martes, 1 de septiembre de 2026

ROMANCERO DE LA BALLENA


            LOS PERROS EN LA BALLEN

            Veraneantes con perros,
dueños de canes urbanos,
malcriados en pisitos
de pocos metros cuadrados.
Veraneantes con canes,
con manifiesto descaro,
a cualquier hora del día,
noche, tarde o bien temprano,
sacan jaurías de perros,
durante el día encerrados,
para hacer necesidades
en cualquier lugar o lado.
No hay lugar que se resista
a tan gran desaguisado.
Viales, carriles de bicis,
orillar de bello lago,
plazas, calles, avenidas,
paseos, muretes, bancos.


            Toda la Ballena, toda,
recibe este inicuo trato
que pone crecidos peros
a lugar privilegiado.
Los bañistas advertidos,
con los pies siempre descalzos,
saltamontes han de ser,
expertos en grandes saltos,
para llegar a sus casas
con los pies inmaculados.
            Los bañistas distraídos,
aunque vayan bien calzados,
no se libran de pisar
el asqueroso regalo,
plantado por algún perro,
y consentido por su amo.


            Los hombres y no los perros
son los auténticos guarros,
propietarios, inquilinos,
residentes o alquilados,
al provocar deterioro
en espacio bien cuidado,
al arrojar mierda fresca
sobre su propio tejado,
y al pasarse por los forros
a otros muchos ciudadanos.
            Ante tanta caca suelta,
ante tanto árbol meado,
ante tanta desvergüenza,
y ante tanto descarado,
recuerdo viejo proverbio
de mundo civilizado,
escrito con gran acierto
para los maleducados:
“ Hablando de propiedad,
si estos desconsiderados,
hombres de flaco civismo,
de los perros, son sus amos;
también deberían de ser,
por respeto ciudadano,
dueños de los excrementos
que en todo sitio encontramos”.


            Y como ejemplar castigo
a su pasotismo insano,
deberían de limpiar,
con ayuda de sus manos,
toda la mierda encontrada
en los viales urbanos,
sean de sus propios perros
o de caninos hermanos.