En día de eclipse total de Sol y mañana nuestro romancero se ocupará de los dos grandes protagonistas de este juego suyo del escondite.
EL SOL
El Sol, estrella vital,
de su amado, azul planeta,
asoma cada mañana
con su áurea e ígnea esfera
por el levante cercano,
de la rosa marinera.
El Sol, luminaria altiva,
enciende pronto la Tierra,
y en un suspiro de tiempo,
con rutinarias maneras,
a la terca y negra noche
a sus confines destierra.
Gigante sandia roja,
que el amanecer estrena,
abre puertas a la luz
con su dorada melena,
y en pausado caminar,
redondea su silueta,
hasta completar estampa
de inalcanzable belleza.
de su amado, azul planeta,
asoma cada mañana
con su áurea e ígnea esfera
por el levante cercano,
de la rosa marinera.
El Sol, luminaria altiva,
enciende pronto la Tierra,
y en un suspiro de tiempo,
con rutinarias maneras,
a la terca y negra noche
a sus confines destierra.
Gigante sandia roja,
que el amanecer estrena,
abre puertas a la luz
con su dorada melena,
y en pausado caminar,
redondea su silueta,
hasta completar estampa
de inalcanzable belleza.
los sentidos se embelesan
con la grata aparición
de la más cercana estrella.
En alcanzando alta cima,
es cuando más nos calienta
y, en aceptados descuidos,
las humanas pieles quema,
ennegreciendo los cuerpos,
émulos de raza negra.
Algunos, ensimismados,
como chicharrones quedan;
arriesgando por placer
y por moda pasajera,
la vida, preciado don,
sin billete de ida y vuelta.
En lenta continuidad,
el atardecer comienza.
con la grata aparición
de la más cercana estrella.
En alcanzando alta cima,
es cuando más nos calienta
y, en aceptados descuidos,
las humanas pieles quema,
ennegreciendo los cuerpos,
émulos de raza negra.
Algunos, ensimismados,
como chicharrones quedan;
arriesgando por placer
y por moda pasajera,
la vida, preciado don,
sin billete de ida y vuelta.
En lenta continuidad,
el atardecer comienza.
marcando estudiada senda,
de inevitable caída
hacia bella mar serena,
quiere bañarse en sus aguas,
quiere bucear, en ella.
de inevitable caída
hacia bella mar serena,
quiere bañarse en sus aguas,
quiere bucear, en ella.
oeste de rosa bella,
con rojizo bañador
y una circular silueta,
inicia caro prodigio,
ocaso de gran belleza,
fundiéndose con la mar,
su amada y fiel compañera.
con rojizo bañador
y una circular silueta,
inicia caro prodigio,
ocaso de gran belleza,
fundiéndose con la mar,
su amada y fiel compañera.
Poco a poco se nos va,
con acre sabor nos deja,
repitiendo cada tarde
tan maravillosa escena,
irrepetible pintura,
de contemplación eterna,
imposible de plasmar
sobre la más cara tela.
Miles de fijas miradas
frente a la mar se congregan,
plenas de curiosidad
y de admiración serena.
Los espíritus se crecen,
las almas, al cielo vuelan,
los sentidos se agudizan,
la imaginación, despierta.
con acre sabor nos deja,
repitiendo cada tarde
tan maravillosa escena,
irrepetible pintura,
de contemplación eterna,
imposible de plasmar
sobre la más cara tela.
Miles de fijas miradas
frente a la mar se congregan,
plenas de curiosidad
y de admiración serena.
Los espíritus se crecen,
las almas, al cielo vuelan,
los sentidos se agudizan,
la imaginación, despierta.
miles de leyendas nuevas,
como gráciles gaviotas
sobre locas mentes, vuelan,
inspiradas por el Sol,
amante de la mar bella,
en ocaso dibujado
por la más querida estrella.
como gráciles gaviotas
sobre locas mentes, vuelan,
inspiradas por el Sol,
amante de la mar bella,
en ocaso dibujado
por la más querida estrella.
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