RAZÓN CUADRAGÉSIMO CUARTA
44.- Un "manitas", de los buenos: NUESTRO HERMANO ÁNGEL ( II )
No le pesaba el tener que desplazarse al país vecino, ya que iba en compañía de otros trabajadores; tampoco la obligación de tener que levantarse a horas muy tempranas del día o lo de regresar tarde, ya que nunca fue perezoso. Tan sólo tenía dos problemas: el paso del dinero por la frontera, pues los marroquíes no consentían que se produjera esta salida de su moneda y tenían que hacerlo a escondidas y el tema de las comidas, ya que era harto delicado para ellas, con la salvedad de que no era exigente; de tal manera, que un menú campero siempre era el contenido de su fiambrera, las tortillas de patatas que elaboraba magistralmente mi tía Carmen y los filetes empanados. Lo curioso fue que nunca se cansó de menú tan repetido.
Debió hacer bien su trabajo porque el siguiente paso que da le lleva a convertirse en profesor de la Escuela de Formación Profesional que Marruecos tiene concertada con nuestro país, en la especialidad de mecánica y electricidad del automóvil, para enseñar esta materia a los jóvenes marroquíes.
Siempre había dado muestras de sus habilidades manuales. Recuerdo que entre varios amigos habían comprado una camionetita para dar portes, a la que llamaban la “Chirri” y que era capaz de hacer cosas tan extraordinarias como, atándole el volante a la manivela de la puerta, caminar sola y en círculo; demostrándonos esto una vez en la arena de la plaza de toros, adonde había ido con ella para recoger unos decorados que estábamos haciendo allí porque necesitábamos un lugar de grandes dimensiones para su ejecución y que nos dejó alucinados; pues trataban a la misma como si estuviera domesticada y respondiera a los trallazos que daban con una cuerda convertida en látigo. Divertida experiencia que recuerdo con una gran nitidez y que posiblemente él mismo haya olvidado.
Como tenía más tiempo siendo monitor y aptitudes
para ello, en los ratos libres se dedicó a dibujar todas las herramientas que
usaba en su trabajo. Un día alguno de sus jefes vio aquellos monos que hacía y
quedó encantado con ellos, proponiéndole que hiciera algo que ya estaba en su
mente desde hacía algún tiempo. La coincidencia le animó y durante dos o tres
años trabajó, no sólo ya en los ratos libres de su jornada laboral, sino cuando
llegaba a casa, en un diccionario ilustrado de herramientas, maquinarias con
sus respectivas piezas, aparatos y vehículos que había en la empresa, que gozó
de gran éxito y fue de gran utilidad para otros profesores y la totalidad del
alumnado.
La experiencia adquirida en el país vecino y la oportunidad aprovechada de conseguir la titulación adecuada le llevaron a convertirse en monitor del INEM y comenzó entonces su periplo por tierras andaluzas, ejerciendo esta actividad en Nerja, Málaga ciudad, Adra, Motril, Almería y otras ciudades y pueblos hasta que es destinado a su ciudad natal, Melilla.
No hay comentarios:
Publicar un comentario