lunes, 15 de junio de 2026

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES


RAZÓN CUADRAGÉSIMO OCTAVA

48.-   Un gran amigo de la infancia:   PACOLI   ( IV )

          Muchas travesuras compartimos juntos al igual que las meriendas. Viene entre éstas a mi memoria aquella Semana Santa en que viendo las procesiones y en una de las paradas, ante la fijeza de unos ojos a través de los orificios del capirote de un nazareno, no se le ocurrió otra cosa que decirle con el mayor de los descaros y gran desvergüenza para los pocos años que teníamos y quizás por aquello de que en esos días se anunciaba en la cartelera del Teatro Nacional la película de la obra de Jardiel Poncela con esta frase.



     - Usted tiene ojos de mujer fatal.

         Los que le acompañábamos soltamos una sonora carcajada que enfadó al aludido penitente, que dijo con voz clara y rotunda:

     - Os conozco y cuando os coja os va a salir la risa por el cogote.

     - Usted tiene ojos de mujer fatal – repetimos todos a coro, sin dejar de reír.

            Y ahí pareció quedar todo, la procesión continuó y nosotros seguimos con la misma rutina de siempre, olvidándonos del hecho. Al día siguiente, después de merendar, en una de nuestras sentadas, se acercó a nosotros un policía vestido de paisano y del que sabíamos su profesión porque vivía en el barrio y le conocíamos. Su rostro no era de buenos amigos y ante la sorpresa de todos, pues no estábamos haciendo nada malo, cogió por el cuello de la camisa a Pacoli y le dijo todo enfadado y en un tono irónico:

     - Con que tengo ojos de mujer fatal...

        Ya no hubo risas y la desbandada se produjo en un instante. Pacoli aprovechó su agilidad y soltándose del agente corrió como si lo persiguiera el mismísimo diablo. Cada cual cogió la calle que pudo y estuvimos un buen rato con el miedo metido en el cuerpo, creyendo que nos perseguían o que el individuo de los ojos fatales nos iba a aparecer en cualquiera de las bocacalles próximas.

          Anocheciendo ya, nos fuimos concentrando en la plazoleta, contando cada uno lo que había hecho. La tranquilidad volvió al grupo, aunque Pacoli dijera y no creo que lo hiciera en esta ocasión como broma:

     -Yo, esta noche me parece que no voy a ir a ver los Pasos. No tengo muchas ganas de... Y aquella noche se quedó sin ver al Cautivo, por mucho que fueran sus ganas, ya que era uno de sus preferidos.


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