RAZÓN CUADRAGÉSIMO CUARTA
44.- Un "manitas", de los buenos: NUESTRO HERMANO ÁNGEL
Y por último por qué no hablar de algo que para él
no fue una mera afición o hobby, sino una de sus grandes debilidades, la radio
en general.
Durante muchos años de su juventud fue control y técnico de EAJ 21 Radio Juventud de Melilla, aquella emisora amiga de Radio Melilla, donde mucha gente joven aprendió a hacer radio. Aquellos primeros magnetófonos, pesados como un cuerpo muerto, de cintas metálicas o los posteriores con enormes carretes y con cintas de color marrón, no tenían secretos para él; hasta tal punto que preparaba textos que cualquiera los podía leer con toda inocencia y grabar, que luego manipulaba y conformaba reproducciones, no exagero, que podían convertirse hasta en comprometidos, sobre todo si los elogios sobre el papel dirigidos al mismísimo Caudillo al escucharse luego se convertían en vituperios.
Toda aquella más que afición no podía terminar en la madurez más que de una forma especial, convirtiéndose en un empedernido radioaficionado, para pasar largas horas de sus noches pegado al auricular y el micrófono con el fin de ponerse en contacto con tantos otros benditos locos de las tinieblas y hacerse de esta manera habitante del mundo.
Muchas cosas se me habrán quedado en el tintero de mis recuerdos que avalan el apelativo que te coloqué, el de manitas, mi querido Ángel; pero puedes estar seguro que admiré siempre, además de otras tantas cualidades que te acompañaron, la de tu habilidad manual y me parece como un sueño el recordar con tanta claridad aquella mitad de cuchilla de afeitar, casi perdida entre tus gruesos dedos, tratada con delicada paciencia y notable habilidad y construyendo un cañoncito que mediría un centímetro para tu barco de vela.
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