Hasta que llega un maldito día en que la felicidad
de aquel bendito hogar se ve truncada con el diagnóstico de una cruel
enfermedad en Tere. Luciano se derrumba y ella vuelve a ser la fuerte y con su
permanente carácter luchador le hace frente. ¡Qué entereza la suya! ¡Qué
ejemplo de fortaleza y amor a la vida que la enfermedad le quiere arrebatar!
Ella sabría el volumen de su calvario; ambos compartirían en estos amargos
momentos esperanzas y desilusiones. La intervienen y Tere también sabe de la
dureza de aquel posterior tratamiento que con sólo imaginarlo te quiebra el
alma; sin embargo, ella es fuerte, no se amedrenta y nunca pierde el ánimo,
hasta se permite el rol de animar a todos los suyos.
Nos encontramos de nuevo en El Viso del Alcor y por acercarse la Navidad nos traen un Nacimiento grabado en relieve en una pieza de cristal, que aún luce y lucirá siempre en la cómoda de nuestro dormitorio. Parece que afortunadamente todo se ha superado. Luciano vuelve a ser feliz. Tere es la misma de siempre. Las niñas, ya mayorcitas, han preferido quedarse en casa y recibimos de ellas una postal navideña encantadora, dedicada a sus queridos Pepe y Clim, que así bautizó Patri, la pequeña de sus hijas desde sus pocos años, a mi hermano Clemente.
Poco tiempo después perdemos el contacto con ellos, en
La vida sigue y Luciano se refugia en sus hijas, en donde encuentra su mayor apoyo, en su trabajo serio y lleno de complejidades en pro de la cultura, siendo uno de los mayores valedores en la defensa y recuperación de nuestra ciudad vieja y en la conservación de los numerosos edificios que son señas de identidad de la Melilla modernista, peleando contra el efecto demoledor del actual urbanismo económico, donde casi todo vale; sin olvidar, una de sus mayores habilidades, la de la escritura, colaborando con sus escritos en los diarios de la localidad y hasta me atrevería a decir que, por su modestia y timidez, almacenándolos en su particular archivo, esperando pacientemente a que algún loco le proponga algún día su publicación, que estoy convencido que serán puro deleite para sus lectores.
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