viernes, 21 de agosto de 2026

REFLEXIONES DEL ESTÍO


            LOS TERRIBLES TERREMOTOS
           
            Primero fueron las sacudidas de las tierras venezolanas las que sembraron de destrucción, dolor y muerte a este país hermano de América; acabando también con las vidas de algunos españoles que residían allí. Después la tragedia se produjo en Japón, pueblo que siempre en sus construcciones tenían en cuenta
la proliferación de estos movimientos sísmicos y se preparaban para combatir a estos mejor; aunque difícil conseguirlo cuando estos vienen con terribles violencia y mala uva. Más tarde la sacudida la sufrieron sus vecinos colombianos y muchos fueron los habitantes que perdieron la vida y otros que perdieron sus hogares y todos los recuerdos de su existencia.
            Y últimamente son las tierras granadinas las que sufren repetidamente estas sacudidas; aunque afortunadamente con mucha menos violencia, ya que no hubo victimas mortales y sí sólo destrozos y daños materiales, que no dejan de ser importantes.
            Y las escenas que vemos a través de los diferentes noticiarios de las distintas cadenas de televisión, por lo menos a nosotros, nos llevan a recuerdos de nuestra querida Melilla. Algunos historiadores antiguos profetizaron que la ciudad fenicia de Rusadir, actualmente Melilla, sería destruida por un terremoto. Promesa que no se cumplió; pero que no nos evitó que la sabía naturaleza nos sacudiera a sus moradores con reiteración en muchas ocasiones. Algunos daños materiales como en Granada, de menor entidad por supuesto y por fortuna, pero el miedo sí se metió en nuestros cuerpos cuando vivimos la experiencia de sufrir estas sacudidas.
            Y al ver a tantos andaluces granadinos no queriendo dormir en sus casas y acudir a los parques públicos en estas vigilias de miedo, me lleva a lo vivido en mi ciudad cuando los terremotos aparecían
y el parque próximo a nuestra casa, el Parque Hernández, se llenaba de noctámbulos forzados y eran muchos que en sus vehículos se dirigían a los Pinares de Rostrogordo buscando tranquilidad.
            Y la Iglesia del Sagrado Corazón y otras tenían más afluencia de fieles que los habituales en días
laborables, para acallar conciencias o hacer las paces con Dios.
            Siendo lo peor de esta historia es que uno se daba cuenta del terremoto casi cuando había terminado; sin embargo no tenías conocimiento de la llegada del siguiente. Hecho que se producía sin poder hacer nada por evitarlo...


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