domingo, 3 de mayo de 2026

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES


RAZÓN TRIGÉSIMO SÉPTIMA

37.-   Un falangista:   MANUEL CORBÍ  ÁVILA   ( I )


                              (El de traje negro. corbata fina y gafas de sol es Manuel Corbí)

        Ser falangista en nuestra ciudad no resultaba problemático, por las mismas circunstancias que rodearon a Melilla desde que se produce el inicio de la última guerra civil española. Hay que tener en cuenta que el conocido históricamente como Alzamiento Nacional se produce en nuestra ciudad el 17 de julio de 1936, un día anterior al de su iniciación en la Península y que se convertiría en la fecha oficial. Melilla es una ciudad eminentemente castrense y el ejército de aquí apuesta claramente por el bando Nacional, levantándose contra el orden establecido y legalmente obtenido con el respaldo popular. Que este orden lo estuviera haciendo bien o mal es otra cuestión. ¿Qué quiere decir lo anterior, que en nuestra ciudad, llegado el Alzamiento y comienzo de la guerra fratricida, no había muchos seguidores de lo que existía? Estoy convencido de que sí, pero en minoría y obligados a guardar silencio, a huir y como en todas partes, a esconderse si no querían exponerse a desaparecer para siempre.


            Son muchas las tropas que parten desde Melilla para participar de forma decisiva en la contienda, especialmente las fuerzas especiales. Son también muchos los melillenses que se alistan en la Bandera de Marruecos de los falangistas para tomar parte en la misma guerra civil y en el mismo bando que las anteriores. Hombres importantes en el devenir de la misma y en el triunfo de las fuerzas nacionales se han hecho por estas tierras del norte de África, en otras luchas contra los conocidos como el moro; aunque curiosamente luego no faltaran éstos en los diferentes frentes de la Península.

       Por todo ello y por otras razones que han analizado cronistas de uno y otro bando en abundancia, parece lógico que la Falange tuviera una normal aceptación en Melilla. Aunque también existen contradicciones importantes, como es el caso de producirse al inicio de la guerra civil su ilegalización, la detención de su fundador José Antonio Primo de Rivera y encarcelamiento en la cárcel Modelo de Madrid y su posterior traslado en 1936 a la de Alicante, donde fue fusilado en una fecha que luego sería curiosa, la del 20 de noviembre, sin que las fuerzas nacionales hicieran, con el general Franco a la cabeza, algo por evitarlo. Además de que entre los defensores del golpe de Estado del general Franco y los camisas azules seguidores del hijo de Primo de Rivera, que unen sus fuerzas contra un frente común, se producen notables desencuentros que existieron a los largo de todo el conflicto bélico y que se acentuaron en momentos determinados después del fin de la misma y a lo largo de toda la vida del Caudillo.


            Por razón de edad, el contacto que yo tuve con aquella organización fundada por José Antonio Primo de Rivera, tres años antes del comienzo de la guerra civil en el Teatro de la Comedia de Madrid, fue en su sección juvenil.

     En estas Falanges Juveniles de entonces, de clara estructura y maneras militaristas, nos encontramos con muchos mandos, entre los que recuerdo con un cierto afecto a Manuel Corbí Ávila, Oficial Instructor de los antiguos y profesor del Formación Política en el Instituto y otros centros oficiales de la localidad durante muchos años. Manolo Corbí, amigo de mis hermanos mayores, tenía también un cierto afecto hacia nosotros. Hombre delgado, moreno de piel y de buena estatura, con un bigote característico en su rostro, así como portador de gafas que permanentemente se las estaba colocando bien y de forma casi como si se tratara de un tic con el dedo índice de sus manos. Aparentemente serio, era sin embargo, afable en el trato con sus compañeros y alumnos; aunque en momentos concretos se le agriaba el carácter, asomaba su genio y era temible. Felizmente se le pasaba pronto y tengo que confesar que se trataba de más ruidos que nueces. Padre de familia numerosa y con una buena mujer como compañera, a la que también conocimos.

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