Este genio de la arquitectura tuvo que ejercer una
notable influencia en nuestro personaje, Enrique Nieto, del que me voy a ocupar
en este apartado; de tal manera que cuentan algunos biógrafos suyos que
terminados sus estudios en la Escuela de Arquitectura de Barcelona colaboró con
Gaudí durante tres años. Es más, hay hasta quien señala que por tener
discrepancias de criterios, a pesar de sus pocos años, y por su fuerte
carácter, con el genial arquitecto, decide abandonarlo y venirse a Melilla.
Tendría yo unos 15 años cuando fallece en nuestra ciudad este arquitecto que tanto influyó en el urbanismo local. En 1954 es enterrado en Melilla y la verdad es que su óbito pasa casi desapercibido, dedicándole nuestro periódico de entonces, El Telegrama del Rif, escasas palabras; lo que viene a demostrar el carácter extraño y misterioso de esta persona por una parte y la escasa justicia que le hicieron, desde el punto de vista profesional, sus contemporáneos melillenses. Afortunadamente, hoy si se está reconociendo su labor, independientemente de su forma de ser, que también contó con el handicap de no relacionarse bien con el poder establecido de la ciudad e incluso con los enfrentamientos que tuvo con los poderes públicos y con las personas que los ostentaban.
Nació Enrique Nieto y Nieto en 1883 y su padre era
maestro de obras. Con sólo 14 años, en 1897, ingresa en
Uno de los primeros trabajos que llevará a cabo en Melilla es el del edificio de la Reconquista, a los que siguieron con el transcurrir de los años, otros, como el de la Cámara de Comercio, el Hotel Victoria, la Casa Tortosa, la Sinagoga, el Teatro Kursaal hoy Cine Nacional, la Mezquita...
No todos los edificios que se le pueden atribuir fueron suyos y ello tiene una clara explicación en una época en que con evidente alusión a sus obras, que no lo eran todas, se hablaba de “obsesión por la escayola, por las molduras y arabescos, tan típicamente modernistas, como por la huida del ángulo recto, que desembocaban en un preciosismo y artificiosidad de gran refinamiento, según ideas llegadas de Cataluña”. De una parte, encontramos su conocimiento profundo de las distintas facetas de la construcción por haberlas aprendido al lado de su padre, que le lleva a crear una auténtica escuela de artesanos en nuestra ciudad, que a su vez permite una prolífica producción. De otra, se da el lógico hecho, porque este tipo de obras es demandado, de que son muchos los albañiles y maestros de obras que toman sus ideas y llenan las fachadas de molduras y elementos ornamentales que van apareciendo en los edificios más diversos. Es más, son bastantes los contratistas, maestros de obras y simple albañiles que levantan no pocos edificios en todos los barrios de la ciudad, imitándole y usando hasta los moldes de sus piezas de escultura arquitectónica. Ello hace que Melilla en su conjunto adquiriera una fuerte personalidad y que se convirtiera en un ejemplo urbanístico del modernismo español. Así pudo darse el caso, dado el importante crecimiento de la ciudad, de teniendo un plan de ordenación urbana, el poder construirse sin cesar, año tras año, edificios de los más variados estilos y se puede hacer ésta levantándose casa a casa, rompiéndose con la rutina y con la monotonía; lo que lleva a crear un habitat donde es una delicia vivir y pasear con la vista puesta en tanta belleza arquitectónica, con tanta ornamentación, incluso en casas de dos o tres plantas y en cualquier rincón de la ciudad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario