LA CARMELA, MEDIO MEIGA, Y SUS TRES RAPACIÑOS: GALA, ENZO Y BELTRÁN (VI)
Carmela
ya no es la misma,
ya no parece tan vieja,
sus sonrisas se le escapan
y ya no le da vergüenza,
suelta incluso carcajadas
y hasta las paredes tiemblan,
sus ojos mucho más brillan
y su cara es bien serena,
ya no parece una bruja
de esas que verrugas llevan,
abultamientos malignos
en narices aguileñas
y sabe contar historias
que nunca miedos despiertan
en aquellos tres niñitos
que son felices con ella.
Criaturitas como soles
que alumbran su vida nueva,
a las que hace disfrutar
con trucos de buena meiga,
con decires que son mágicos,
con fantásticas recetas,
con pócimas y brebajes
que con calma les enseña
y que ellos las aprehenden
como esponjas de las buenas.
ya no parece tan vieja,
sus sonrisas se le escapan
y ya no le da vergüenza,
suelta incluso carcajadas
y hasta las paredes tiemblan,
sus ojos mucho más brillan
y su cara es bien serena,
ya no parece una bruja
de esas que verrugas llevan,
abultamientos malignos
en narices aguileñas
y sabe contar historias
que nunca miedos despiertan
en aquellos tres niñitos
que son felices con ella.
Criaturitas como soles
que alumbran su vida nueva,
a las que hace disfrutar
con trucos de buena meiga,
con decires que son mágicos,
con fantásticas recetas,
con pócimas y brebajes
que con calma les enseña
y que ellos las aprehenden
como esponjas de las buenas.
dura
menos que las penas,
pues una tarde de frío,
cuando las hojas bien secas
cáense por mor de los vientos
de la frondosa arboleda,
en horas en que los niños
disfrutan de sana siesta,
groseros y secos golpes
haciendo temblar la puerta,
acabando con sus sueños,
bruscamente los despiertan.
Temblorosos por el miedo
en fuerte abrazo se enredan,
sin apenas hacer ruido
se esconden bajo la mesa,
camilla que con retales
pues una tarde de frío,
cuando las hojas bien secas
cáense por mor de los vientos
de la frondosa arboleda,
en horas en que los niños
disfrutan de sana siesta,
groseros y secos golpes
haciendo temblar la puerta,
acabando con sus sueños,
bruscamente los despiertan.
Temblorosos por el miedo
en fuerte abrazo se enredan,
sin apenas hacer ruido
se esconden bajo la mesa,
camilla que con retales
ninguno
osa respirar
ante golpes que se iteran
con idéntica violencia
usada en la vez primera,
que ahora son acompañados
con voces que fuertes suenan,
con palabras malsonantes
que gran amenaza encierran.
ante golpes que se iteran
con idéntica violencia
usada en la vez primera,
que ahora son acompañados
con voces que fuertes suenan,
con palabras malsonantes
que gran amenaza encierran.
El Viso del Alcor, 5 de Junio de 2025
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