RAZÓN NÚMERO 66
Un personaje histórico: PEDRO DE ESTOPIÑÁN
El conquistador de Melilla, Pedro de Estopiñán, que
dirigió aquella gesta por los años en que Cristóbal Colón acababa de descubrir
el Nuevo Mundo, era para nosotros y creo que sigue casi siéndolo en la actualidad
el gran desconocido de los melillenses.
De niño sabíamos que aquel señor era el que había
conquistado la ciudad y pare usted de contar. Hoy, cuando a muchos melillenses
a la vista de la escultura que lo representa se le demanda quién es ese personaje,
su ignorancia podría compararse con la de nuestra niñez, sólo conociendo que se
trata del conquistador de Melilla y nada más. Amén de que en nuestra ciudad
creo sinceramente que se le hizo poca justicia y no se contribuyó en demasía a
sacarlo de ese casi anonimato.
Levantarle una modesta escultura en una plaza
escondida y pequeña, que en la actualidad, con más sentido, se trasladó al
Pueblo, lugar más de acorde con su propia historia, aunque con la misma
modestia, me parece sinceramente escasa atención.
Aunque como consuelo puede señalarse que no es caso
único y que son muchas las ciudades que olvidan a sus prohombres de antaño,
prefiriendo rendir culto a los contemporáneos, con lo que también entramos, por
este mucho alivio, en el capítulo de los idiotas.
De verdad que en nuestra infancia fue un auténtico
desconocido. Luego, con el paso de los años, fuimos descubriendo salpicados
datos de su historia, siempre envuelta en la leyenda, porque la entidad de su
empresa debió de ser de tan escasa importancia que no hubo notables cronistas
que se ocuparan de ella.
Aquel ilustre personaje, que también se encuentra
retratado en un cuadro de grandes dimensiones en el Ayuntamiento de nuestra
ciudad, respondía al nombre de Pedro de Estopiñán y Virués y era hijo de don
Ramón de Estopiñán y Mayor de Virués, perteneciendo a familia noble venida a
menos, al carecer de recursos económicos importantes. Como era habitual, su
padre desde muy joven lo pone al servicio de un noble, en su caso bajo la
tutela y a las órdenes del Duque Don Enrique de Guzmán.
Contrae matrimonio con Doña Beatriz de Figueroa
Cabeza de Vaca y entra posteriormente al servicio del Duque de Medina Sidonia
Don Juan Alonso de Guzmán, en calidad de Contador y cumpliendo sus órdenes
realiza un primer viaje de exploración a Melilla. Coincidiendo con el tercer viaje de Cristóbal Colón
a las Indias, él lleva una expedición a Melilla, que es tomada el 17 de
septiembre de 1497, entrando en ella al anochecer. El siguiente paso, una vez desembarcado, es el de
asegurar la toma y ejecutar para tal fin las obras de fortificación del lugar
conocido como el Pueblo, en donde se asentará la escasa población. Terminadas las mínimas y posibles defensas, vuelve a
Sanlúcar de Barrameda para informar y dar cuenta de la toma al Duque de Medina
Sidonia, que a su vez lo envía a la Corte para notificar del hecho a los
mismísimos Reyes Católicos, Fernando e Isabel.
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