RAZÓN NÚMERO 65
Una iglesia: EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS ( I )
No sé cuántas iglesias y capillas hay en nuestra
ciudad aparte de la más vieja en el tiempo y que preside Melilla la Vieja, el Pueblo para los
melillenses, de la
Purísima Concepción. Que yo conociera en mi juventud y que
recuerdo, estaba la
Castrense, justo detrás del Ayuntamiento y el Casino Militar;
la de San Agustín, en el barrio del Real; las capillas de El Buen Consejo, la
de la Salle y
la del Hospital de la Cruz
Roja o Parroquia de San Francisco Javier, que por encontrarse
más cerca del domicilio nuestro era la que posiblemente más frecuentábamos; la Parroquia de Santa María
Micaela, situada en el barrio de La
Victoria, donde contrajo matrimonio mi hermano mayor,
Domingo; la Parroquia
de la Medalla
Milagrosa, que fue anteriormente la capilla del “Ave María”,
de donde creo que salía la procesión del Domingo de Ramos y que era conocida en
la ciudad como de la
Pollinica, tan celebrada en nuestra ciudad y he dejado para
el final a la nuestra, la nominada como Templo Arciprestal y Parroquial del
Sagrado Corazón de Jesús y en donde fui bautizado y recibí mi Primera Comunión
y que nosotros conocíamos abreviando su nombre como el Sagrado Corazón.

(Iglesia de la Purísima Concepción en Melilla la Vieja)
Hace muchos años que no la visito, por la razón
obvia de que en la actualidad y desde algunos lustros no resido en Melilla y
pienso que al igual que en otras historias, todo ha cambiado en demasía. Sin
ser un templo excesivamente grande, sí lo era suficiente como para albergar a
los feligreses de la zona; aunque también recuerdo el hecho de que en no pocas
ocasiones, en fiestas de guardar, con sus puertas abiertas de par en par, había
fieles fuera de ella en algunas misas, en el pasillo de entrada y hasta en el
rellano que coronaba la amplia escalinata que daba acceso al templo. Llenándose
igualmente las naves laterales y el pasillo central. Creo que eran otros
tiempos, sin atreverme a tener la osadía de decir que eran mejores o peores que
los que soplan en la actualidad.
De pequeño considerábamos a esta nuestra iglesia
como bella y hermosa, hasta como muy apropiada por su construcción para
reproducirla en dibujos infantiles, con gran número de elementos para ser
plasmados en el papel, sobre todo si uno se fijaba en su fachada principal.
En la mencionada y que considerábamos como grande
escalinata o en el rellano que daba paso a la portada principal de la iglesia,
era donde esperábamos si llegábamos antes de que comenzara la celebración
litúrgica. Una portada bastante grande con arcada clásica de medio punto, que
dejaba ver sobre ella un enorme ventanal coronado por un rosetón y que era
acompañado por dos estrechas y alargadas ventanas a sus laterales. En la parte
alta la torre de las campanas y la del reloj, que finaliza en flecha o
pináculo. Curiosas campanas las de esta iglesia, pues hasta tienen nombres.
”Sagrado Corazón” se llama la que voltea en las grandes fiestas; la fija recibe
el nombre de “Virgen de la
Victoria” y la del reloj ”María”. Llamaba también nuestra
atención el que su reloj contase con cuatro esferas, una en cada frente de la
torre; así como la existencia a una altura media y en los laterales de dos
casilicios, especie de torrecillas circulares que eran coronadas en volumen
cónico y adosadas, que a nosotros nos encantaban.

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