Para mi madre lo que le ocurrió un día en el colegio
fue algo incomprensible y sobre todo, decía ella, teniendo en cuenta que su
hijo Ángel sin ser un claro ejemplar que mereciera el apelativo de estos
espíritus puros por méritos propios, era un niño bonachón y hasta poco
travieso. Tendría unos doce añitos y estudiaba en el colegio de
Seguramente por aquello de la edad y del entendido como favor familiar, ganaba poco o nada; pero sí supo de la dureza del trabajo desde los pocos años; ya que en aquellos primitivos despachos de gasolina, que yo sí los llegué a conocer, había que mover, más con habilidad y maña que con fuerza y que él aún no poseía, pesados bidones; así como para expender el combustible se exigía la manipulación repetidas veces de la manivela de una bomba, por medio de la cual se extraía de aquellos depósitos grandes para llevarlo a unos cilindros más pequeños colocados en alto y con las correspondientes medidas señaladas, desde donde con la manguera se suministraba a los vehículos, cayendo ya por su propio peso.
Como era un chico despierto, allí, en el garaje, que también contaba con taller de mecánica del automóvil, aprendió sin que casi nadie se lo enseñara muchas cosas en torno a los vehículos y aún no teniendo ni edad siquiera para ser aprendiz, aunque siempre contó con las ventajas de ser el sobrino pequeño del dueño, de que aquello le encantaba mucho más que las clases y que era despierto y vivo como el hambre; además de que por su carácter y forma de ser, debía de dar muy poca lata.
Pasaron algunos años y la modernización, junto a la incorporación del hijo del amo, Fausto también como el padre, al frente de la nueva gasolinera instalada en sus aledaños, vino a demostrar que aquello no era tajo para los dos hermanos; contándose además con que Ángel aspiraba a algo más que estar expendiendo gasolina o cambiando y arreglando ruedas de coches toda su vida.
No le debió de sobrar ninguna pieza o por lo menos importante, ya que después de algunas horas el desconocido motor del camión soviético rugió como lo hacía anteriormente y consiguió su trabajo.
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