RAZÓN CUADRAGÉSIMO SEXTA
46.- Un limpiabotas: HAMED ( IV )
Por otra parte, cuando Hamed conseguía el dinero que
estimaba conveniente por medio de dicha tarea, lo que con sus pocos años era
lógico, se venía con nosotros a jugar, porque le encantaba también el jugar a
la pelota, cosa distinta a lo anterior; dejaba su caja a buen recaudo,
generalmente en algunas de las porterías, con cuyos inquilinos se llevaba
estupendamente porque era servicial y hacía algún favor que otro y con él, en
no pocas ocasiones hasta compartíamos las meriendas los demás chicos.
Se marchaba pronto porque vivía por Farhana y desde nuestros lugares de juego hasta su casa había una larga caminata, que a él no le debía parecer tanta cuando volvía casi todos los días a encontrarse con nosotros.
Una temporada estuvo sin venir y cuando apareció de nuevo nos contó con la mayor naturalidad del mundo que uno de sus hermanos mayores había muerto. Nos dejó a todos embobados con la historia que nos contó como si hablara de una persona muy lejana. Recogiendo objetos un día entre la basura se cortó con una lata oxidada y le entró el tétanos. Siguió contándonos ante nuestra más terrible admiración, con todo tipo de detalles, los dolores que padeció, como fue quedándose paralítico y cómo se ahogaba antes de morir ante la mirada atónita de todos los suyos, incapaces de hacer nada por aquella criatura y refugiados sólo en que Alá lo protegiese y le devolviese la vida. Y lo que nos maravillaba a nosotros era el saber que no habían acudido al médico, ni siquiera cuando se moría entre brutales dolores.
Otro día despareció para siempre de nuestras vidas, se hizo mayor antes de tiempo y que nosotros. Por lo visto y en el reciente estado marroquí, cambió el cepillo por la escopeta y se hizo militar. Nunca supimos nada más de Hamed, ni bueno ni malo, y entró también en el capítulo de los intentos de hacerlo converso, sin éxito, afortunadamente para él y para nosotros, pues por aquellos tiempos no estábamos en condiciones ni preparados para cruzadas de este tipo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario