No llegué a conocer a un hebreo muy apreciado en la
ciudad, posiblemente sí a sus descendientes, como lo fue el señor Yamín
Benarroch, al que se debe la financiación de la sinagoga más importante de
nuestra ciudad. Construida por el arquitecto municipal Enrique Nieto, con
muestras evidentes del modernismo suyo y que prolifera en nuestra ciudad e
inaugurada en 1924.
Sinagoga que sólo conocíamos en su fachada, así como algunos aspectos decorativos de su interior cuando sus balcones abiertos no lo dejaban contemplar; pues nunca penetré en ella, pero contaban las que podían visitarla que gozaba de una excelente decoración interior y con enormes lámparas que lucían en sus altos techos y ricos mármoles.
Los que llegaron a conocer a este importante señor, a D. Yamín Benarroch, que da nombre a esta sinagoga melillense, que igualmente es conocida por el nombre de Luz Santa entre los israelitas de nuestra ciudad, hablan del extraordinario amor que siempre tuvo hacia sus semejantes, su altruismo y notable generosidad, de la protección y el favorecimiento de las actividades artísticas e intelectuales, sin olvidar las religiosas, de
Descendiente de Moisés Benarroch, que llegó a Melilla en 1875, siendo uno de sus hijos, el llamado Guerson, nacido en la ciudad marroquí de Tetuán, uno de los promotores del barrio de Reina Regente, barrio que surgió en nuestra ciudad gracias a la importante aportación de capital hebreo, por lo que con cierta ironía se le llamaba el barrio de Sión.
Fue un auténtico filántropo y mecenas, gozando con la estima de sus contemporáneo.
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