Ya finiquitó nuestra estancia en Costa Ballena y casi ya integrado en El Viso del Alcor, aunque teniendo la torpeza de hacerlo en los días más calurosos del año después de gozar las bondades climatológicas de aquellos rincones roteños, cuando no teníamos ninguna obligación por nuestra situación de jubilados; pero así es la vida.
Y en nuestro jugar poético, siempre huimos de las ataduras temáticas, de lo preestablecido, de lo preprogramado. Dejamos que los poemas que moran en nuestros adentros fluyan libres y conscientes de su sencillez.
Hoy, hasta agotar el frágil venero de nuestra inspiración poética, iniciamos un coleccionable de poemas que, con cautela y corta convicción, encerramos en el título de “Versos en tiempos de crisis”, cambiante titulación, sujeta a su inseguro caminar y a los caprichos de sus progenitores.
ROMPER CADENAS
que me ataban a este tiempo,
que me sumían, gozosas,
en el mayor de los tedios,
silenciosos alaridos
del canalla aburrimiento.
Soñé hacer de la bondad,
viruta, serrín de sueño,
y esparcirlos, complacido,
sobre corceles de viento,
en las alfombras de asfalto,
en las llagas del cemento,
en las viejas casas matas,
en los altos rascacielos,
para romper las cadenas
que nos arrostran al suelo,
impidiéndonos soñar,
volar, gozar otros cielos,
merecer nuevas estancias,
olvidar añosos miedos,
y levantarnos, después,
iluminados, contentos,
hijos de benditas horas,
panes de trigo selecto,
que me sumían, gozosas,
en el mayor de los tedios,
silenciosos alaridos
del canalla aburrimiento.
Soñé hacer de la bondad,
viruta, serrín de sueño,
y esparcirlos, complacido,
sobre corceles de viento,
en las alfombras de asfalto,
en las llagas del cemento,
en las viejas casas matas,
en los altos rascacielos,
para romper las cadenas
que nos arrostran al suelo,
impidiéndonos soñar,
volar, gozar otros cielos,
merecer nuevas estancias,
olvidar añosos miedos,
y levantarnos, después,
iluminados, contentos,
hijos de benditas horas,
panes de trigo selecto,
y creyendo que lo de Ceuta
era un maldito y ruin sueño.
que me ataban al silencio,
que me invitaban, solemnes,
al mutismo de los muertos,
al callar de la palabra,
a olvidar el pensamiento.
Y mi soñar se quebró,
como se quiebran los sueños,
sin ruidos, engañosos,
en sus quimeras, envueltos,
marcándome los caminos
de otros venideros sueños,
de otras humanas cadenas,
de otros humanos deseos.
que me invitaban, solemnes,
al mutismo de los muertos,
al callar de la palabra,
a olvidar el pensamiento.
Y mi soñar se quebró,
como se quiebran los sueños,
sin ruidos, engañosos,
en sus quimeras, envueltos,
marcándome los caminos
de otros venideros sueños,
de otras humanas cadenas,
de otros humanos deseos.
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