miércoles, 3 de junio de 2026

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES


RAZÓN CUADRAGÉSIMO QUINTA

45.-   Unos títeres:   EL CAPITÁN AGUARRÁS Y CHICHARITO   ( IV )

        Aquel capitán pirata conocido por Aguarrás, con tanto otros compañeros suyos, manipulados con más o menos acierto por niños como nosotros, a los que prestábamos además del movimiento nuestras voces, estoy plenamente convencido que hicieron felices a muchas criaturas de la Melilla de nuestra niñez, en aquellas veladas en jardines y calles, cuando la televisión ni las videoconsolas, ni siquiera las maquinitas de juego se habían inventado.

     Aunque éramos pequeños como la mayoría del público que asistía a nuestras representaciones, nos gustaba comprobar la atención con que seguían los acontecimientos de nuestras historias; las caras tan distintas que ponían con la salida de unos personajes u otros, en razón de que les cayeran mejor o peor; el magnífico grado de colaboración que tenían cuando se les demandaba su ayuda, las voces y gritos que salían de sus gargantas para avisar de determinados peligros o del simple asomo por detrás de las cortinas de los malos; los abucheos para éstos y los aplausos para sus héroes, para los aparentemente más débiles, pero que siempre ganaban; la algarabía que se formaba cuando se repartían los mamporros, que nunca faltaban si la pieza teatral quería tener éxito y que llegaba al máximo cuando alguno de los perversos era incluso arrojado entre el público, volando hasta llegar donde se encontraban...

        El espectáculo para los mayores muchas veces estaba en la observación de los pequeños, los suyos, y de sus reacciones, sin timideces ni cortapisas, en la variaciones de sus rostros, en sus gestos, incluso en las lágrimas y llantos cuando se hacía daño a los que ellos estimaban como suyos y la alegría desbordada cuando se impartía justicia, que en la mayoría de los casos consistía en repartir golpes con aquellas cachiporras que ellos sabían que no dolían.

        Era esta actividad otra forma de ocupar nuestro ocio, era principalmente el teatro hecho por niños y para los niños, donde todo era posible.

        En nuestra docencia casi siempre nos acompañaron algunos de estos muñecos y en especial el que bautizamos como Chicharito, del que guardamos algunas imágenes.


   (En la Asociación General de Caridad, conocida como La Gota de Leche, año 1961)

             Tres años más tarde viajó con nosotros a la ciudad andaluza del Tajo, Ronda, haciendo las delicias de muchos pequeñajos en el patio del Colegio de Nuestro Padre Jesús.

 

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