RAZÓN CUADRAGÉSIMO NOVENA
49.- Una película: ROBÍN DE LOS BOSQUES
Sin embargo, yo no quería
hablar de los protagonistas de tan variadas historias llevadas al cine, sino de
éstas. Claro que una película sin protagonistas era como eso que dicen los
cursis como un jardín sin flores.
De todos aquellos años en
que vimos muchísimo cine, porque poco más había, seguro que recordamos montones
de películas; otras las olvidaríamos para siempre, como ocurre con todas las
cuestiones de nuestra vida. Lo curioso era que nos gustaban de diferentes
estilos, entre otras cosas, porque todavía no teníamos muy definido nuestros
gustos, ni en esto ni en la mayoría de los asuntos. Sería difícil hacer una
numeración cronológica de ellas y más aún tratar de ordenarlas de menos a más
agrado o lo contrario; así que me voy a limitar a señalar a algunas de una
lista que completa se haría interminable y casi aburrida, usando además el
recurso de los saltos en el tiempo, no siguiendo ninguna línea de conexión
entre ellas, y refiriéndome a las mismas como hice antes, conforme vayan
aflorando en mi recuerdo y así hago al mismo tiempo un ejercicio de libertad y
siempre partiendo de que cuando éramos pequeños nos gustaban casi todas, pues
llegábamos a sentirnos atraídos hasta por lo que conocíamos como “trailers”,
que eran los avances de las películas que iban a estrenar próximamente, los
mismos anuncios de la
Agencia Eli, el NODO y de manera especial, por los cortos de
dibujos animados.

Y ya que hablo de este tipo
de cine, cómo nos encantaban las del genial Walt Disney, todas sin distinción.
Cuántas veces vimos Blancanieves y los siete enanitos, Pinocho, Bamby, Dumbo,
Fantasía, por citar algunas de sus obras maestras y que aún nos agrada
contemplarlas. Del Oeste americano recuerdo ahora: El álamo, Murieron con las
botas puestas, Kansas City ciudad sin ley, Billy el Niño, Jerónimo..., y de
pronto me vienen a la memoria dos filmes que recreaban el ambiente de la lejana
India, creo que se llamaban: Tres lanceros bengalíes y “Gun-Gan-Din”. Cómo no
recordar El halcón y la flecha, Ivanhoe, Los Caballeros de la Tabla Redonda, El
Rey Arturo, Las cruzadas..., o aquellas otras como: Los diez Mandamientos,
Sinuhé el egipcio, Espartaco, La caída del Imperio Romano, Ben-Hur... 

¡Cómo lo pasamos con West
side Story, con Cantando bajo la lluvia o Con faldas y a lo loco y Los
caballeros las prefieren rubias!
¡Qué miedo con Psicosis, El
conde Drácula o con Los crímenes del Museo de Cera! ¡Cuánto nos reíamos con el
Padrecito o Pepe de Cantinflas, con Mas madera que es la guerra de los hermanos
Marx!
¡Qué divertidas las
aventuras de Rintintín, de la mona Chita de Tarzán o con la Mula Francis, que
hablaba como nosotros!
¡Cuántos pateos en el suelo
de madera del gallinero con Los siete magníficos, con Los cuatro hermanos
Dalton o con Los tres Mosqueteros!
¡Qué cantidad de misterios
los vividos en aquella selva de Las minas del Rey Salomón o con aventuras tan
exóticas como las del mismo Fumanchú! 
Cómo olvidar El puente sobre
el río Kwai, Duelo al sol, Paralelo 38, El doctor Zivago, Los hermanos
Karamazof y El violinista sobre el tejado.
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