Pero sin duda, de todos los payasos de nuestra
niñez, sobresalían dos: Pompof y Thedy. Este último, el clown auténtico, con su
rostro enharinado y vestido con rutilante traje con lentejuelas convertidas en
estrellitas al reflejar la luz, con su gorrito cónico y tratado siempre de
ilustrar, como listo que era, al augusto Pompof, vestido y pintado de modo
extravagante, con todos los complementos exageradamente grandes, como aquella
enorme flor de la enorme solapa, que cuando Thedy la iba a oler, por su
generosa invitación, le salía un chorrito de agua que le mojaba el rostro y que
por ello recibía una sonora bofetada. Con aquellos monumentales zapatones, que
a veces se inclinaba tanto, que aunque rompía su centro de gravedad, con el
oportuno truco, no se caía, ante la mirada atónita de todo el chavalerío. Nos
desternillábamos de risa con sus bromas, con sus golpes, con sus equivocaciones
y lógicamente siempre estábamos al lado de Pompof, que parecía el tonto, pero
que siempre salía airoso.
Con el paso de los años y en otras visitas a nuestra ciudad, venían con ellos otros miembros de la familia, que hacían de contraaugustos, a los que en términos circenses se les conocía como “trombos”, que se convertían en terceros o cuartos en discordia, que desbarataban todo lo que hacían sus compañeros, desconcertándolos y poniéndolos incluso en no pocas ocasiones en ridículo. Me parece recordar, que se llamaban Nabucodonosor y Nabucodonosorcito, con los que también lo pasábamos bomba y que vendrían a sustituir a los anteriores cuando se hicieron mayores. Y es que se formaban auténticas familias de payasos, que también lo eran en la realidad, como ocurre en la actualidad con Fofo, Miliki, Gaby, Fofito, Milikito, etc., que s convirtieron en los payasos de la Tele.
Luego terminaban interpretando musicalmente sus canciones y todos con nuestras palmas acompasadas les acompañábamos. Eran tan extraordinarios Pompof y Thedy que eran capaces de hacernos llorar de risa. Nos gustaban tanto que cuando nos preguntaban a veces qué nos gustaría ser de mayores, con respuestas aisladas y para todos los gustos de, por ejemplo, bombero, rico, saltamontes, futbolistas, médico o caballo, no faltaban los que querían ser payasos como Pompof y Thedy.