miércoles, 4 de marzo de 2026

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES COSAS Y PERSONAJES


RAZÓN VIGÉSIMO SEGUNDA

22.-   Un vehículo:  EL OPEL CARAVAN, FURGONETA   ( I )


        Tener un buen coche en Melilla no es nada anormal; baste para el visitante poder comprobar que todos los taxis de la ciudad son Mercedes Benz, por ejemplo.


            El hecho de contar la ciudad con la condición de puerto franco y no tener que pagarse el correspondiente impuesto de lujo a la hora de comprar un vehículo, que puede ser importado de cualquier rincón del mundo, especialmente de Europa y concretamente de Alemania, Francia, Italia e Inglaterra y de algunos países del Este; así como el que los sueldos eran más altos que en la Península, ya que se cobraba ese plus de residencia que casi duplicaba el salario de los funcionarios, que era la mayoría de la población, propiciaba que se pudiera contar con un buen coche en nuestra ciudad; sin olvidar las facilidades de pago que existían, dada la monumental competencia que había entre los múltiples concesionarios de cada marca. Un ejemplo puede ser ilustrativo de estas afirmaciones, pues el conocido industrial melillense del automóvil y de otros artículos, Juan Lucas, vendía a plazos el duro Sköda checoeslovaco, por mil pesetas al mes; claro que, mil pesetas de entonces eran muchas pesetas.


            Todas las marcas tenían clientes en Melilla, siendo paradójicamente la SEAT, de fabricación española, la que menos éxito tenía. Poseer en Melilla un buen coche, importado del extranjero, no suponía síntoma de distinción; Wolwagen, Mercedes, Renault, Citroën, Fiat, Mini, Opel, BMV, Volvo, Sköda y otras marcas recorrían nuestra ciudad y con el aliciente añadido de que el combustible también contaba con un precio más reducido que en la Península. ¿Se podía pedir más en este aspecto?

        De ahí los negocios que se montaron en nuestra ciudad en torno a los automóviles y su paso a la Península, al igual que otros artículos importados, como ocurría con la variada gama de electrodomésticos. Cualquier traslado de funcionario, entre los que se incluían los dedicados a la vida castrense, a la Península suponía en ocasiones pingües beneficios si te llevabas tus propiedades a cuestas. Algunas de estas operaciones hasta eran preparadas con extremada y cuidada temporalidad, constituyendo un ir y venir que a la larga no sé si compensaría..

         Incluso pagando los impuestos correspondientes y después de tener vehículos guardados celosamente en garajes durante un determinado tiempo, también se conseguían beneficios importantes al trasladarlos y posteriormente venderlos en ella.

         O por qué no contar aquel sonado rumor acerca del fraude de nuestro equipo de fútbol en una temporada que consiguió la oportuna autorización para pasear por España un Mercedes, que se ofrecía como premio de una rifa para sostener el club y que decían las malas lenguas y los exagerados que realmente habían pasado un centenar de vehículos para tratar de colocarlos allí.

         Sin embargo, no es este el motivo de haber elegido el Opel como  coche favorito de mis años mozos, de mi época de soltería; sino lo que me permitió disfrutar y que bien pudo ser otro cualquiera.

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