martes, 23 de junio de 2026

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES


RAZÓN QUINCUAGÉSIMA

50.-   Una familia numerosa:   LA DE LOS LINARES   

         El padre de Paco era de los hombres más altos y derechos que se veían por aquellos años, erguido siempre en su caminar y que no se quedaba a la zaga de la marcha de su mujer. Serio en su trabajo y en la calle o por lo menos así nos lo parecía a nosotros.

            No recuerdo cuántos hermanos tenía Paco, ya que el que compartía juegos con nosotros y pertenecía a nuestra pandilla era sólo él. Pero algunos más que nosotros, que éramos cinco, seguro; de lo contrario no nos hubiera llamado tanto la atención; era sin duda alguna la suya, la familia campeona en cuanto al número de chicos.

          Con todos mis respetos a su madre, con la que tuve alguna mayor relación y a la que siempre admiré, cuando salía con todos ellos, parecía una gallina con sus polluelos detrás y con el último, por supuesto, en brazos o en el carrito.


            Como todavía no habíamos ido a la mili, que considerábamos que estaba aún muy lejana en el tiempo o que incluso no pensábamos ni siquiera en ella, ni cómo se dormía en los cuarteles, puedo confesar que las primeras literas que vi de verdad, no en fotos ni en películas, fue en su casa. Luego cuando viajé en barco y sobre todo, cuando tuve que cumplir mi deber para con la patria, en algunas noches, pocas afortunadamente porque fui de los privilegiados, supe en mi propia carne lo que eran las literas y para lo que servían. Claro que, las de casa de los Linares, nada tenían que ver con aquellas otras de los barracones inmensos, ni con las del vapor-correo que nos acercaba y traía de Málaga.
                                   

          Independientemente de que tuvieran medios económicos suficientes para llevar adelante aquella familia numerosa, porque pertenecían a una clase media alta, nunca se vio en ella el derroche, ni tampoco se observaban lógicamente estrechuras en razón de ser tantos. Seguro que eran socios del Club Marítimo y de la Hípica y por qué no hasta de los Casinos Español y Militar. Pienso además que su madre era una extraordinaria mujer, que sabía administrar perfectamente los recursos que generaba su marido y se les veía otros ciertos, considerados por nosotros, lujos de los que otros no podíamos gozar.

     Volviendo al padre, José de Linares y Vivar, puedo señalar que era médico ginecólogo y especialista en enfermedades de la infancia; malagueño de nacimiento, hijo y padre de médicos, porque nuestro amigo Paco también lo fue, estudiando ambos en Granada. En el doctor Linares, que debió de ser estudiante extraordinario, se dio la paradoja de que una vez terminado sus estudios tuvo que estar un año sin ejercer su profesión por no tener la edad reglamentaria para ello. Posteriormente se hizo médico militar y cuando lo destinaron por ascender a la Península, como él deseaba ejercer la Medicina en Melilla, pidió la baja en el Ejército.

         Fue igualmente un hombre atraído por la política. Lo recuerdo perfectamente, no sólo por su altura y seriedad y por su paso firme y acelerado casi siempre, sino por aquellas permanentes gafas redondas que le acompañaban, por su rostro alargado con acusada frente y por la escasez de su cabello. Perteneció al partido de Acción Popular de Gil Robles y estuvo como profesional fuertemente ligado a la Asociación General de Caridad, siendo director de sus servicios clínicos y vocal de dicho patronato. Ejerció como concejal en el Ayuntamiento melillense y falleció allá por el año 1959, cuando nosotros cumplíamos la veintena de años. Como señalé antes, fue un médico muy popular y querido en nuestra Melilla. 

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