LA MAR ROTEÑA Y EL VIENTO DE PONIENTE
Por el Poniente de siempre,
cuando la tarde se esconde,
el viento de las mil lenguas
asoma por el horizonte,
quiere robarle a la mar
sus grandes olas de bronce
esculpidas a escondidas
por cien alfareros nobles.
cuando la tarde se esconde,
el viento de las mil lenguas
asoma por el horizonte,
quiere robarle a la mar
sus grandes olas de bronce
esculpidas a escondidas
por cien alfareros nobles.
oculta sus intenciones
regalando en su arribada
suave brisa de colores.
Cuando la mar se confía
abre puerta a sus pulmones
y escupe por sus mil lenguas
mil sórdidos ventarrones.
La mar se encrespa con rabia.
Fija sus olas de bronce
con anclas de caracolas,
recias estacas de roble,
con grilletes coralinos
y burbujas de albo azogue.
Guarda bien sus posiciones,
no quiere perder ventaja
en feroz y larga noche.
Y espera oportunidad
para, con trampas atroces,
poder robarle a la mar
sus grandes olas de bronce.
Cuando la noche se cierra
y negrea el horizonte
las grandes olas del mar
mudan su color de bronce.
no quiere perder ventaja
en feroz y larga noche.
Y espera oportunidad
para, con trampas atroces,
poder robarle a la mar
sus grandes olas de bronce.
Cuando la noche se cierra
y negrea el horizonte
las grandes olas del mar
mudan su color de bronce.
está perdido en la noche,
busca el bronce de las olas,
las ve, y no las reconoce.
El viento de las mil lenguas
cierra puerta a sus pulmones
da la orden de retirada y
sus fieros aires recoge.
Pone vigía en el cielo
la mar de olas de bronce.
La mar se duerme serena,
en serena negra noche.
busca el bronce de las olas,
las ve, y no las reconoce.
El viento de las mil lenguas
cierra puerta a sus pulmones
da la orden de retirada y
sus fieros aires recoge.
Pone vigía en el cielo
la mar de olas de bronce.
La mar se duerme serena,
en serena negra noche.
No hay comentarios:
Publicar un comentario