viernes, 8 de mayo de 2026

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES


RAZÓN TRIGÉSIMO NOVENA

39.-    Un militar:   DON RAMÓN GOTARREDONA PRATS   ( I )

39.  Un militar: DON RAMÓN GOTARREDONA PRATS

        En principio tengo que confesar que en mi familia no hubo militares, lo que me va a permitir tratar este apartado sin ninguna posible influencia y con la objetividad, o por lo menos ese será mi intento, necesaria para que nadie se pueda incomodar; además desde la perspectiva de un joven que contaría entre dieciocho y veintidós años cuando el militar al que me voy a referir ocupó en nuestra ciudad el cargo importantísimo de Comandante General.

         El hecho de no proceder de familia de militares hace que veas al Ejército y la importante vida castrense de la ciudad desde una óptica bien distinta. En principio, yo no contaba con los privilegios que tenían no sólo los militares en Melilla, sino todos los familiares, especialmente sus descendientes, aquellos niños que podían tener mi misma edad o algunos años más o menos. Independientemente de sus sueldos, que solían ser más elevados en el caso de jefes y oficiales con relación al resto de la población civil y que lógicamente era cuestión que no preocupaba en demasía a un pequeño como yo, ajeno aún a este tipo de circunstancias, contaban en su mayoría o en número importante con vivienda gratuita, en aquellos pabellones militares que proliferaban por nuestra ciudad. Tenían su Centro Cultural en la Plaza de España, unas instalaciones recreativas, sociales y deportivas tan notables como la Hípica, hasta con su trozo de playa acotada y de exclusivo uso para sus asociados, contando además con buses  para desplazarse a ésta.

 

    
                            ( EL CASINO MILITAR, LA HÍPICA Y SU PLAYA )

            Existía en su ambiente una figura que aliviaba considerablemente a la familia militar, como era la del asistente, que servía por el uso y el abuso casi para todo; ya que niños pequeños y siguiendo fielmente con el significado del nombre que se le asignaba, eran asistidos por ellos. Encargándose éstos también de llevarlos y traerlos del colegio, de acompañarlos al parque y vigilarlos en sus juegos desde una tierna edad o incluso de estar con los pequeños en tanto que los padres cumplían con sus obligaciones sociales o de ocupación de su tiempo libre cada cual como le apeteciera.

     Tampoco había que olvidarse de ese otro privilegio de encontrar en la tropa personas o profesionales que realizaban todo tipo de faenas, tareas, chapuzas y arreglos que son necesarios en cualquier hogar y casi de forma cotidiana; pues si un día hace falta el fontanero, en los otros será el electricista, el carpintero o el pintor.

     Era igualmente habitual que los muchos coches oficiales del Ejército, que se suponen que debieran servir para trasladar al titular de un lugar a otro de la ciudad en su horario laboral y para cometidos relacionados con su trabajo, se usaran a todas horas, que para eso se contaba con el vehículo y el correspondiente conductor, y que de su uso contaran también las consortes, los ascendientes y descendientes.


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