sábado, 24 de octubre de 2026

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES


            RAZÓN  NÚMERO  64

            Mi querido Coronel:   D. ÁNGEL MORALES MONSERRAT   ( III )

            Curiosamente se produce en torno a esta situación un hecho anecdótico que me lleva a contar algo que no tiene aparentemente nada que ver con lo anterior y que en su conclusión se verá la relación existente.

     Desde muy jovencitos elegimos los dos dentro de la actividad deportiva en lugar de la práctica directa, la del arbitraje o la de la enseñanza, como entrenadores. Así que. en aquella época en el que el basket de nuestra ciudad lo dirigía como Presidente de la Federación Melillense Guillermo Pezzi, tras sucesivos cursos, algunos de ellos incluso realizados fuera de nuestra localidad, en Madrid, conseguimos los carnés de árbitros de primera categoría; al igual que los títulos nacionales de jueces y entrenadores de voleibol. Referido al primero de los deportes mencionados, al baloncesto, llegamos a formar una buena pareja y bastante compenetrada, cosa lógica por aquello de ser mellizos y llevar vidas casi paralelas desde la más tierna edad y algo más.


            Y si existía una familia al completo entregada en Melilla a este deporte era la de Bohórquez, un joven melillense que lo hacía francamente bien y que de haber coincidido con los tiempos actuales, posiblemente hubiera jugado en cualquier equipo de la LEB o incluso en la ACB. Pero contaba con un handicap importante desde mi punto de vista, que era el de su propia familia que lo seguía con una fe ciega, entendiendo que no se le podía ni tocar, a lo que se unía por tanta protección el hecho de que fuera algo creidillo. Mi hermano Clemente, por otra parte, era un árbitro bastante durillo, que no se casaba con nadie y cuando Bohórquez daba motivos no le duraba todo el encuentro, ante el correspondiente enfado de toda su parroquia, que hasta llegaba a excederse en comentarios agrios motivados por acaloramientos sin sentido y a que algunos de sus miembros nos llegaran a amenazar con que nos íbamos a enterar cuando fuéramos al servicio militar. Sabíamos que no iba a ocurrir nada de esto, pues sólo eran amenazas sin consistencia alguna, fruto del calor deportivo y sinceramente no pensábamos que se produjera en un futuro ninguna situación delicada por motivo de un juego. Lo curioso del caso es que nos correspondió hacer el servicio militar en el mismísimo cuartel, donde por aquellos años, uno de sus comandantes era el señor Bohórquez; así que la mosca se nos puso, porque seguíamos siendo unos críos, detrás de la oreja.

( Enrique Bohórquez, director de Melilla Hoy. Qué excelente jugador de baloncesto en su juventud )

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