domingo, 5 de abril de 2026

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES


RAZÓN TRIGÉSIMA

30.-   Un dibujante precoz:   MANUEL SÁNCHEZ BAENA, para nosotros MANOLO "MINERVA"    


        El concepto peyorativo de niño “litri” era sinónimo de débil, señorito, cobarde, endomingado y de otros apelativos por el estilo; así que jugábamos en apariencia con desventaja. Aunque la verdad sea dicha, no sabían dónde se metían, por aquellos años, los que así lo creyeran; pues recuerdo a algunos ejemplares de nuestra pandilla que eran de armas tomar.

       Precisamente, Manolo no era de estos últimos, más bien corto y conciliador, poco amante de la bulla, ordenado en sus cosas y hasta con apariencia de ser una chaval algo mayor de la edad que realmente tenía por ser responsable en sus actitudes; pero que no se dejaba y también hay que señalarlo, eso sí, mojar la orejilla por nadie y menos aún por foráneos de su reducto.

                                                        
                                           BARRIO DE ATAQUE SECO

        Un día bajó hacia nuestro barrio un grupo de chavales de Ataque Seco con ánimos de bronca; creando en nosotros, por qué no reconocerlo, por sus apariencias y hasta por sus estaturas, pues parecían mayores que nosotros, una cierta inquietud. Todo marchaba con sólo cruces de palabras, con risas nerviosas, con algunos que otros empeñones sin consecuencia, con comentarios jocosos más o menos acertados por ambas partes, hasta que uno de ellos, posiblemente su cabecilla, tuvo la infeliz y desafortunada idea de meterse con la hermana de Manolo, que permanecía casi al margen de aquella historia. Incluso en su atrevimiento y a pesar de la advertencia de que dejara tranquila a su hermana, el bravucón quiso tocarle la cara. Sin apenas mediar palabra, de la aparente tranquilidad y calma pasó a la acción, ante la sorpresa de todos y en especial del “chavea” de Ataque Seco. Se lanzó hacia él con todas sus fuerzas y le propinó un terrible cabezazo en la nariz, rompiéndosela y haciéndole caer de espaldas al suelo, originándole una hemorragia que a todos nos asustó tremendamente. Gritos, confusión y momento mágico que nos hizo desaparecer momentáneamente a la mayoría, tanto de un bando como del otro. Luego vimos como fue el mismo Manolo el que, ante el estupor de propios y extraños, sugería a los compañeros del herido, que le taponaran la herida con lo que fuera y que lo llevaran al puesto de Socorro, que afortunadamente se encontraba a unos cien metros del lugar y que todos conocían.

 


Desde entonces ya no vinieron a molestarnos más aquellos chavales y también nosotros, por nuestra parte, dejamos de hacer cruzadas durante una temporada por los alrededores de parque Lobera; se estaba más tranquilo jugando al “Perico correcalles”, a “La una la mula” o al “Salto la papa”...

 

VENTANA ABIERTA A LOS AMIGOS DE LOS TEBEOS


ENTREGA Nº 238

     EL INSPECTOR O´JAL   ( II )

     MANUEL VÁZQUEZ GALLEGO   Biografía Entrega nº 9


         ¿Y cómo es el Inspector O´Jal?

         Este detective, como puede verse en el dibujo es un hombre siempre vestido con traje negro, portando sombrero con cinta roja y corbatín, que luce un bigote negro y que lleva siempre un cigarro humeante en su boca

         Hombre de una agudeza visual increíble, que algunos pueden recordar con cierta semejanza al hiperfamoso detective Colombo del cine o de la televisión.

         Aunque su apellido parece esconder un origen irlandés, sus métodos rivalizan con el más conocido detective británico Sherlock  Holmes; aunque sus casos y sobre todo sus clientes suelen ser más mundanos.

sábado, 4 de abril de 2026

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES


RAZÓN TRIGÉSIMA

30.-  Un dibujante precoz:   MANUEL SÁNCHEZ BAENA, para nosotros MANOLO "MINERVA"
        ( I )

 

                                                    Creador del personaje PENCHO

        Manolo tenía una habilidad especial para embobarnos a todos los miembros de la pandilla. Era unos años mayor que nosotros, pocos, pero la calle era de todos y nadie desentonaba por unos años de más o de menos, todos cabíamos en ella.

         Su habilidad, entre otras que tendría, era la de su afición al dibujo, a los tebeos y la facilidad con que reproducía a sus personajes. Dibujos que hacía además de memoria, sin fijarse.

        Pronto, cuando cogía el lápiz y se sentaba en cualquier escalón o poyete, el corro se formaba alrededor; algunos, mirando por encima de sus hombros, que así se veía mejor su obra, otros acercándose por los lados, que con tanto apretujón casi le impedían realizar su tarea; sin embargo, él los hacía sin preocuparse de nadie ni de nada.

      Tan pronto aparecía Carpanta, despertando alguna risa, como Gordito Relleno o las Hermanas Gilda.

    Se establecía entonces entre los pequeños algunos empujones para intentar descubrir cuanto antes el personaje que dibujaba y una pequeña competición, que a veces tenía como desproporcionada recompensa la de llevarse en propiedad el dibujo, que era más extraordinaria aún, cuando cualquiera de nosotros conseguía una hoja completa con una docena de nuestros héroes infantiles y sobre todo, si no faltaban ni Zipi y Zape.


              Su padre tenía una agencia conocidísima en nuestra misma calle, la Agencia Minerva; aunque ellos vivían en las traseras de la calle Teniente Coronel Seguí, en el barrio Obrero, nombre que en nuestra niñez no nos despertaba ninguna curiosidad, pues eran viviendas de dos plantas como en muchos otros barrios de la ciudad y en donde vivían la mayoría de nuestros amigos y compañeros de juego.

      Manolo Minerva estudio en el colegio de los Hermanos de la Doctrina Cristiana de la Salle y al terminar el bachillerato se marchó a Granada como la mayoría de los chicos, cuyos padres tenían posibles, equivalencia a medios económicos, para estudiar una carrera universitaria, eligiendo él la de Medicina.


                                        Antigua Facultad de Medicina de Granada

        Desde entonces no le he vuelto a ver; pero tengo la lejana idea y la verdad no sé quién me lo contó, que estuvo o está de Director del Hospital de Murcia.


            Era un tipo bragado, tirado para adelante; pero no precisamente y aunque pueda parecer una contradicción, de los que buscaba el jaleo o la pelea.

        Recuerdo que en aquellos tiempos, lo mismo en Melilla que en la mayoría de los pueblos y ciudades del país, como casi siempre estábamos en la calle, pues en las casas respectivas pocas cosas nos retenían que no fuera el mandato de nuestros padres a permanecer en ella y en horas determinadas y de casi obligado cumplimiento, se organizaban para variar y en busca de aventuras, salidas a otros barrios en pandillas, al igual que se recibían a otras en el propio y la mayoría de la veces en claras actitudes bélicas; sobre todo, cuando había chicas por medio, a las que había que proteger de los invasores o intrusos o enamorarlas en las salidas, que tampoco casi nadie era profeta en su barrio.

     Como el nuestro prácticamente estaba en el centro de la ciudad moderna, en cierto modo nos tenían por niños “litris”, lo que equivaldría hoy a “hijos de papá” o “pijos”, nada más lejos de la realidad, pues puedo señalar sin ánimo ni necesidad de justificación, que de verdad y salvo raras excepciones, no lo éramos y ni siquiera teníamos ese sentimiento.


            En más de una ocasión nos vimos obligados a regresar a nuestro redil, tomando las de Villadiego o dándonos, como se decía entonces, patadas en el trasero y con el rabo entre las piernas, con algún que otro escalabrado fruto de aquellas contiendas con lanzamientos de piedras, que al llegar a su casa se vería obligado a inventarse cualquier historia que justificase la herida en la cabeza y que en el fondo sabíamos que no sería creída por nadie de su familia.

VENTANA ABIERTA A LOS AMIGOS DE LOS TEBEOS

 

   ENTREGA Nº 238

       EL INSPECTOR O´JAL   ( I )

         MANUEL VÁZQUEZ GALLEGO   Biografía Entrega nº 9


        Serie creada  por Manuel Vázquez Gallego, uno de los más grandes historietistas de la Editorial Bruguera, para la revista DDT. Historieta de una página que parodian las historias de detectives, que por entonces estaban de moda y que mostraba generalmente la solución a los problemas de las gentes, o mejor a dicho a sus misterios y que en la última viñeta y en sentido vertical daba su solución para que el lector no la adivinara antes de tiempo.

         Aparece en el número 76 de la revista DDT en l año 1968.

         A partir del año 1986 y ya para la revista Mortadelo, Vázquez creó una variante para esta serie, con nuevo título, el de “los casos del Inspector O´Jal yes”, en cuyo contenido el detective O´Jal limitaba su intervención a decir “Yes” a través del teléfono.

         Siempre fueron sus historietas de una página de humor surrealista y con diálogos enloquecidos en las que el personaje del título debe resolver el caso que sus clientes le plantean, la mayoría de las soluciones, que siempre se resuelven en la última viñeta de la forma ya comentada al final y que suelen consistir en juegos de palabras originales y delirantes.

         Un buen ejemplo para reflejar, que aparece en un Extra de  verano de DDT, en el año 1970, es el de un dueño de caballo de carreras que tiene la sospecha de que alguien está engordando a su animal para que no gane sus carreras. Y cuando el detective se entera de que este vigila a todas horas a su caballo, no quitándole el ojo en ningún momento del día, adivina que el culpable de esta situación es el propio dueño, teniendo en cuenta aquel dicho de que “el ojo del amo engorda al caballo”. 

viernes, 3 de abril de 2026

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES


RAZÓN VIGÉSIMO NOVENA

29.-   Un cacharrito de feria:    LAS SILLAS VOLADORAS O LAS RUEDAS DE LAS "PATÁS"

         Las recomendaciones por parte de nuestros mayores a no una usar esta atracción eran continuas; aunque no hacían falta porque eran evidentes los riesgos y porque yo era además algo medroso y bastante corto para este tipo de aventuras. Y acompañaban a estas con el relato trágico de algún accidente padecido por alguno de sus usuarios al romperse o soltarse las cadenas y salir despedido por los aires como proyectil humano de esa especie de honda gigante y macabra en que se convertía.

         De verdad que yo era de los que lo pasaba mal viendo aquellas peripecias que se corrían en las sucesivas patadas y que en muchas ocasiones, incluso eran celebradas desde tierra por los acompañantes de los que las ejercían y al mismo tiempo las padecían; hasta tal punto, que en algunos de mis sueños, convertidos en pesadillas, de los pocos años, me acompañaban imágenes relacionadas con aquel dichoso cacharrito, que para mí no tenía nada de diminutivo y se convertía en un auténtico cacharrazo, en el que me veía atrapado en principio, para posteriormente ser lanzado al aire lleno de angustia, que me duraba hasta que despertaba todo sudoroso y aliviado al comprobar que no era realidad.                    

        Todo lo anterior no quita que llegadas las fiestas del septiembre melillense, en los días anteriores a las mismas, cuando entre la chiquillería se hacía balance de las atracciones que iban llegando e instalándose en la Plaza de España, a las que hacíamos un seguimiento exhaustivo, desde su señalamiento en el suelo hasta su levantamiento, sin olvidar su llegada al puerto, pues casi todas utilizaban este medio de transporte al venir de la Península, todos preguntábamos con un cierto morbo si habían llegado ya las “patás” grandes y en dónde se iban a levantar.

         Para neófito visitante y desconocedor de este artilugio de feria, hasta podrían parecer exageraciones aquellos relatos de riesgos y peligros viendo la simplicidad de esta atracción y la quietud y reposo de su descanso, en horas en que las ferias también duermen y los camiones de riegos alivian el calor derramando y salpicando el agua sobre el suelo quemado por el sol y levantando vahos con los aromas especiales inconfundibles de la tierra mojada.


            Hace muchos años que no veo esta atracción por las ferias de los pueblos y ciudades y hablar de ella a nuestros pequeños, con la cantidad que existen en la actualidad donde el riesgo y la aventura están estupendamente servidas, es relatarle algo de nuestra historia infantil, que con el transcurrir de los años y la rapidez con que el mundo está cambiando, se convierte en prehistoria para ellos. Sus pesadillas en la actualidad, si es que las tienen, serán con otras más sofisticadas; pero no con nuestras voladoras o “patás”, que tengo que confesar sin vergüenza que sólo las probé en sueños.

VENTANA ABIERTA A LOS AMIGOS DE LOS TEBEOS

 

    Entrega    237

    PORREZ y Cia   ( II )

    PEDRO ALFÉREZ GONZÁLEZ


        Los personajes principales de esta serie son: El Jefe  PORREZ, hombre de mediana edad, calvo y con una gran papada, con bigote grande y que usa siempre un bombín y lleva habitualmente un puro en su boca.

         Hay dos botones, uno llamado Leandro, aunque inicialmente se llamaba Patricio, que lleva permanentemente una gorra que tapa sus ojos, y que uno sabe cómo puede caminar sin chocar, porque sus ojos jamás se le ven en todas sus series. Y otro, menos importante, que un niño pequeño, que también lleva gorra y que tiene sólo tres pelos en su cabeza.

         Luego está la Secretaria Lupita, chica joven, rubia y bien guapa. El contable de la compañía se llama Don Sumando. Y aparece otro personaje, llamado Genaro, que al igual que el anterior salen esporádicamente en la serie.

         Una de las curiosidades de esta serie es que hay personajes secundarios sorprendentes y que vienen a demostrar  que el autor es un firme seguidor del cine y de la televisión, por la aparición de muchos protagonistas de estos dos medios, tales como Maclau (Mac Cloud), el Guru-Z (Gurruceta), Mondragón, Frankestein, Martin Pelman, el Teniente Colombo, el abuelito de Heidi, Tarzán, Bruce Lee, entre otros muchos; así como personajes de otras historietas, como la Abuelita Paz, Hermenegilda, una de las hermanas Gilda, Zipi y Zape, Sir Tim O´Theo o el mismísimo Vázquez; ya que fue dibujante apócrifo tanto de este como de J. Sanchis.

jueves, 2 de abril de 2026

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES


RAZÓN VIGÉSIMO NOVENA

29.-   Un cacharrito de ferias:   LAS SILLAS VOLADORAS O LA RUEDA DE LAS "PATÁS"

        Después venía el capítulo de las novedades  y  te sorprendían cuando te encontrabas, por ejemplo, con unos enormes zapatones en donde se introducían sus usuarios y que cuando se ponían en marcha y tras un aumento progresivo de su balanceo se colocaban bocabajo durante unos segundos que a aquellos debían parecerle una eternidad y que congregaba a un número importante de mirones en su torno y a una chiquillería que no cesaba de gritar y reír nerviosamente. Me parece que se llamaba el Looping Star. O aquella en que se mezclaban el movimiento ondulante, como el de la ola, con el circular de una especie de tazones en donde iban los jóvenes que eran amantes de vivir esta suerte de experiencias y que al bajar las escaleras se veían obligados a sujetarse a las barandas de puro mareo.

                                             

            Y junto a todas las anteriores algunas en riesgo de extinción, que raramente se ven ya en las ferias, como aquel interesante apartado de las marionetas, algunas de las cuales eran reclamos en el exterior para pasar posteriormente a ver el espectáculo; sobre todo, las de hilos, que nos encandilaban por la perfección de sus movimientos y su gracia. Las casetas pequeñas de los adivinadores, los espejos que desdibujaban y caricaturizaban nuestras figuras, pasando de la flacura a la obesidad en un corto paso, a ser un retaco para encontrarte delante de otro convertido en gigante o cabezón y que nos hacían reír hasta llorar.
     

           Pero de todos estos cacharritos de feria he dejado para el final el de las sillitas voladoras, a las que también llamábamos como las “patás”, por el respeto que siempre me imponía. Existían unas pequeñitas para que le cogiéramos gusto a dicha atracción desde los pocos años y sin ningún riesgo. Eran unos asientos, como columpios, que giraban como cualquier tiovivo dando vueltas y más vueltas sin que pudieras hacer otra cosa que no fuera la de marearte. Luego estaba la de los mayores, que sí que era otra historia. En primer lugar su tamaño era mayor y obligaba a que no hubiera en sus inmediaciones, en un radio determinado que permitiera los giros de los asientos, otras atracciones. Sus asientos estaban sujetos con cuatro cadenas a la parte superior, especie de círculo cubierto como cualquier otra, que era el que giraba sobre un eje central. Cuando se aceleraba el movimiento de giro las voladoras, de ahí su nombre, iban todas ascendiendo por igual, inclinándose el cuerpo de sus usuarios, ya que perdían inmediatamente la verticalidad, alejándose del suelo en razón de la mencionada velocidad. No había riesgo en ello y hasta parecía divertido por los gritos que daban los que iban sentados en aquellos columpios. Era incluso agradable ver su funcionamiento, el contemplar como se iban abriendo e iniciaban un auténtico vuelo.


            Lo arriesgado llegaba cuando las normas no se respetaban y en tanto que algunos, queriendo seguir las del más difícil de los circos, inconscientemente se querían enfrentar a la gravedad y a las leyes físicas ya inventadas desde hacía muchísimo tiempo. Bien que había carteles prohibiendo lo que no se debía hacer; pero el hombre era demasiado frágil en su memoria o no sabía leer correctamente aquellos anuncios. Lo cierto es que algunos individuos para hacer alardes seguramente de su virilidad, de ser fiel y genuino ejemplar del macho ibérico en este caso o porque eran más brutos que un arado y que me perdonen estos útiles de labranza por la comparación, tenían  la mala costumbre de coger la silla del que le precedía, la acercaban a la propia con sus piernas flexionadas, como si estuvieran en cuclillas y con un movimiento brusco y violento extendían las piernas con lo que aquella salía disparada hacia las alturas, con el consiguiente susto, que nada podía hacer por evitarlo, del que tenía sus posaderas en ella y que se veía obligado a agarrarse con todas fuerzas en aquellas cadenas que parecían enloquecer en sus desordenados giros. Esto aún se agravaba más cuando antes de la patada, el que cogía al anterior se atrevía a darle encima varios giros sobre su eje, con lo que el caos era mucho mayor o cuando estas patadas se hacían en cadena, tomando parte en la brutalidad tres o cuatro energúmenos.

VENTANA ABIERTA A LOS AMIGOS DE LOS TEBEOS


    Entrega  Nº 237

    PORREZ Y CIA   ( I )

    PEDRO ALFÉREZ GONZÁLEZ


Pedro  Alférez González, el autor de esta serie nace en Inca (Baleares) en el año 1925 y falleció en Barcelona el 26 de Noviembre de 1987. Fue además de dibujante,, guionista, Portadista, Prologuista, Historietista, Humorista Gráfico, Articulista, Ilustrador, Pintor y Divulgador.


          Aunque nace en las Islas Baleares siendo niño se traslada con sus padres a Barcelona en los años 30.

         Sus primeras publicaciones de cómics aparecen cuando cuenta con una quincena de años, allá por los años 40; entre ellas la serie de El Halcón de Acero. Y luego la de Conejín (1945) , El Rey de la Jungla (1948) y Mascarita (1949). Posteriormente se hace cargo de los Cuadernillos de El Inspector Dan. Y trabajó con la Editorial Bruguera con la colección de “Historias”, como la de Guillermo Tell o la de Los viajes de Gulliver, entre otras muchas.

         En 1946 fundó con su hermano Fernando la editorial “Éxito”, que paradójicamente tuvo una andadura muy breve.

         Pedro Alférez igualmente realizó trabajos publicitarios y se inició como pintor, formando parte del grupo de acuarelistas El Micalet.

         Su inacabable inquietud por conocer otros mundos del cómic le llevará a Francia, donde estuvo unos diez años, realizando entre otros trabajos, la serie de “Brik, le Corsaire du Roi”, creada por Jean Cézard y dibujada anteriormente por Jacque Arbeau.

         Y en 1968 fue dibujante de la serie alemana “fix und Foxi”-

         En la década de los 70 fue miembro fundador del Club DHIN, incipiente asociación de historietistas e ilustradores que buscaban reivindicar y dignificar  su profesión.

         Este autor firmaba sus trabajos con PEDRO ALFÉREZ. P.Casio, P. Alférez y Peter.

miércoles, 1 de abril de 2026

BIOGRAFÍA NOSTÁLGICA DE LA CIUDAD DONDE NACIMOS, MELILLA, LUGARES, COSAS, PERSONAJES


RAZÓN VIGÉSIMO NOVENA

29.-  Un cacharrito de feria:   LAS SILLAS VOLADORAS O LAS RUEDAS DE LAS "PATÁS"


        Como todo en la vida, mucho cambiaron los llamados por nosotros cacharritos de feria. Nada tienen que ver los sofisticados actuales, que vienen a demostrar el avance técnico con relación a su construcción, con aquellos tan primitivos de nuestros tiempos.

         El clásico tiovivo o los caballitos en su monótono girar, que lo que más permitía como aliciente añadido era ese sube y baja de algunos de los animales que lo componían, que sólo había corceles, no es nada comparable con esos aparatos de hoy, de descenso vertiginoso desde alturas considerables, que es un espectáculo verlo en su caída y que debe poner a sus usuarios el estómago en la boca cuando frenan sus asientos cerca del suelo.

                                

        Algunas de aquellas atracciones han dejado de existir, pasando a convertirse en piezas de museo para nuestro recuerdo. Otras fueron evolucionando y sobreviven con mejores materiales y por supuesto, ofreciendo más seguridad; no faltando las novedades de cada temporada, que igualmente las había en nuestros tiempos. Encontrándonos también con un número determinado de ellas que son consideradas, como les ocurre a ciertos ejemplares de la flora y fauna de nuestro planeta, en peligro de extinción.

       Una que nos gustaba mucho a los pequeños de aquellos años era el Látigo, que como su nombre indicaba después de que cada uno de sus habitáculos circulares, donde nos metíamos tres o cuatro chicos fuertemente sujetos a unas barras de acero, tuvieran una marcha normal al llegar a las curvas te pegaban un acelerón, como un latigazo, que te daba la impresión de que ibas a salir despedido; no dándote tiempo más que a reír los niños y gritar las niñas, pues de nuevo te encontrabas con la otra curva y su correspondiente aceleración y así hasta que la sirena daba la señal de su conclusión y salías con las manos sudorosas de asirte con fuerza a la mencionada barra o a los hombros de los compañeros de viaje.


            Aunque uno ya no tiene edad de disfrutar con estos aparatos y atracciones, lo puedo incluir dentro del capítulo primero, porque ya no se ven por las fiestas y ferias de los pueblos y ciudades, al igual que el que se movía como una ola y que por ello recibía dicho nombre  o aquella otra que nos mostraba como museo del mal gusto, pero que nos encantaba, a personas y animales extraños.

    Otras han sobrevivido sin apuros, mejorando considerablemente unas y manteniéndose algunas en sus condiciones iniciales. Entre las primeras se encuentra esa nómina bastante amplia integrada por las norias, las de los pequeños movidas antiguamente a mano y al son de bombos y platillos y las gigantes, algunas de las cuales te causan verdadera impresión, permitiéndote ver el suelo y todo lo que por él se mueve desde otra perspectiva, a vista de pájaro, e incluso a los humanos como hormiguitas. Los coches locos o de choque, que ya existen también en versión, espacio y con vehículos más reducidos, para la gente más menuda. Los mismos caballitos con su característico sube y baja y sus barras metálicas en forma de espiral. Aquellos diminutos vehículos de todo tipo de transportes: coches de todos los modelos, embarcaciones variadas, aviones, locomotoras, etc., en su continuo girar y girar y repletos de pequeñajos que no se cansan y que saludan sonrientes a sus padres cada vez que pasan por delante de ellos. El tren de los escobazos con su muerte canina en su interior, su caminar cansino y su repetido toque de campana al pasar por la estación, que es la cabina donde se obtienen los tiques para tan fantástico, monótono y pavoroso viaje; sólo para algunas, ya que la mayoría tiene como único objetivo, cosa que persiguen con verdadero ahínco, el quitarle la escoba al fantasma o monstruo que la usa en el interior del simulado túnel del terror. Encontrándonos con otras que no cambiaron aparentemente nada, como las barracas de tiro, con las mismas escopetas de aire comprimido para plomillos o tapones de corcho, con iguales fallas en sus puntos de mira, de ahí que siga diciéndose cuando alguien hace algo mal y repetidas veces que falla más que una escopeta de feria, con idénticos palillos de dientes o trozos de serpentinas de colores sujetadas en sentido vertical para romper y las botellitas de licores diferentes como trofeos; así como las tómbolas, con idénticas estructuras y ruidosas como ellas solas; la pesca de patitos con cañas en la improvisada y diminuta piscina o aquella otra atracción que consiste en golpear con una maza de madera el tope que hace subir una pieza que golpeaba una campana para saber el grado de tu fortaleza y que como dice el refrán, en muchas ocasiones, valía más la maña que la fuerza.



VENTANA ABIERTA A LOS AMIGOS DE LOS TEBEOS


       Una escapada cortita a Costa Ballena nos impidió entrar en el blog, A la vuelta el primero de abril al pueblo, nos permitió, aunque a horas avanzadas el reanudar la tarea 

    Entrega   Nº  236

    TETE COHETE   ( II )

    FRANCISCO IBÁÑEZ TALAVERA Biografía entrega nº 34


                  

Tete Cohete es un niño muy aficionado a la mecánica, a los coches y a los motores. Esto lo lleva a convertir cualquier objeto cotidiano n un vehículo a reacción, resultandos en sus series que las victimas suelen ser el director y el secretario de la escuela  a la que asiste. Y el problema es que con esta pasión que tiene el muchachote pone en riesgo a los que le rodean. Tiene la pinta de ser un niño algo gamberro, con su pelo largo y despeinado, su rostro lleno de pecas y dos dientes prominentes y su vestimenta habitual es la llevar pantalones vaqueros, chaqueta roja y zapatillas de deportes.

         Según el dibujante JAN, este personaje  y su serie aparece cuando le proponen a RAF, IBÁÑEZ  y a él mismo que crearan uno para la inminente aparición de la revista Pulgarcito. Ganó el mencionado Jan; pero el creado por Ibáñez, Tete Cohete, también apareció en el número 1º de dicha revista, dibujando solamente al personaje en sus siete primeros números. EL excesivo trabajo de este autor hizo que la Editorial Bruguera decidiera que un equipo de dibujantes de la misma de esta tarea, sobre todos, Ramón María Casanyes y Lurdes Martín Gimeno.

         Otros personajes de la serie serían: su padre, que se llama Fulgencio Ruipérez, su pobres abuelos, frecuentes victimas de sus inventos; don Severo, jefe de Fulgencio y Venancia, chica de la limpieza de la familia. Y con el paso del tiempo otros personajes recurrentes, como su amiga Loli Bujías creada por Ramón Mª Casanyes; así como varios cameos con Mortadelo y Filemón.