miércoles, 9 de enero de 2019

CON EL NUEVO AÑO, LA VIDA SIGUE.

Miércoles, 9 de enero de 2019.
A 133 días…

SÁBANAS PARA BABEO, PAÑUELOS PARA LÁGRIMAS Y SOBRA DE AGRADECIMIENTO PARA MI PUEBLO ADOPTIVO, EL VISO DEL ALCOR.

     El dicho: “Ser agradecido, por biennacido” me honra y, a la par y sin falsa modestia, me coloca en el parnaso de los elegidos dentro de este, para mí, querido y celebrado Alcor Visueño.
  
     Y todo lo anterior, por tener una nieta, Martina, brillante Estrella, y una corte destacada de acompañantes (damas y pajes) y una muy digna carroza, de una completa y singular Cabalgata de Reyes Magos, de un pueblo de la campiña sevillana. Fueron muchas las felicitaciones recibidas durante el recorrido de la misma, fueron muchas las sábanas ofrecidas para el “babeo” de abuelo satisfecho y orgulloso, fueron, no pocas, las furtivas lágrimas y los pañuelos de papel y de tela utilizados para ocultarlas, cuando las gafas de sol eran insuficientes para encubrirlas.

    Hasta aquí, en el fragor de lo vivido en directo, normalidad absoluta. La Cabalgata visueña crece por años, mejora notablemente, a pesar de la falta de colaboración, de parte de sectores de la población, anclados en pasados tiempos, en los que había que darle todo hecho y bien hecho, si era posible.

     Pasados algunos días de la celebrada Cabalgata, amigos y vecinos de la localidad, siguieron ofreciéndonos sábanas para “babeo” de abuelos y, los más modestos, menos exagerados, pañuelos para aliviar los furtivos “llantos” de alegría. Ante tanto interminable ofrecimiento de tejidos para limpiar el baboseo, no cabe otra cosa que realizar una seria reflexión. Si el diseñar una bonita carroza que los los hombres del Ateneo realizaron con maestría; Si en la familia contamos con una abuela,  Rosa, capaz de transformar telas en piezas artísticas y con  una querida mujer, Estela, de gusto refinado, capaz de encontrar en cualquier rincón de internet, los abalorios, el oropel, los adornos, las más exóticas telas, etc., etc.; si se cuenta con un grupo de madres dispuestas a sacar adelante el bonito proyecto infantil de convertir una carroza en un crisol de encantadoras damitas; si se cuenta con un reducido grupo de atractivos pajes mayores y menores y si a este conjunto se le suman importantes colaboradoras de la costura, no tenemos más remedio que reconocer que “la unión hace la fuerza” y que las sábanas, los pañuelos y las felicitaciones son parabienes a compartir por todos los que pusieron sueños, trabajos, ideas, dineros y fe en una especial carroza, de una especial Cabalgata, de un especial pueblo de Sevilla, El Viso del Alcor.

     Mi gratitud,  la de toda mi familia y la de muchos amigos, a los “felicitadores” y a los que siguen hablando y destacando a nuestra ESTRELLA, Martina, que con su luz, belleza y naturalidad  abrió e iluminó nuestra Cabalgata de 2019.
     

Lunes, 7 de enero de 2019.
A 135 días…

UN AÑO MÁS, A DESMONTAR LOS EXORNOS NAVIDEÑOS.
LA INESPERADA COMIDA EN CASA DE ANTONIO Y ANTONIA.

     Todos los santos tienen octava y todos los adornos navideños tienen desmontaje, una vez cerradas las Fiestas de la Navidad. Este año, sin saber por qué y sin motivo alguno, me costó trabajo adornar, como de costumbre, algunos rincones de nuestra casa. La insistencia de Rosa, mi mujer, me “obligo” a cumplir con la tradicional tarea.

     Comencé el trabajo “destructivo” con la retirada de los adornos de la escalera de caracol del salón. Primero fueron las ristras de bombillitas de colores, novedad de este año, colocadas alrededor de los barrotes de la escalera. Por costumbre me gusta comprobar el estado de la iluminación después de retirada ésta. Con menos cuidado fui recogiendo las tiras de espumillón de colores, algunos maltrechos y curtidos en miles de batallas que piden a grito, renovación. Les prometo cada año su sustitución y llegado el momento, incumplo la promesa.

     A la escalera le siguió la chimenea. Tarea menos pesada y retirada con prontitud de todos los adornos utilizados. Bombillitas acampanadas, pequeño nacimiento, hiperbólicamente  donado, hará cerca de un siglo por el ABC y sencillos adornos, entre los que destaca el ángel de paja regalado por la familia de Hermman hace algunos lustros.

     De la chimenea al árbol. Antiguo, desmontable en su esqueleto, al que tenemos cierto cariño. Fuera ristras de luces. Comprobación de las mismas. Retirada de los adornos, mayoritariamente pequeñas bolas plateadas; un diminuto niño Jesús, cuya cuna es la cáscara de una nuez. Cintas doradas y espumillon plateado.

     De aquí al Belén del arca. La recogida y guarda de las figuritas del Belén que unos días antes, con la estimable colaboración de mi nieto Clemen montamos de forma sencilla sobre el arca situada en el pasillo de la entrada en casa, me costó la propia vida. Envolver una por una, en plástico de burbujitas,  el centenar de figuras modernas y antiguas a las que le tengo cierta estimación, fue tarea agotadora. Lo que fue un trabajo meticuloso de embalaje, en sus primeros pasos, se convirtió, por los deseos de acabar pronto de una vez, en “chapucerilla”  labor. Me figuro que las figuras que padecieron estas desganas protectoras, no llegarán  nunca a quejarse del trato recibido.

     Unas horas de trabajo, en desmontaje y embalaje, que ya pesan, son suficientes para demandar y buscar el descanso que, de momento, no llega. Pues, sin pensarlo ni mucho, ni poco, nos vemos en el coche a la búsqueda del chalet de Antonio y Antonia.

    En el reestreno del nuevo horno, se hornean, sin prisas, un corderito y un costillar de cochino. Unos primeros aperitivos con sus correspondiente vinos o cervezas, hacen cuerpo para lo por venir que no es menudo. El tinto ecológico, sin aditivos peligrosos, fabricado por Antonio, gusta y cae bien entre el personal. Se nota su pureza, su origen y su suave sabor. La llegada del cordero en varios recipientes de barro ¡Cómo debe ser! Atrae al personal. Teo se anima a trocearlo y antes de que se enfríe, vuelan los platos cargados del esperado manjar, los dedos y algunos tenedores comienzan a trabajar y los dientes a masticar, ayudados por los jugos bucales. El cordero está en su punto y en su sazón y, como expertos, vamos dando cuenta de él. En el apetito, no hay distingo entre mujeres y hombres y los dedos se rechupetean con el mismo estilo y gozo. En estas ocasiones, el tenedor es relegado a un  segundo plano, si el cordero está bien troceado.

     No faltaron  los dulces, los roscones de Reyes y las copitas del momento. Y cometería una grave ofensa, si me saltara los cantes, a capela, de Carmeli López, dedicados a Paloma San Basilio, muy celebrados por todos los presentes.

     La tarde corre. La noche se nos echa encima. El frío despierta de su letargo y da señales de maligna “frescura”. Algunos, por lejanía, se marchan alegres y satisfechos y quedamos, al calor de la chimenea, los “valientes”. En amena charla, sobrados de risas, en ocasiones, risotadas, acompañados de “Gimmais”, nos sumimos en cierto “acaramelamiento” alcohólico familiar digno de ser alabado.

     Todo tiene un  fin y los momentos vividos no podían ser menos. Con prisas y abrigaditos nos despedimos, damos la gracias a los anfitriones y cada mochuelo a su nido.

domingo, 6 de enero de 2019

CABALGATA DE REYES MAGOS DE EL VISO DEL ALCOR


Domingo, 5 de enero de 2019.
A 137 días…

EN EL CALENDARIO FAMILIAR, PRIMER EVENTO IMPORTANTE DEL AÑO 2019.
UNA PRECIOSA ESTRELLA NOS HA SIDO REGALADA.

     Con la misma alegría, felicidad, regocijo, júbilo y gozo con que comenzamos el 2019, en la celebración de la Fiesta de la Epifanía, nos gustaría acabar el recién nacido año.

    Una preciosa Estrella nos ha sido regalada. Lo anterior no es fruto de la pasión incontrolada, ni del obligado “babeo”, ni de la ceguera, ni del “chocheo” propios del abuelo que suscribe este apasionado comentario, fruto de las experiencias propias vividas en un especial día, en el que los pueblos y ciudades sacan a sus calles los mejores proyectos de Cabalgatas de Reyes. Soy aficionado a mirar al cielo, a contemplar el maravilloso espectáculo de una noche estrellada, a avistar las millonarias luminarias que los cielos imprimen  en su piel de misterioso universo. Hoy, gracias a no sé quién y a no sé qué, descubrí una nueva estrella, brillante en su estar, radiante en su compostura, esplendorosa en su fineza, elegante en su naturalidad, esplendente en su elegancia y… , sin poderlo evitar, me vi arrastrado al fango de la subjetividad y de la pobre hipérbole, por lo que pido perdón al lector.

    Esa descubierta Estrella, regalo sin precio, es y seguirá siendo, mi querida nieta MARTINA. Lo publico sin rubor, sin empacho, sin sonrojo,  lo lanzo a los espacios más cercanos para reconocer mi suerte, la  fortuna de recibir tan entrañable regalo.

    Hubo que madrugar para no perderse nada. Viví de cerca la formación del mini cortejo de la Estrella y la llegada de todos sus componentes. Las damas perfectamente vestidas (Felicidades a los diseñadores y ejecutores de los vestidos y a los electores de los accesorios) Los pajes no tuvieron que envidiar nada a las damitas. Originales sus vestimentas y sus complementos. La aparición de la Estrella ocasionó un profundo ¡Ooooh!, de justa admiración y algunas inoportunas lágrimas de la protagonista que hacían  peligrar su maquillaje. A la hora fijada, el mini cortejo de la Estrella inició su marcha hacia la Plaza de la Recovera, lugar de reunión y punto de partida de todos los participantes, antes de marchar hacia la Parroquia.

    Poco a poco fueron llegando, con similares ruidos, cantos, vocerío y manifiesta alegría, los diferentes mini cortejos. Con puntualidad, la Cabalgata, a pie, inició la marcha por la calle Corredera en dirección a la Iglesia. La Estrella abría el Cortejo, le seguía la Reina, El Cartero Real y los Reyes Melchor, Gaspar y Baltasar. A destacar el gentío, el buen ambiente, la animación y la magnífica mañana que permitieron el mayor lucimiento de la comitiva.

     Por primera vez, las campanas de la Parroquia sonaron en los aires visueños, al llegar la Comitiva  y a la salida de la misma.  El acto religioso se celebró según lo previsto. Llegada y acomodo de los protagonistas del día, salutación del Vicario, villancicos del coro, Ofrendas y Lecturas de los Reyes, obsequios al Niño Dios, Palabras del Sacerdote, lectura del Evangelio, rezo del Padre Nuestro, más villancicos y cierre con el himno de la Patrona.

     Como viene siendo tradicional, emotivo acto de entrega de obsequios a los mayores del Centro San Pedro Nolasco. Reconocimiento más que justificado a los residentes en ella.

     Perfectamente organizado, los cuatro autobuses de la “Empresa Capitán” recogían a la mayoría de la Comitiva Real, en la Plaza de la Recovera y los trasladaban al “Salón Pitirri”, donde se celebró la tradicional  Comida de Hermandad de todos los Participantes. (Felicitaciones a la Empresa Capitán por la cesión gratuita de sus autobuses y a Juan “Pitirri” por organizar la citada Comida de Hermandad)

     De nuevo a los autobuses y traslado a Poliviso, para la acomodación del personal en las respectivas Carrozas.

    Salida a la hora prevista y primeras incidencias, solucionadas sobre la marcha con eficacia y profesionalidad (Pinchazos y cambios de generadores) Nunca, en mis muchos años de ateneísta organizador de la Cabalgata visueña, había visto tanta gente en las calles, tanta animación, tantas caras de visitantes no residentes en la localidad. Llama la atención como las personas, por años, van avanzando carretera adelante, para encontrarse cuanto antes con el Cortejo en su comienzo y, sobre todo, la existencia de puntos donde las aglomeraciones son exageradas en lo referente a espectadores.

     Las firmas de los protagonistas principales de la noche de la Ilusión, en el  Libro del Ateneo, en el Ayuntamiento, sirven de cierre y colofón a una jornada que pone fin a las Fiestas Navideñas.

     El día fue largo, repleto de emociones (incontroladas en muchos momentos) acompañado de contenidas y desbordadas lágrimas, premios y cansancio compartidos, risas, gritos, peticiones, cantos, música, saltos, regalos, sacos llenos de generosidad, luminosidad, caras felices, algún que otro empujón y todo lo que encierra una Cabalgata, como la de El Viso que, a pulso y con mucho esfuerzo, se ha ganado el “título” de EXCELENTE y un primerísimo puesto en el escalafón de las mejores de la provincia.

jueves, 3 de enero de 2019

CINCO Y UN VILLANCICO


Jueves, 3 de enero de 2019.
A 140 días…


VILLANCICO DE CERCANÍA















Ya vienen los Reyes, madre,
a lomos de albos camellos,
los guía la más brillante
de las estrellas del cielo,
ya vienen los Reyes, madre,
preparad un buen puchero,
para los Magos de Oriente y…
paja para sus camellos.

Ya vienen los Reyes, madres,
dale con fuerza al pandero,
rómpelo, si hace falta,
que aquí tengo muchos nuevos.

La estrella se ha detenido,
sobre un establo bien viejo,
y  los Reyes se han bajado
de sus vistosos camellos,
para darle al Niño Dios,
oro, mirra e incienso,
regalos que han encontrado
en los confines del cielo.

Ya vienen los Reyes, madre,
dale con fuerza al pandero,
rómpelo, si hace falta,
que aquí tengo muchos nuevos.

El niño al ver a los Reyes,
carita de ángel ha puesto,
la Virgen mira a José
y José llora en silencio,
lagrimitas de Belén,
lágrimas del carpintero,
derramadas sobre el Niño.
Rey de la Tierra y los Cielos.

Ya vienen los Reyes, madre,
dale con fuerza al pandero,
rómpelo, si hace falta,
que aquí tengo muchos nuevos.



Miércoles, 2 de enero de 2019.

A 141 días…                               

CON GUSTO, PERO PESAN.

















     Cinco, con una vitalidad de 50, pesan y nos ocupan desde bien temprano hasta la incontrolada y desconocida hora de ir a la cama. Cualquier hora les parece pronta para acabar la jornada y buscar el descanso necesario.

     No es una queja, es el reconocimiento a que, cinco nietos juntos, con cinco diferentes comportamientos, con cinco talegos de diferenciados caprichos, con cinco ideas diferentes en cada momento, con 5 ganas y desganas de todo y de nada, pesan por muy bien que los abuelos estemos, por muy buenos deseos de tenerlos cerca y juntos, por  muy buenos propósitos de hacerlos felices. Los años pasan y pesan y ante tal regimiento, ante tan vitalista mesnada, los abuelos padecemos el sindrome de “Ya no estamos para estos trotes”. Aunque, al final de la larga jornada, sobre la cama, rumiando los quehaceres padecidos, se nos escapan sonrisas de gratitud, de manifiesta “valentía” y de no perdidas las ganas de repetir la experiencia. Con el tiempo, esta pequeña soldadesca, recordará los días y , sobre todo, las noches que durmieron en las camas de sus padres, que fueron afortunados por ser dueños de las habitaciones donde se fraguaron muchos de los sueños de sus progenitores.

     Al final de la película familiar, mientras los padres descansa temporalmente de hijos, los abuelos, satisfechos y cansados,  damos gracias a quien corresponda por permitirnos gozar y padecer estos ruidosos y, a la vez, hermosos encuentros.

     Sirva de ilustrador ejemplo los detalles de una jornada de los abuelos al mando de esta tropa de 5 “aguerridos soldados”. Planteamiento de la comida. Puré de verduras al estilo de la abuela, filetes de pechuga empanados, jamoncito del bueno, frutas y yogures. Mientras la abuela limpia y ordena la casa, el abuelo, experto en “mandados”, compra las berenjenas, los calabacines, la calabaza, los puerros y demás verduras del puré, los filetes para empanar, las frutas y los yogures. Como destacado pinche de cocina, ahora toca pelar y trocear las verduras, tarea que me ocupará más de una horita. En este tiempo van llegando los “invitados”. Efusivos abrazos y besos y, sin perder tiempo, a tomar posesión del “soberao”, amplio espacio de juego, situado en la primera planta. La comida transcurre sin novedad. Buen apetito, ocurrencias, adivinanzas, chistes (Casi todos repetidos) y alguna que otra mancha o derrame de algún líquido. Mientras los abuelos recogemos, los nietos a sus juegos, a la tele, a la table, a los móviles y demás inventos modernos. Un rato al parque, antes de que se vaya el sol. Vuelta a casa y partida de carta. El juego elegido, “el cinquillo”. Merienda y, de nuevo, a  los entretenimientos colectivos. Cena y lucha por alejar la hora de la cama.

     Conseguido acomodar, con no pocos  esfuerzos, a cada uno en su cama, la abuela los acompaña hasta que, poco a poco, van cayendo en los brazos de Morfeo y, si es posible, hasta un tarde despertar que nos permita, a los abuelos, reponernos de  la pasada jornada.  
   

martes, 1 de enero de 2019

BIENVENIDO 2019


Martes, 1 de enero de 2019.
A 142 día…



Y SE NOS ABRIERON LAS PUERTAS DEL 2019, AÑO DE GRANDES EXPECTATIVAS Y EVENTOS A CELEBRAR.

     Si alcanzar un nuevo año, es gratificante estímulo a tener en cuenta, y celebrarlo como principio de un año repleto de ansiados e importantes eventos familiares, nos obliga a dar gracias al desconocido repartidor de la felicidad.

    Si todos los años vienen cargados de incertidumbres y de esperanzadores sueños. Si todos los años aparecen inmaculados y vacíos, a rellenar con nuestros haceres cotidianos, este dos mil diecinueve (con todas sus letras) se asoma vestido de gala, enlistado como Dios manda, repleto de irrenunciables celebraciones, dispuesto a convertirnos en escogido grupo. Estas afirmaciones positivistas, por otro lado, nos proporcionan recelos, miedos, temores de roturas de lo programado. Sólo nos queda, blindados con un bienhechor  optimismo, dejar correr días y aconteceres y sacarle el mayor partido a nuestras oportunidades festivas.

     Ya, en el diecinueve,  ha comenzado la cuenta atrás de lo que nos “espera” en el mismo: eventos de todo tipo, sonados cumpleaños, nacimientos, bodas, primeras comuniones, y un sinfín de menudencias festivas intercaladas entre ellos, que nos tendrán ocupados, prácticamente, casi todo el año. El Gran Dios o los responsables de que se cumplan nuestros deseos, quieran que lo programado llegue a feliz término, que lo esperado llegue a seguro puerto, que lo proyectado se convierta en realidad y que desaparezcan, por lo que queda del año recién estrenado, los farios, los gafes, enemigos inoportunos de los “SUEÑOS” y sus celebraciones.

      De todos estos acontecimientos, como “escribano y patriarca mayor del reino familiar”, daré buena cuenta y completa información de los mismos, para cumplir vieja promesa y muy especial compromiso.

     ¡Bienvenido 2019!

lunes, 31 de diciembre de 2018

ESTAMOS DE DESPEDIDA

Lunes, 31 de diciembre de 2018,
A 143 días…

¡ADIOS DIECIOCHO, ADIOS!
DÍA DE SAN SILVESTRE I.










    El pobre San Silvestre I, Papa 33 de la Iglesia Católica, tuvo que esperar la llegada del siglo XX para, popularmente, ser conocido a través de los muchos cross que se celebran la última noche del año, en especial el del barrio madrileño de Vallecas. Ni el Concilio de Nicea por él propiciado, ni el ser el primer Papa que hizo uso de la Tiara Papal, ni su largo y tranquilo papado, fueron suficientes para reconocerlo y distinguirlo. Fueron los populares marathones los que lo auparon a los altares deportivos. Entre ellos el ya citado de Vallecas y su máximo competidor, el de Nueva York.

      Quemar, corriendo, las muchas toxinas ganadas en las Fiestas Navideñas, es un buen camino, aunque no es bueno pasarse, teniendo en cuenta que, 42 y un piquito de kilómetros, es difícil tarea, incluso para los más preparados.

     Son muchos los motivos, los impulsos que llevan a miles de personas a demostrar su categoría pedestre, como corredores de fondo. Algunos de ellos equivocados y como diría nuestro querido amigo Eugenio, el de “facedebuck” (facebook),   que: “Correr por nada, sin saber por qué y sin necesidad, es cosa de tontos”.

     Para concluir este retazo lunero (de último lunes del año) desearles a todos los familiares, amigos, conocidos y desconocidos, un feliz THE END de año y unos primeros pasos, igual de felices, en el próximo 2019.

     ¡ADIOS DIECIOCHO, ADIOS!

domingo, 30 de diciembre de 2018

UNA PANDERETA SUENA...

Domingo, 30 de diciembre de 2018.
A 144 días…

A PANDERETAZO LIMPIO.



    Pocos, serán los españoles que desconozcan lo que es una pandereta. Según el diccionario la pandereta es un pandero pequeño, es un instrumento de percusión formado por un círculo de piel pegado a un aro con cascabeles o sonajas. Descrita la pandereta pasamos al panderatazo, que es otro cantar.

     Los antiespañoles, casi siempre originarios o procedentes de los “antitodo”, cargados la mayoría de las veces de mala uva, tratan de denigrar a nuestra querida España (la única que tenemos) añadiéndole  el termino pandereta, dejando a la pobre como la “España de pandereta” y… de otras muchas cosas “peyorativas”. Desconocen, los pobres que sus “paderetadas” (dichos sin asunto, sin sustancia, tonterías o estupideces) no conducen a nada o, por lo menos, no sirven a sus propósitos de eliminar costumbres y tradiciones no dañinas para los hispanos.

     Si el uso del término pandereta se utiliza para mancillar o denigrar, pobres tunos, pobre folklore español, pobres villancicos navideños, condenados a la hoguera de los sinsentidos. Preguntas al canto ¿Os imagináis una tuna sin la figura del tuno de la pandereta? ¿Os imagináis a la Inmaculada privada de las tunas en las vísperas de su día? ¿Os imagináis el rico folklore español despojado de este instrumento? ¿Os imagináis una Navidad sin panderetas? No puedo pensar en ello y, mucho menos, permanecer pasivo ante tanto agravio. Así que, sin violencia, desenfundaría enrabietado mi pandereta y a panderetazo limpio me enfrentaría a estos “mangurrinos” antitodo.

sábado, 29 de diciembre de 2018

A LAS PUERTAS DE UN NUEVO AÑO

Sábado, 29 de diciembre de 2018.
A 145 días…



LOS ÚLTIMOS DEL DIECIOCHO.

     El 29, el 30 y el 31 de diciembre pasarán a la historia como los últimos días del año 2018. Nada, ni nadie podrá quitarle el “sambenito” de postreros del año en curso.

     El sábado, 29 de diciembre, verá con tristeza como la llama vital del 2018, comienza a parpadear en señal de próxima apagada; el domingo, 30 del mes último del corriente año, mirará con envidia al lunes, 31 de diciembre, por haberle robado, por un solo día, el honor de cerrar el año y despedirlo con los honores de gran día.

     Los días 29, 30 y 31 de diciembre, nos llegarán , como los de “Filipina”, cargaditos de tristezas y de añoranzas y, al tiempo, como los de la “Esperanza”, repleto de buenas nuevas y de sueños a pronto estrenar.

     Cada uno de estos tres rezagados días del dieciocho, conserva sus particulares atributos. El 29, se presentará como póstumo domingo del año, como día calmo, tranquilo y fiel acompañante de su compañero de viaje el 30. Éste, el lunes 30, nos vacilará con su título de penúltimo día del año ¡Qué no es poca cosa! Y ayudará en lo que pueda a su pariente el 31. Y éste, gran señor del 18, ocupado en preparativos campaneros, en  conseguir uvas, ni grandes ni pequeñas, en ser el más puntual, donde los segundos, los “cuartos”, las campanadas, no pueden fallar, terminará agotado para siempre, dejándonos sólo, locos ruidos, grandes silencios y muchas dudas por venir.

     A sabiendas  de las bondades y de la grandeza de estos especiales días, no me cambiaría por ninguno de ellos. Aborrezco ser último, me pone malo desaparecer para siempre, no me gustan las despedidas y, sobre todo, no me gusta vivir pendiente de calendarios, días, fechas y otras inservibles ataduras.

     Hasta siempre y hasta nunca, 29, 30 y 31 de diciembre del 2018. Sed felices, allá donde os encontréis.

viernes, 28 de diciembre de 2018

¡INOCENTE!


Viernes, 28 de diciembre de 2018.
A 146 días…


¡INOCENTE, INOCENTE!



     En una larga vida, a pesar de creerla y considerarla de suma brevedad, cuántos muñecos inocentes, de papel, habremos soportados sobre nuestras traseras espaldas; cuánto de “pardillo inocente” hemos sufrido a lo largo y ancho de nuestro periplo vital; cuanta risa inocente hemos soportado a pesar de nuestra armadura de “ingenuo barato”, y cuántos cuantos se quedaron en intentos fallidos, en bromas no consumadas, en guasa fracasada. Por todo ello, la dureza, la costra creada en torno y contra de la inocentada, facilona o bien trabajada, es tan grande, es tan resistente que, en cualquier instante, nos convierten en fácil sujeto receptor de la mayor de las bromas.

    El pobre Herodes, de bromista nada, nunca imaginó que al consumar su macabra fechoría de acabar con los santos inocentes de Belén y sus alrededores, terminaría reciclado en “patrón despreciable” de las inocentadas actuales, de mejor o peor gusto. ¡Valiente pájaro asesino el tal Herodes I!

   Y el calendario nos regaló un día de diciembre, el 28, para salirnos del tiesto, para gastar pequeñas y grandes bromas a los otros, a los demás, avisados y despiertos, como nosotros,   para no caer en las redes de los listillos de turno. Y entre bromas y bromas se nos escapan los más grandes sarcasmos del día a día.

     ¡Feliz día de los Santos Inocentes, inocentes!





jueves, 27 de diciembre de 2018

VERSOS

Jueves, 27 de diciembre de 2018.
A 147 días…



VERSOS DE RELAX

El silencio se ha dormido
sobre las olas del mar
y los tiempos buscan tiempo
para gozar del relax,
de aquel que siempre añoramos,
en los sueños de cristal,
en los toneles de roble,
en la tierra sin labrar,
en la dudas y tinieblas
del cálido más allá.

Se me rompieron los cantos,
al punto de despertar,
buscando paz y sosiego,
sembrando sosiego y paz,
allá, donde duerme el aire
y su corte celestial,
allá, donde canta el ave,
las nanas de más allá.

Y entre los gratos silencios
y las nanas de cristal,
encontré grato descanso,
sosiego, paz y relax,
manjares  de grandes horas,
acabados de hornear,
en la fragua de los tiempos,
de los versos y el cantar.

miércoles, 26 de diciembre de 2018

Con retraso


25 DE DICIEMBRE DE 2018.
A 149 días…   

UN BREVE CUENTO DE NAVIDAD Y UNA MUY BUENA CELEBRACIÓN..

     Abrí el ordenador como otro día cualquiera, sin mirar hora y sin ideas de lo que se me iba a ocurrir plasmar en él, como obligado relato del día.

     Sin darme cuenta, se me coló la fecha de 25 de diciembre con letras mayúsculas y cuando me disponía a modificar su rango, pensé que la fecha, por mérito propio, por ser día de grande celebración, merecía aparecer hoy con letras grandes e incluso en negrilla.

      Lo demás ocurrió porque tenía que ocurrir. Una gitana joven, pobre, mal vestida, desconocida, pero bastante agraciada de físico, salía del zaguán de casa, al tiempo que yo llegaba de hacer los correspondientes “mandaos” del día, portando ésta una bolsa y dando  muestra de gratitud. Como efectivo reclamo de pedigüeña, le acompañaban dos jovencitas niñas, que debían ser mellizas, por su parecido físico y su igual estatura. Ambas vestidas pobremente, delgadas y expresiones de pasar auténtica hambre.

     Con deleite reflejado en sus rostros infantiles sacaron a dúo, de la bolsa que portaba su madre, con manifiesta y clara habilidad, unas rebanadas de pan bimbo y, sin mediar tiempo, rebuscaron en la misma bolsa para encontrar el “manjar”, por si lo hubiera, que habrían de untar en los cuadrados panes. Una tarrina de “nocilla”   apareció en las manos de una de las pequeñas, cuyos bonitos ojos aumentaron de tamaño, mostrando su estirpe calé. Temblorosas, ambas, se disputaron el abrir del bote. Una vez conseguido su apertura, se miraron e inevitablemente, sin hablar, sin emitir una sola palabra, con la mirada, se preguntaron, con qué untar el achocolatado producto. La madre, despierta como la hambre padecida, invitó a las pequeñas a que volvieran a la generosa casa a pedir un utensilio que le permitiera embadurnar los panes con la nocilla. Se resistieron, en principio, pero, inteligentes como la necesidad padecida, se plegaron a ésta y pidieron, a dúo, desde el zaguán y con ciertos buenos modales una “herramienta” que les permitiera preparar el ansiado “bocata”. Hoy, tiempo dominado por el plástico, es fácil encontrar tales útiles en las casas. Un par de cuchillos y unas pocas de cucharas de plásticos   recibieron de los dueños de la casa, acompañados de varios mantecados, premio añadido e inesperado. La carrera hacia el lugar donde se encontraba la madre, bien pudo ser de record. Ésta, sin dirigirse a nadie visible, volvió a dar las gracias y se puso a la tarea de preparar los bocadillos de bimbo y nocilla, incluido el suyo, que también tenía derecho a calmar su apetito mañanero.

     Imposible saber cómo se les dio el día; imposible conocer la generosidad de los demandados; imposible saber y conocer la verdadera situación del trío de pedigüeñas. Ante tanto imposible de adivinar lo mejor es cerrar página y volver a la realidad cercana.

    La realidad nuestra de este gran día fue la Comida de Navidad, cada vez más numerosa, más animada y más “derrochona” en comida, bebidas y caprichos culinarios.

     Mayores, 21 y menores, 11. De comida y bebida, mejor no hablar. No se cómo los cuerpos pueden aguantar tanta y tan variada “ingerencia alimenticia”. A destacar, a lo largo de la misma, el “Amigo invisible” y el consolidado Pregón Navideño. En esto último, muy buena la presentación de la pregonera, realizada por Clemente Junior, emulando con un muy buen decir a su padre. Presentación amena, bien estructurada, simpática, profunda y emotiva. El Pregón, a cargo de Elena, nos sorprendió por su originalidad afectiva, por haberlo realizado con Emma a cuestas, con esporádicas intervenciones no programadas y contando con la colaboración, en inglés, de todos los sobrinos. Para el año que viene, ya tenemos pregonera, María. Boda y Pregón Navideño. No puede fallar en ninguno de los dos eventos. Y Presentadora de María, la Matriarca Rosa. Le echaremos una mano para tratar de mejorar (tarea difícil) a los de este año.

     Y para cerrar el comentario de hoy y completar el breve cuento navideño, corresponde una meditación y un ejercicio comparativo de manifiesta desigualdad. Las dos mellicitas gitanas se volvieron locas con su pan con nocilla y con su mantecado. Los niños, los nuestros, comieron poquísimo, rechazaron manjares, pensaron poco o nada en los muchos niños desfavorecidos del mundo, dejaron abundantes sobras. ¿Hubieran disfrutado más con bocatas de nocilla? Como nuestra desconocidas amigas del cuento inacabado?

    Preguntas obligadas:
- ¿Celebramos bien la Navidad?
- ¿Podríamos mejorar ésta?