaban en aquel rincón,
no nos invitaban a ello. Eso sí, mojarnos al corretear entre ellos, al salpicar
el agua que batía sobre los bloques, estaba garantizado; hasta tal punto que
terminábamos por quitarnos la ropa y quedarnos sólo en calzoncillos blancos y
algunos, los más atrevidos y desvergonzados que nunca faltaban, en cueros
vivos.
Llamativos también esos días en que el mar batía con algo mayor de fuerza contra los bloques y un chorro de agua, como sorprendentes surtidores, brotaba por los orificios circulares que tenían y que si nos encontrábamos en sus inmediaciones y soplaba aire hacia el interior suponía una ligera ducha de agua salada con el sabor lógico del salitre si llegaba a nuestros labios.
Por el otro costado del Cargadero y al no ser socio del Club Marítimo, nuestras aventuras sólo consistían en colarnos en aquel trocito que existía entre ambos, en aquella playita, si se lo podía considerar como tal y no frecuentada nada más que por nosotros, de tierra ennegrecida y rojiza de la acumulación del mineral y de las grasas y otros desperdicios soltados por los grandes navíos que junto a ella atracaban, para coger raquíticos y veloces cangrejos y para dar la lata al guarda del Club, que con su presencia, voces y amenazas producía la desbandada de la osada pandilla, ya que nunca íbamos solos.
( ANTIGUO PUENTE DEL CARGADERO DE MINERAL )
Aunque voy a Melilla con relativa frecuencia no he visitado estos lugares; no sé si seguirá envejecido aquel camino de hierro o si los raíles y traviesas del tren han sido arrancados, si seguirán o no en pie las ruinas de aquel pequeño fortín, para nosotros, y que seguro que no pasaría de ser un mero lugar de almacenamiento. Sé que con el desmonte de San Lorenzo se consiguió un solar para ubicar unas modernas instalaciones deportivas, concretamente un pabellón cubierto, muy interesantes para la ciudad y hasta me contaron que al Cargadero de mineral, con las reformas oportunas se le ha dado un variadísimo uso y que nada tiene que ver con lo que fue. Todo esto, me obliga a que en próxima visita a la ciudad de mis amores, Melilla, me vea en la obligación de hacer una escapada por ese entorno y compruebe cómo se encuentran estos rincones que tanto influyeron en mi niñez y que afloran con extrema facilidad del arcón de mis recuerdos.
VENTANA ABIERTA A LOS AMIGOS DE LOS TEBEOS
miércoles, 6 de mayo de 2026
BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES
Este cargadero en donde además de cargar aquellos
barcos negros y rojos el mineral, servía de almacén para muchos miles de
toneladas que permanentemente eran depositadas en él, por medio de los
múltiples viajes que hacía aquel tren que nos cautivaba por igual, con sus
innumerables vagones cargados hasta los topes, que hacía temblar el suelo
próximo a los raíles por donde se deslizaban y con los que estábamos
familiarizados; ya que el monte San Lorenzo, por donde transitaba el ferrocarril,
en su última fase, antes de cruzar el puente voladizo de estructura metálica
que le llevaba al cargadero propiamente dicho, era uno de los lugares más
encantadores y buscados para nuestros juegos, especialmente, los que estaban
relacionados con el oeste americano que veíamos en las películas.
Los sonidos emitidos por la locomotora desde que entraba en la población, casi de forma permanente, y el fuerte traqueteo de los vagones sobre los raíles, eran avisos para que suspendiéramos momentáneamente los juegos si estábamos en el monte, esperando que aquel apareciera por el otro puente, el de la Gota de Leche, su posterior paso hacia el cargadero, para dedicarnos con todas las precauciones del mundo a una de las tareas más divertidas para nosotros, la de buscar entre los restos que se iban desprendiendo de los cargados vagones, trozos de dorada y brillante pirita; aquel mineral duro y pesado, de color amarillo metálico, que era una importante mena del hierro y que se convertía en nuestro tesoro: que guardábamos celosamente en cajas de cerillas o botes de penicilina a los que habíamos previamente quitado la chapita que rodeaba su boca y lavado porque era de un medicamento.
Como teníamos cogida la hora de algunos viajes de este tren del Rif, a veces jugábamos, como veíamos en las películas de indios y americanos, a poner nuestro oído sobre los raíles para escuchar el traqueteo característico de su caminar desde la lejanía y avisar con voz en grito a los compañeros de juego que ya se acercaba. Otras veces no se oía nada, pero para quedar bien, como experto auditor, se gritaba y daba la alarma y el tren no aparecía de ninguna de las maneras, descubriéndose inmediatamente su fallo o su mentira y recibiendo por ello improperios que pronto se olvidaban.Otro quehacer nuestro era el de poner chapas que eran tapas de botellas sobre el raíl para que el paso de tantos vehículos pesados las aplastaran y que luego las colocábamos, haciéndole un agujero en el centro, en uno de los extremos del cordel que servía para lanzar el trompo.
Y un pasatiempo divertido y que se convertía en auténtica competición, era el de caminar por encima de los raíles, guardando el equilibrio y ver quién conseguían el tramo más largo; así como el recorrer a pasito corto pisando las traviesas de las vías y sin olvidarse de ninguna.
Aprovecho para recordar que en el montículo por
donde pasaba el tren, en la ladera que daba a los bloques Orgaz y la plaza de
toros, nos permitía extraerle el asperón con que fabricábamos con mucha
paciencia, frotando y frotando contra otra superficie más dura, que podía ser
el mismo suelo y ayudados con el agua o la misma saliva si faltaba ésta, los
objetos más variados. Mientras que la otra ladera, la que daba a la calle Actor
Tallaví y por consiguiente a la playa de San Lorenzo, sólo la usábamos por
diferentes y estrechas bajadas para cortar camino en nuestros desplazamientos.
El Fuerte que había en el monte de San Lorenzo, para nosotros siempre estuvo envuelto en misterios y nos despertaban tal miedo las historias que nos contaban que no nos atrevíamos a acercarnos al mismo. Hubo épocas en que algún destacamento de soldados vivió allí y entonces no nos producía tal pavor. Cuando se ausentaron y se fue deteriorando es cuando nuestra imaginación se desató y de verdad que se acrecentaron nuestros recelos hacia el lugar; que no encerraba más que la miseria y la degradación propia de cualquier edificio abandonado y en ruinas.
VENTANA ABIERTA A LOS AMIGOS DE LOS TEBEOS
martes, 5 de mayo de 2026
BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES
38.- Un puente: EL DEL CARGADERO DEL MINERAL
El Cargadero del mineral es sin lugar a dudas uno de los símbolos de nuestra ciudad moderna, principalmente por lo que supuso para el desarrollo comercial y económico de Melilla.
Para nosotros, en aquellos años tan lejanos, el Cargadero y todo lo que con él estaba relacionado fue algo que siempre nos cautivó, fuente del desarrollo de nuestra imaginación y tanto sus accesos como sus proximidades se convirtieron en lugares fantásticos para nuestros juegos.
Porque no sólo era el Cargadero, con mayúsculas, lo que nos atraía, avanzando como monumental y pétrea espada rojiza hacia el mar tranquilo del puerto; era aquel puente que volaba sobre la carretera en las cercanías del Puesto de Socorro de nuestra infancia, era el monte de San Lorenzo con el encanto de las vías que venían del mundo desconocido y fantástico del Rif, era el mágico y pesado tren que las surcaba y el mismísimo Fuerte envuelto siempre en historias inventadas; era la cercanía de la playa nuestra de igual nombre, con aquellos bloques casi apoyados en él, anclados en la arena, con sus múltiples recovecos ideales para juegos infantiles a su derecha, y en el otro costado el señero Club Marítimo y nuestra dársena pesquera, cuando servía de refugio y descanso a un importante número de embarcaciones que constituían en su laboreo una fuente de riqueza notable, derivada de la pesca, para nuestra ciudad.
Lo que más nos atraía era la llegada de aquellos enormes barcos, esperando en principio en la entrada del puerto, porque otros llenaban mientras sus bodegas apoyando sus costados en el cargadero. Era todo un verdadero espectáculo verlos llegar, erguidos porque venían sin carga en sus entrañas, y por contraste, verlos partir con su línea de flotación anterior bien hundida en el agua, achaparrados y con navegar aparentemente más cansino cuando llenaban sus bodegas del mineral de hierro que venía del Rif. Ese ir y venir que marcaba el floreciente comercio de este preciado mineral que procedía del corazón de la zona norte de Marruecos y tenía como punto de partida para el mundo nuestro puerto, en definitiva Melilla.
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lunes, 4 de mayo de 2026
BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES
Coincidimos con él en muchas y variadas actividades de esta organización juvenil, que iban desde las reuniones periódicas que teníamos en la sede que existía en la planta baja del edificio de los Sindicatos, al final de la calle General Mola, nada más pasar el Hospital de la Cruz Roja, hasta los días vividos en las campamentos de Rostrogordo, en los que participamos primero como simples acampados y luego como mandos; desde las vigilias del 20 de noviembre montando guardia en la Cruz de los Caídos y participando en el montaje del pequeño campamento que para tal fin se levantaba en el paseo de la calle General Mola, delante de ella, hasta las manifestaciones realizadas delante de la Embajada de Inglaterra, cantando el “Gibraltar español”; desde los viajes a Andalucía y al resto de España con motivo de las competiciones deportivas, hasta la asistencia a Madrid, para aquellos encuentros multitudinarios del 1 de abril, Día de la Victoria, delante del Caudillo y que constituían evidentes muestras del gusto y las maneras de los fascismos; desde los desfiles por diferentes calles de la ciudad con motivo de distintas efemérides y celebraciones hasta el canto del “Cara al sol” con el brazo extendido y la mano abierta, otra prueba fascista, cientos de veces. Y todo ello, sin olvidar que compartíamos el mismo uniforme en los acontecimientos oficiales: aquella camisa azul con el pato ajedrezado en uno de los bolsillos y el yugo y las cinco flechas en el otro, con el pantalón que creo era beige o verde pistacho claro y corto, las medias blancas, las botas oscuras y la boina roja.
Con el paso de los años, desaparecen las Falanges Juveniles, la democracia está a las puertas, porque así lo quiere el pueblo, y éstas son sustituidas por otra organización más de acorde con los nuevos tiempos, la OJE, que aunque no pierde muchos de los símbolos y maneras de la anterior, porque sigue en mano de los mismos hombres, tiene una mayor y mejor dedicación a aspectos culturales y deportivos que políticos.
Aquella primitiva estructura organizativa, primero
en escuadras, me parece que formadas por 6 ó 8 chicos, con su correspondiente
jefe de escuadra y luego agrupadas en centurias, con sus jefes también y hasta
portadoras de nombres de personas, hechos o lugares relacionados con la
contienda nacional, desaparece. Aquellos periódicos de escuadras y de
centurias, que se colgaban en los tablones de anuncios y murales que por su
tamaño ocupaban las paredes con contenidos principalmente políticos, a pesar de
los pocos años de sus autores, van dando paso a otros trabajos de contenidos
más variados, hasta también desaparecer. Los chavales se acercan a
Y Manuel Corbí Ávila está presente en toda esta evolución como muchos de aquellos jefes y mandos y antes de que llegara su merecida jubilación en su paso a otros organismos de la nueva administración. En su caso y como Luciano Tejedor, eligió
Él, como tantos otros, supo adaptarse bien a los nuevos aires y modos y de su pasado guardaría montones de recuerdos y hasta una cierta nostalgia de muchos de ellos; pero tampoco me lo figuro entre aquellos trasnochados que añoraban la vuelta a un pasado que presentó, sin ningún género de dudas, más sombras que luces.
VENTANA ABIERTA A LOS AMIGOS DE LOS TEBEOS
domingo, 3 de mayo de 2026
BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES
Ser falangista en nuestra ciudad no resultaba
problemático, por las mismas circunstancias que rodearon a Melilla desde que se
produce el inicio de la última guerra civil española. Hay que tener en cuenta
que el conocido históricamente como Alzamiento Nacional se produce en nuestra
ciudad el 17 de julio de 1936, un día anterior al de su iniciación en
Son muchas las tropas que parten desde Melilla para participar de forma decisiva en la contienda, especialmente las fuerzas especiales. Son también muchos los melillenses que se alistan en
Por todo ello y por otras razones que han analizado
cronistas de uno y otro bando en abundancia, parece lógico que la Falange
tuviera una normal aceptación en Melilla. Aunque también existen
contradicciones importantes, como es el caso de producirse al inicio de la
guerra civil su ilegalización, la detención de su fundador José Antonio Primo
de Rivera y encarcelamiento en la cárcel Modelo de Madrid y su posterior
traslado en
Por razón de edad, el contacto que yo tuve con aquella organización fundada por José Antonio Primo de Rivera, tres años antes del comienzo de la guerra civil en el Teatro de la Comedia de Madrid, fue en su sección juvenil.
En estas Falanges Juveniles de entonces, de clara estructura y maneras militaristas, nos encontramos con muchos mandos, entre los que recuerdo con un cierto afecto a Manuel Corbí Ávila, Oficial Instructor de los antiguos y profesor del Formación Política en el Instituto y otros centros oficiales de la localidad durante muchos años. Manolo Corbí, amigo de mis hermanos mayores, tenía también un cierto afecto hacia nosotros. Hombre delgado, moreno de piel y de buena estatura, con un bigote característico en su rostro, así como portador de gafas que permanentemente se las estaba colocando bien y de forma casi como si se tratara de un tic con el dedo índice de sus manos. Aparentemente serio, era sin embargo, afable en el trato con sus compañeros y alumnos; aunque en momentos concretos se le agriaba el carácter, asomaba su genio y era temible. Felizmente se le pasaba pronto y tengo que confesar que se trataba de más ruidos que nueces. Padre de familia numerosa y con una buena mujer como compañera, a la que también conocimos.
VENTANA ABIERTA A LOS AMIGOS DE LOS TEBEOS
sábado, 2 de mayo de 2026
BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES
Y volviendo a la subjetividad señalada anteriormente, de todos los edificios modernistas de nuestra ciudad hay uno por su singularidad, incluso por el atrevimiento de romper con la mayoría de las formas habituales de ellos, llamó siempre mi atención, el conocido como la Casa de los Cristales, situado en la esquina de las calles Prim y Abdelkader y que en la actualidad, igual que en nuestros tiempos, que no coincidió con el fin para el que fue construido, alberga viviendas y oficinas. También se encuentra en ella la sede social de la Agrupación Artística Tallaví, que fue fundada allá por los años sesenta y pico y que estuvo siempre íntimamente ligada, de ahí su nombre en reconocimiento al actor melillense José Tallaví Villalobos, a la actividad dramática. De tal manera ha sido importante la labor realizada por esta Asociación en torno a la dramatización, que en nuestra ciudad hablar de teatro en estos últimos años es hablar necesariamente de ella.
Desde pequeño me maravillaban aquellas fachadas llenas de cristales, que no las había visto en ningún otro edificio de la ciudad. Para un pequeño en su ignorancia, que sabía de la fragilidad de este material porque se le había roto alguna vez al caer al suelo algún objeto de vidrio que portaba en sus manos, que había presenciado como un simple pelotazo hacía añicos el cristal de una ventana, aquello de cubrir todo un edificio de unas cuatro plantas, sin contar el bajo, con cristales era demasiado atrevimiento, hasta una auténtica locura. Lo que no quitaba valor al mismo, sino todo lo contrario, que le resultaba una pasada, algo extraordinario. Aquel verde que reflejaban sus paredes exteriores era único y creo que en esto estaba la mayor grandeza de este edificio; que contaba también, tanto en su planta baja como en los últimos pisos muestras claras de un estilo neoárabe y que eran más evidentes en su portada principal y en los ventanales laterales.
Aquel notable edificio fue construido con un fin bien distinto al que hoy tiene. Se levantó para ser el Gran Hotel Reina Victoria y fue inaugurado a principios del siglo XX, cuando yo ni siquiera había nacido, en el año 1927. Siendo propietario del mismo, ya que fue el que aportó la inversión necesaria para su ejecución, el empresario don Ramón Gironella. Su construcción supuso una apuesta muy fuerte para Melilla en este sector, ya que contaba con ochenta habitaciones, número importantísimo para aquellos años en que nuestra ciudad empezaba a alcanzar un gran desarrollo gracias a un comercio floreciente. Habitaciones que contaban con cuartos de baño, cosa poco usual por entonces. Edificio que tenía ascensor, algo también sorprendente, que además presentaba la oferta de un gran restaurante y lo que ya era un auténtico lujo, hasta un bar americano.
Su servicio debía de ser exquisito, hasta tal punto que en aquellos primeros años de su funcionamiento ofrecía interpretes para los tres idiomas que se hablaban en la ciudad principalmente y en razón de los visitantes que llegaban: el español, el francés y el árabe. Y cuentan también que se ofrecía a sus usuarios un vehículo propiedad del hotel, para transportarlos desde el puerto, después de sus llegadas en el vapor que servía de correo desde la Península, hasta el hotel o desde éste al puerto cuando abandonaban nuestra ciudad.
Visitar Melilla con tiempo y no detenerse unos minutos para presenciar la Casa de los cristales, aunque sólo sea para gozar de su aspecto exterior, parece un posible pecado de ceguera, que si merece nuestro perdón es por aquello de que ellos se lo pierden.
VENTANA ABIERTA A LOS AMIGOS DE LOS TEBEOS
viernes, 1 de mayo de 2026
BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES
El visitante que llega a nuestra ciudad y pasea por
sus calles con la mirada puesta en las alturas, seguro que descubre más que los
residentes habituales los encantos urbanísticos de Melilla. ¿Por qué razón casi
siempre ocurre lo mismo en todas las ciudades y pueblos, que tienen que venir
los de fuera para descubrirnos las maravillas que tienen, por aquello será de
que nadie valora lo suyo?
Es curioso igualmente otro hecho que se da entre los mortales, que a veces no conocemos las bellezas artísticas de nuestro lugar nada más que de oídas o referencias y que tienen que venir amigos o familiares de fuera y nos vemos obligados a convertirnos en improvisados guías para mostrárselas, descubriéndolas al mismo tiempo que ellos; quedándote, además del regusto de descubrirlas de verdad, el disgusto de no haber gozado de ellas con anterioridad.
Claro que uno puede llegar a la simplicidad de considerar que lo bello es bello y que nadie queda libre del axioma, que equivaldría al tan popular de mi pueblo de adopción, que dice que siempre lo primero es lo primero y que para la mayoría no quiere decir absolutamente nada, Pero para ellos encierra toda una filosofía de vida y un comportamiento especial ante las situaciones que te presenta ésta.
Sin embargo, yo puedo decir que soy un enamorado del modernismo de nuestra Melilla, al igual que me encanta perderme por el pasado de mi Pueblo, por sus rincones repetidamente visitados y que cada día te descubren algo nuevo; entre otras cosas, porque nuestra imaginación no tiene límites y a mí me encanta ejercitarla. Soy de las personas que cuando me encuentro en mis viajes con muestras arquitectónicas que coinciden con las nuestras, como en uno de los últimos realizado a Palencia, para gozar del románico de su provincia y al descubrir en su capital, en su calle principal, edificios modernistas, me hacen volar a mi Melilla y me siento curiosamente orgulloso de ella; permitiéndome el hablar a los compañeros de viaje, que la desconocen, de sus maravillas y de los innumerables edificios de este estilo que salpican la parte nueva y moderna de nuestra ciudad.
Me agrada pasear y curiosear por entre tanto arte, mirar hacia las alturas o detenerme delante de las reproducciones de estos edificios, magníficamente plasmados en ediciones de libros últimamente impresos por las Instituciones melillenses.