domingo, 25 de octubre de 2026

HUMORISTAS GRÁFICOS, PINTORES E ILUSTRADORES DE ESPAÑA Y DEL MUNDO


            ENTREGA  NÚMERO  32

            SERAFÍN JOAQUÍN AVENDAÑO MARTÍNEZ    -    SERAFÍN AVENDAÑO 


            Serafín Avendaño es un pintor paisajista español que nació en Vigo, Pontevedra (Galicia) el día 2 de agosto de 1837 y que falleció en Valladolid, a causa de una arteriosclerosis el día 23 de agosto de 1916. Este notable pintor marcó la transición entre el romanticismo y el impresionismo. Era hijo del pedagogo Joaquín Avendaño. Fue alumno de Carlos de Haes en la Real Academía de San Fernando de Madrid, por la que fue pensionado en el extranjero y que posteriormente llegó a vivir en Génova.  

           En esta ciudad, Génova, pintó abundante material del paisaje ligur y sus costumbres.[] Formado en el círculo de paisajistas de Haes en Madrid, vivió gran parte de su vida en Italia integrado en la escuela de Rivara, donde entablaría amistad con el compositor Giuseppe Verdi.[]

           Pintor paisajista, en la Exposición de Galicia de 1858 presentó una acuarela que tituló A niña tristura, por la que alcanzó una medalla de plata.[

           En las de Madrid, celebradas en los años 1862, 1864 y 1866 obtuvo varios premios por sus paisajes, entre ellos el titulado El otoño en Italia.[

           A la edad de setenta y nueve años, aquejado de arteriosclerosis, falleció en Valladolid en 1916.[]

          Era tío de Luis Romea y Avendaño, subdirector de Blanco y Negro.[

      Manuel Murguía dedicó páginas notables en el volumen Los Precursores (1886). Pintor cosmopolita, viajó por Gran Bretaña, Francia y Suiza y vivió en los Estados Unidos (1859-1861) y después en Italia, en Liguria y en su capital Génova, donde reside de 1866 a 1891. En Italia se consolidó como un artista de gran prestigio, amigo del gran compositor Giuseppe Verdi y miembro de la llamada Scuola Grigia (Escuela Gris), un fenómeno renovador de la pintura de paisaje en el norte del país transalpino de carácter naturalista y antiacadémico. En este ambiente comparte actividad con pintores como el italiano Ernesto Rayper o el portugués Alfredo de Andrade.

        Ya en Galicia, a donde regresa en los años finales del siglo, presenta los paisajes rurales y urbanos del sur del país y ayuda a crear la nueva pintura gallega de paisaje dinamizado por la presencia humana, que tendrá uno de los motivos recurrentes en la Ribera del Berbés de su ciudad natal; en este ambiente también aparecerán escenas de moderno ocio que exaltan las bellezas de la Tierra y melancólicas y frescas captaciones del mundo rural, de brillante ejecución, de manera que refleja las variaciones tonales. Muchos de estos motivos los va a llevar a la ilustración gráfica, donde destacan sus colaboraciones para la revista madrileña Blanco y Negro.

         En Serafín Avendaño apreciamos las dos versiones dominantes en una parte de la pintura gallega que constituirán motivos recurrentes durante décadas: el paisaje a partir de una captación naturalista preocupada por los pormenores y la luz (Paisaje con casas y barcos, 1907) y las escenas de costumbres, frecuentemente insertadas en un contexto de labores cotidianas (Paisaje con gansos, 1895) o festivo (Paisaje con gallega, 1891). En las escenas costumbristas utiliza la tradición y los caracteres singulares con la finalidad de concebir escenas típicas y pintorescas, que siguen la estela de otros pintores europeos y americanos, con ese gusto por lo sencillo y popular, alejado de la industrialización. En nuestro artista se observa una asunción del realismo, pero siempre matizada, como ocurre en mucho arte europeo a partir de mediados del siglo XIX. Equilibra la captación directa de la realidad con cierta idealización y con el mantenimiento de un fondo romántico. El resultado es una pintura de notable calidad, en cierto sentido producto de un mirar complacido, que quiere captar la realidad, pero que no puede esconder la subjetividad e incluso aspectos de lo ideal y que refleja la emoción psicológica del artista ante la naturaleza o ante su propio sueño.

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